Las Setas de la Encarnación se construyeron con dinero de los sistemas generales
Las Setas de la Encarnación se construyeron con dinero de los sistemas generales - VANESSA GÓMEZ

Las constructoras reclaman los 75 millones que Monteseirín desvió a las Setas

Pagaron los convenios urbanísticos para construir los viarios de nuevos residenciales y Monteseirín usó su dinero en el Metropol y el carril bici

SEVILLAActualizado:

Un grupo de constructoras propietarias de los terrenos de Santa Bárbara, en Sevilla Este, han presentado una reclamación ante el Ayuntamiento de 75,4 millones de euros por el incumpliento de los convenios urbanísticos que firmaron con Alfredo Sánchez Monteseirín al comienzo del segundo mandato como alcalde del socialista. Desarrollo Urbanístico de Sevilla Este, Duse, compuesto entre otras por Sando, rubricó un convenio con el gobierno municipal el 25 de julio de 2003 para el desarrollo como zona residencial de los terrenos de Santa Bárbara y Torre de las Cabras.

Para urbanizar la zona era indispensable la construcción de unos viarios, concretamente la denominada Ronda Urbana Miraflores-Ranillaso SE-35, que tenía que afrontar Urbanismo. A cambio, las constructoras tuvieron que pagar el coste de estos llamados «sistemas generales», que ascendió a 62 millones de euros. Sin embargo, Monteseirín aprovechó el frenazo en la construcción provocado por la crisis económica y desvió esas cantidades ingresadas por los empresarios a la construcción de las Setas de la Encarnación y a los carriles bici. Es decir, el dinero, que era finalista, se gastó en las grandes obras faraónicas del entonces alcalde.

El estallido de la crisis inmobiliaria paralizó los proyectos de las constructoras afectadas y las parcelas que tendrían que haber sido atendidas con los viarios acordados no se desarrollaron. Sin embargo, los propietarios han activado ahora sus planes y los sistemas generales por los que pagaron no se han ejecutado, por lo que han decidido reclamar formalmente al Ayuntamiento la devolución del dinero y exigir una indemnización después de 14 años sin tener noticias de la administración local ni de las cantidades que abonaron.

Esta reclamación patrimonial entrará hoy en el consejo de gobierno de la Gerencia de Urbanismo, que tendrá que pronunciarse sobre el asunto. En total, las constructoras exigen la devolución de 57,5 millones de euros más una indemnización como consecuencia de «los perjuicios ocasionados por el incumplimiento municipal» de otros 17,8 millones, lo que arroja una cantidad de 75,3 millones de euros. En estos momentos, el Ayuntamiento no dispone de ese dinero, por lo que Urbanismo tendrá que rechazar la petición de las empresas, que tras agotar todas las vías administrativas acudirán a los tribunales.

Todas las fuentes consultadas admiten que, en efecto, los sistemas generales de aquel convenio no se construyeron y que el dinero sí fue ingresado por las constructoras en el Ayuntamiento. Por lo tanto, la gestión de Sánchez Monteseirín volverá a determinar la política actual. El gobierno municipal de Espadas apuesta por negociar con las empresas una salida consensuada. De hecho, el Servicio de Gestión Urbanística y Patrimonio Municipal de Suelo ha emitido ya un informe, fechado el pasado 25 de abril, en el que se indica que «el Ayuntamiento no ha desistido de realizar las infraestructuras de sistemas generales» y que recientemente ha desarrollado «una actividad acreditada para la redacción de los anteproyectos y proyectos».

Es decir, el alcalde esgrimirá que el Ayuntamiento también ha reiniciado el desarrollo de esos suelos tras la crisis inmobiliaria argumentando que los propietarios tampoco han desarrollado «actuaciones que evidencien el inicio a corto o medio plazo del proceso edificatorio». El documento con el que el gobierno se defiende recoge, además, que «la ausencia de promoción edificatoria a raíz de la crisis inmobiliaria» conllevó «la necesaria gestión eficiente de los recursos públicos». Esto es: justifica que Monteseirín se lo gastara en las Setas y que ahora no haya un céntimo disponible.