Ejemplares de pura raza española campeones de SICAB
Ejemplares de pura raza española campeones de SICAB - ELISE GENEST

La crianza del caballo de pura raza española, una tradición milenaria en auge en la provincia de Sevilla

La Asociación de Criadores de Caballos de Pura Raza Española registra unos 3.000 nuevos ganaderos

SEVILLAActualizado:

La belleza y elegancia del caballo de pura raza española es mundialmente reconocida. Su prestigio se debe, sobre todo, a la labor en defensa de esta especie que desarrolla la Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza Española (ANCCE) desde su creación en 1972. En la actualidad, la conforman un millar de ganaderos de todo el mundo y 41 asociaciones como las de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Australia, Francia, Italia, México, Nicaragua, Guatemala, Holanda, República Checa o Suecia.

ANCCE, cuya sede se encuentra en Sevilla, es la única asociación reconocida oficialmente por el Ministerio de Agricultura español para gestionar el Libro Genealógico y garantizar la pureza de esta milenaria raza. En 2017 registró casi 3.000 nuevos ganaderos y dio de alta más de 10.000 nuevos ejemplares de pura raza española, lo que supuso un incremento del 3,8% del censo total, que a fecha de 31 de diciembre, ascendió a 239.813 ejemplares, procedentes de 32.638 ganaderías activas de 66 países.

El 50% de los nuevos ganaderos son nacionales y el otro 50%, internacionales, de países como Las Seychelles o Japón. En el extranjero, Alemania e Italia son los países con más ganaderos nuevos registrados en 2017. Por su parte, Andalucía es la comunidad española que más códigos de nuevos ganaderos ha tramitado y la que lidera el ránking de mayor número de caballos de pura raza española, seguidas de Cataluña, Castilla y León y Extremadura.

En la provincia de Sevilla, las cabañas de pura raza española se elevó el año pasado a 20.819 ejemplares y se contabilizaron 2.073 ganaderías, con un total de 221 nuevos ganaderos.

Gregorio Aranda Lamas es socio de ANCCE desde 1985. «Mi experiencia es fantástica. Es una asociación que defiende los intereses de los ganaderos», asegura. El empresario sevillano cuenta con más de 150 coches de caballos originales y restaurados en la finca Hacienda San Miguel de Montelirio, en Dos Hermanas.

Aranda Lamas ha ganado numerosos premios en concursos de enganche nacionales e internacionales proclamándose varias veces campeón de campeones. Posee 60 ejemplares de pura raza española. Entre las ventajas de pertenecer a ANCCE destaca «la gran apuesta por promocionar el caballo de raza española a nivel internacional y su afán para que participe en distintas disciplinas». En su opinión, las principales cualidades del caballo de pura raza española enumera «la potencia, la nobleza y su buena predisposición al trabajo». «Es el único caballo, junto al lusitano, que puede ser llevado tanto por un profesional como un amateur», afirma.

Por su parte, el empresario Eduardo Gamarro Bautista se inscribió a la asociación hace apenas unos meses. Tiene un semental y una yegua de cría en su finca de la localidad Martín de la Jara, donde los cuida personalmente. «Quiero tener mi propia ganadería y a través de ANCCE he obtenido ya el certificado de ganadero y criadero, algo que me hacía una enorme ilusión desde que era un niño», señala.

Siglo XVI

El rey Felipe II, a mediados del S. XVI, sentó las bases de lo que hoy se considera el caballo de pura raza española. El monarca ordenó la cabaña caballar de su reino y mandó a construir las Caballerizas Reales de Córdoba, un lugar donde se reunían los mejores sementales y yeguas criadas a orillas del Guadalquivir. Durante más de 30 años se afinó la especie en la ciudad califal, de donde nació una raza mejorada y que dio lugar al que se consideró el caballo perfecto. Este ganado equino fue emblema del imperio español y se destinó, en un principio, para uso exclusivo de la Casa Real.

Todo este proceso transcurre en pleno Renacimiento, momento en el que los espectáculos ecuestres se ponen de moda, convirtiéndose la equitación en una práctica muy común entre los aristócratas. Ello derivó en la necesidad de buscar una especie que no existía, un caballo que fuera bello y ágil, alejado de las piezas medievales que se utilizaban para la lucha y el transporte y que no cuidaban su estética.

Yeguas propiedad de José Luis de la Escalera
Yeguas propiedad de José Luis de la Escalera - ANCCE

Durante sus cinco siglos de historia la crianza del caballo de pura raza española ha pasado por diferentes momentos, algunos críticos. La peste equina en 1991 obligó a buscar una alternativa a la fase de aislamiento que el ganado andaluz estaba sufriendo. Fue entonces cuando se puso en marcha en Sevilla el Salón Internacional del Caballo (SICAB). Tras 26 ediciones, el Salón se ha convertido en una referencia nacional e internacional.

Una de las virtudes más valoradas del caballo de pura raza española es su versatilidad. Su belleza y templanza es el resultado del cuidado y el respeto de ganaderos y cuidadores por mantener una sangre sin cruces y con una calidad genética que pasa de generación en generación. Además, conserva la tradición de las señas de identidad la cultura española. La silla de montar o la vestimenta con zahones, polainas, caireles o sombrero calañés son parte de esos elementos que hacen de la puesta en escena del pura raza española una auténtica joya visual que permanece indeleble al paso del tiempo.