Desde 2015 a 2017, casi 12.000 refugiados o solicitantes de asilo se han acogido al sistema nacional de acogida
Desde 2015 a 2017, casi 12.000 refugiados o solicitantes de asilo se han acogido al sistema nacional de acogida - ABC

Casi 12.000 refugiados reciben en Sevilla ayudas para su integración desde 2015

El 60,8% de las personas beneficiarias de ayudas públicas son sirios, seguidos de venezolanos, palestinos, ucranianos y marroquíes

SEVILLAActualizado:

Desde enero de 2015 y hasta diciembre de 2017, un total de 11.971 personas refugiadas o solicitantes de asilo sin recursos se han beneficiado en Sevilla del sistema nacional de acogida e integración, según datos facilitados a ABC por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. La cantidad de refugiados en Sevilla puede ser mayor, ya que algunos solicitantes de asilo y personas con el estatuto de refugiados no necesitan ayuda económica.

Según la Convención de Ginebra de 1951, se puede aplicar el término «refugiados» a quienes por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas no puede acogerse a la protección de su país o que, careciendo de nacionalidad no pueda por esas razones regresar al país donde antes tuvo su residencia habitual.

Eso explica que la mayoría de los refugiados o solicitantes de asilo que en Sevilla reciben ayudas públicas son sirios: 7.277, que representan el 60,8% del total. Le siguen de lejos los venezolanos (759); las personas apátridas, como los palestinos (714) y los ucranianos (662). En menor medida, son beneficiarios de esas ayudas personas de Marruecos (252), Guinea Conakry (208) y Colombia (174).

Lourdes Navarro, responsable del servicio jurídico de la Comisión Española de Ayuda del Refugiado (CEAR), explica que los españoles «debemos sentirnos satisfechos de que España sea un país de acogida y que gracias a ello los refugiados puedan encontrar aquí un sitio para descansar después de huir de sus países por distintos motivos». En este sentido, recuerda que Naciones unidas aprobó en 1951 la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados para proteger a los europeos tras la Segunda Guerra Mundial. También muchos españoles se convirtieron en refugiados tras el inicio de la Guerra Civil española (1936-1939), aunque muchos retornaron. De hecho, el exilio permanente causado por la Guerra Civil se cifró en unas 220.000 personas.

Estatuto y protección subsidiaria

El sistema español de acogida a refugiados ofrece a los beneficiarios alojamiento, manutención, asistencia jurídica, asistencia psicológica, atención social y asesoramiento. Con la solicitud de protección internacional, estas personas pueden obtener el estatuto de refugiado, que les daría también acceso a la nacionalidad a los cinco años; o la protección subsidiaria cuando existe un temor fundado a sufrir un daño si vuelven a su país, lo que les garantizaría además la nacionalidad a los diez años, según fuentes jurídicas. A quienes obtienen el estatuto de refugiado se les entrega un carné de color rojo, que les permite trabajar y residir en España.

Para atender a este colectivo, el Estado español cuenta en Sevilla con el Centro de Acogida de Refugiados (CAR), con 120 plazas, así como más de 500 plazas gestionadas por ONG especializadas y financiadas por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Entre las ONG que atienden a refugiados en Sevilla se citan la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), la Asociación Comisión Católica Española de Migracion (Accem) la Fundación Cepaim y Cruz Roja, entre otras.

Ayudas públicas

Cuando una persona solicita beneficiarse del sistema de acogida, ya sea por ser refugiado o solicitante de asilo, puede recibir ayuda pública durante 18 meses, o 24 meses en casos de especial vulnerabilidad. En una primera fase pueden vivir seis meses en un centro de acogida gubernamental o gestionado por una ONG mientras se resuelve su situación legal. En esos centros tienen garantizado el alojamiento y la manutención. Cuando salen de esos centros y durante otro semestre pueden recibir una ayuda económica para alquilar una casa y mantenerse.

Durante ese período, Empleo y Seguridad Social ofrece al colectivo programas para su integración, como clases de español, formación para su inserción laboral, orientación socio-laboral, formación profesional ocupacional y fomento del autoempleo, además de actividades de ocio, deportivas, culturales...

Desde 1991 trabaja en Sevilla la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, que tiene actualmente 120 trabajadores y 441 plazas en la provincia. Sólo en 2017 atendió a 1.393 personas que solicitaron protección internacional a través de su servicio jurídico. CEAR no sólo gestiona la acogida y las ayudas para la manutención, sino que además imparte clases de español o ayuda a buscar pisos de alquiler, «algo tremendamente difícil porque hay resistencia a alquilar a los refugiados», dice Lourdes Navarro, responsable del servicio jurídico de CEAR.

Triángulo de la muerte

En CEAR la mayoría de las personas que solicitan ayuda para tramitar la protección internacional son sirios «por motivos de conflicto armado» y ciudadanos de El Salvador, Honduras y Nicaragua, el llamado «triángulo de la muerte», donde las «maras» ponen en el punto de mira a quienes no se someten a su extorsión.

«También solicitan protección internacional argelinos y marroquíes, por cuestiones de género, como matrimonios forzosos, embarazos fuera del matrimonio (penado con cárcel en el Código Penal marroquí), mutilación genital o discriminación laboral; venezolanos, por cuestiones políticas; palestinos por falta de patria; colombianos, ya que está resurgiendo el conflicto con las FARC o de cualquier país donde estén prohibidas las relaciones homosexuales, como Camerún, Costa de Marfil, Marruecos o Venezuela», añade la responsable del servicio jurídico de CEAR en Sevilla.