El Pabellón Infantil del Colegio «La Barrosa»
El Pabellón Infantil del Colegio «La Barrosa» - ABC
ARQUITECTURA

Un colegio gaditano y un estudio sevillano, premio internacional de arquitectura

El proyecto del Pabellón Infantil del Colegio «La Barrosa», del estudio de Gabriel Verd, ha sido el galardonado con el S.ARCH Award

SevillaActualizado:

Que un colegio puede y debe ser algo más que un simple edificio -y parecerlo- es obvio, pero no siempre se tiene en cuenta. «Estamos absolutamente convencidos de que la estética de un colegio puede influir en la creatividad y motivación de los niños», afirma Gabriel Verd, cuyo estudio ha sido galardonado recientemente con el premio internacional de arquitectura S.ARCH Award, por su proyecto del Pabellón Infantil del Colegio Público «La Barrosa», en Chiclana de la Frontera (Cádiz).

Para este estudio sevillano los colegios forman parte principal de su actividad, pues él y su equipo han desarrollado más de una decena de proyectos, entre el sector público y el privado. «Mi madre fue profesora, mi mujer lo es, tengo hijos que ahora están en edad escolar, así que todo gira en torno a eso y nos influye», explica Gabriel. «Siempre hemos propuesto proyectos que se salieran un poco de lo que son los estándares a lo que te induce la norma: los colegios nuevos son todos como cajas de zapatos, blancos, etc. Nosotros hemos intentado siempre ir un pasito más adelante, respetando la normativa y el presupuesto que nos dan, por responsabilidad con las propias arcas públicas. Pero siempre intentando, eso sí, darle una vuelta de tuerca».

El arquitecto Gabriel Verd, a la entrada del colegio
El arquitecto Gabriel Verd, a la entrada del colegio - ABC

El premio, cuyas siglas significan «arquitectura sostenible», se entregó en Venecia, coincidiendo con la inauguración de la Bienal de Arquitectura. En esta edición participaban obras de 52 países de todo el mundo y contaba entre el jurado con figuras importantes a nivel internacional como Toyo Ito, Premio Pritzker 2013 y uno de los arquitectos contemporáneos más influyentes, así como con miembros del estudio de la ya fallecida Saha Hadid, quien fuera la encargada del polémico proyecto de la Biblioteca del Prado de San Sebastián. «Con lo que estoy más contento es con ver que un jurado de calidad como éste ha sido el que ha valorado mi proyecto. Ya había sido publicado en revistas extranjeras, sobre todo asiáticas: China, Corea del Sur, Japón, etc. Así que este premio imagínate lo que ha sido para nosotros».

En este caso, el Pabellón Infantil de «La Barrosa» ha supuesto un empujón creativo y motivacional para todo el equipo de Gabriel. Su filosofía: innovación, sostenibilidad y diseño, eso sí, intentando aprovechar siempre los recursos de los que se dispone. Estas son algunas de las claves que han aupado al proyecto de este estudio sevillano hasta el podio internacional de la arquitectura. «Jugamos un poco con la normativa que te da unos parámetros muy estrictos en cuanto a las dimensiones que tiene que tener la clase, la orientación, que muchas veces van en contra de la propia economía, entre otros factores. Intentamos que los colegios también incorporen medidas de sostenibilidad, dentro de lo posible».

Colegios sostenibles, innovadores y creativos

Gabriel está ahora inmerso en un nuevo proyecto en Estepona (Málaga) donde, a raíz de este galardón, se le ha presentado la oportunidad de poder desarrollar otro colegio, esta vez privado. «Mi cliente pensó: “Si este hombre es capaz de hacer estas cosas con colegios públicos, que tienen presupuestos más cortos, a ver qué puede hacer con un colegio boutique, que es como ellos llaman a este proyecto». Él mismo lo considera «el buque insignia» de su estudio, en cuanto a colegios se refiere. «Si hay inversión, hay alegría», afirma, subrayando al mismo tiempo que «es una inversión aprovechada, no la usamos de forma gratuita porque sí. En el ámbito privado en vez de carácter de mínimos vamos al carácter de máximos. ¿Qué es lo máximo que puedo obtener con el presupuesto? En eso se basa la relación con el cliente».

No ocurre lo mismo con los colegios públicos, donde hay un guión que seguir y del que es difícil salirse. Es ahí donde entra en juego la creatividad y el talento. «En colegios públicos tú tienes un plan, una tabla Excel, y tienes que ir cumpliendo esos parámetros. No te puedes salir de ahí y la relación es ir tachando en el check-list todos los parámetros que debe cumplir un colegio estándar, o los mínimos, digamos». Una vez cumplidos todos estos parámetros, la idea es salirse de la estética establecida, conjugar funcionalidad con vanguardia. Y, por supuesto, tener una marca.

Pabellón Infantil galardonado con el S.ARCH
Pabellón Infantil galardonado con el S.ARCH - ABC

«Los clientes están muy contentos. Van buscando ese plus, porque además significa un valor añadido», comenta Gabriel, a quién le han atribuido un estilo «nórdico» en sus proyectos. Él, sin embargo, tira de palabro para definir su trabajo: «Yo diría que no, que el nuevo colegio de Estepona va a ser “súrdico”. Es decir, están influidos por la estética nórdica pero también por el clima de Estepona y el sol. Allí tienen que cubrir unas necesidades y adecuarlo a hacer vida allí dentro, aquí contamos con un fabuloso clima».

A modo de bienvenida, en la entrada del Pabellón Infantil de «La Barrosa» se alza una frase: «Alas para volar, raíces para crecer». «El colegio es una pieza más de lo que supone la educación de los niños, ¿sabes? Sin profesores con vocación, estamos perdidos. Si no hay un plan de estudios que cosa la vida entre familia y colegio, igual. Y si ponemos la guinda con un edificio que estimule y que toda esa vida se pueda desarrollar con armonía y tranquilidad, mejor que mejor. Ése es nuestro papel».