Una niña estudia en un libro en inglés
Una niña estudia en un libro en inglés - ABC
Educación

El «to be or not to be» de los colegios bilingües en Sevilla

Profesores y alumnos cuestionan una enseñanza memorística que sirve sólo a estudiantes avanzados y no potencia la conversación en inglés

SEVILLAActualizado:

La Junta de Andalucía presume de que el bilingüismo avanza. Este curso ha anunciado que ya hay en Sevilla 226 centros bilingües (125 de Primaria y 101 institutos de Secundaria). Y que recientemente se han sumado nueve centros de primaria y siete institutos. También hay, según la Junta, 73 centros de titularidad privada que son bilingües en Sevilla.

Sin embargo, el problema no es sólo que el crecimiento sea lento ya que falta para llegar a los 1.100 sino que la fórmula está lejos del resultado: que los niños se expresen en otro idioma. A los profesores se les exige el B2 (First Certificate) aunque ahora hayan convocado cursos de formación para que tengan un mayor nivel y puedan sacarse el C1 (Advanced). La guía de la Junta de Andalucía se pone como objetivo que el alumnado al término de 4º ESO tenga nivel A2 y al concluir Bachillerato un nivel B1.

Sin embargo, los objetivos son difíciles de alcanzar porque los colegios bilingües no lo son tanto. En primer lugar, porque dentro de esos centros, no todas las líneas son bilingües. Sólo algunas clases. Y, en segundo lugar, porque en esas líneas bilingües, sólo lo son el 30 por ciento de asignaturas. Es decir, los niños que estudian en esos centros «privilegiados» no estudian todas las materias en otro idioma. A partir de 1º de Primaria suelen ser Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural, a la que se pueden añadir: Educación Física y Educación Artística. En ESO, Ciencias Sociales y Naturales (Biología y Geología y Física y Química), a las que se añaden Educación Física, Educación Plástica y Visual, Música, Tecnología, y Matemáticas.

Y los resultados no son para tanto. «La meta es que el alumno tenga un control suficiente del idioma», dice Javier Puerto de la Asociación de Profesores de Instituto corroborando que los resultados «no son los que debieran». «Los niños no salen bilingües; se ha adoptado este sistema como una moda pero los medios son escasos y hay veces que produce el efecto contrario», explica Puerto, que cree que debería hacerse una evaluación previa a los alumnos para saber si están capacitados. Porque aprenden de memoria contenidos complejos. Es decir, como a veces no entienden porque son materias complejas como Naturales o Sociales, les resultan aún más difíciles. «No creo que sea la estrategia más idónea enseñar la Historia en inglés», dice Puerto.

Por eso cada vez son más los alumnos que abandonan la línea bilingüe en Bachillerato para evitar que una asignatura cuya nota contará para la selectividad les complique la prueba. «He visto alumnos que en Bachillerato lo dejaban ante la desconfianza de que su nota fuera inferior para la Selectividad», dice. Otro profesor de Bachillerato bilingüe asegura que el programa sólo sirve realmente a los que ya saben inglés porque «aprenden vocabulario específico». El docente, con un nivel B2, debe repetir en español lo que explicó en inglés para que le entiendan. «Lo explico en español y luego en inglés». Ycorrobora que no son estrictos con la ortografía del inglés y que, si cometen fallos, se los pasan. Sólo les dan un aprendizaje memorístico. Pero no hacen hincapié en que se expresen en otra lengua.