Emilio Cassinello
Emilio Cassinello - J.M.SERRANO
XXV ANIVERSARIO DE LA EXPO 92

Cassinello se pregunta si el avance tecnológico mejora a la humanidad

Orgulloso de la Magna Muestra, recuerda que crecen las guerras y las desigualdades

SEVILLAActualizado:

El que fuera comisario general de la Exposición Universal de 1992, Emilio Cassinello, participó este miércoles en una jornada conmemorativa de la Magna Muestra en la que se pasó revista a los avances tecnológicos que se han sucedido desde su inauguración hasta nuestros días sin dejar atrás anécdotas de las jornadas, sus visitantes, los pabellones e, incluso, del día de la inauguración que iba a ser el 17 de abril pero que por mor de un artículo de Antonio Burgos se reparó en que era Viernes Santo y se dejó para el día 20.

«Expo 92. Pensando el Futuro», fue el nombre de este encuentro que se celebró en el Teatro Cajasol y en el que participaron además de Cassinello, Isla Ramos, directora ejecutiva de Lenovo para el segmento Midmarket, Enterprise & Public Sector en EMEA (Europe, the Middle East and Africa); María Jesús Almazor, directora en el Territorio Sur de Telefónica; y, Ana Belén Hungría, profesora e investigadora de la Universidad de Cádiz y premio LÒreal-UNESCO «For Women in Science».

Las deficiencias registradas en la megafonía y en la iluminación — se suspendió el suministro durante algunos minutos— no impidieron a Cassinello bromear y sentirse orgulloso de que «después de 25 años estoy aquí, con menos kilos, pero contento de lo que fue la Expo en esta ciudad en los que algunos hemos pasado los mejores años de nuestras vidas».

Calificó la Magna Muestra como «un dios Jano con dos caras, como todas las exposiciones, que sirven para presentar y anticipar, para introducir novedades y avances tecnológicos» algunos de los cuales fueron descritos por María Jesús Almanzor.

Esta experta aseguró que en el 92 Sevilla fue escaparate de novedades en materia de telecomunicaciones y que se digitalizó toda la red lo que permitió tener muchos servicios «aunque no existían los SMS» en esos momentos pero sí los «buscas».

Isla Ramos también alabó los avances tecnológicos — «no podría vivir ahora sin el AVE», dijo— y echó en falta unas normas de regulación que debe hacer la Administración mientras que Ana Belén Hungría, que es química, explicó cómo se desarrollan cada día más los carburantes del futuro.

Sin embargo, Cassinello, que escuchaba atento a sus contertulias dijo que él también es optimista con el futuro que queda por delante «porque hay que serlo y no tengo más remedio, pero cuando hablamos de estas cosas no puedo dejar de pensar en los refugiados, en las bombas, en las guerras o en las desigualdades de América Latina». «¿Cómo podemos aplicar tanto adelanto para que la humanidad no pase por eso? La tecnología le ha dado la vuelta al mundo pero ¿ha mejorado a la humanidad?», preguntó con acierto.

Otra reflexión que puso el dedo en la llaga fue la del economista Javier de la Puerta, que estaba entre el público e hizo uso de la palabra en el debate.

Dijo que toda esta revolución tecnológica no se refleja en la mejoría de la calidad de vida y sobre todo en los índices de productividad de las empresas «que están en la actualidad en los niveles más bajos». «¿Este estancamiento no es una contradicción? ¿No está sobrevalorada esta revolución tecnológica?», cuestionó De la Puerta a la vez que el ex comisario de la Expo asentía y Ramos también le daba la razón «porque lo que aún no han evolucionado son los modelos de negocio de las empresas».