Las habituales obras en los jardines del Alcázar impiden a los turistas hacer el itinerario completo
Las habituales obras en los jardines del Alcázar impiden a los turistas hacer el itinerario completo - J.M. SERRANO
PATRIMONIO

¿Cuáles son los grandes fallos del Alcázar de Sevilla?

El monumento mantiene problemas que fueron detectados hace décadas y que se han enquistado sin que ningún gobierno dé con la tecla. Esta es la lista de sus principales vías de agua

SEVILLAActualizado:

El monumento más conocido de España, la Alhambra, tiene el doble de visitas que el Real Alcázar, pero cinco veces más trabajadores. La comparación es aún más ilustrativa si se realiza con el Museo del Prado, que también tiene el doble de visitantes que el monumento sevillano, pero diez veces más empleados, concretamente 474 frente a los 40 del Alcázar. Los números indican, en todos sus parámetros, que la gestión del tesoro patrimonial de Sevilla está a mucha distancia de la que requiere en el siglo XXI un espacio con 1,5 millones de localidades vendidas al año. El buque insignia del turismo sevillano no está adaptado a la demanda que genera, se mantiene anquilosado en un modelo administrativo que lastra sus posibilidades y que, además, no garantiza la buena conservación del patrimonio. Y todo ello a pesar de que el saldo bancario del Alcázar ahora mismo es de 15,4 millones de euros. Es decir, hay interés por visitar el monumento, hay dinero de sobra en la cuenta y hay un inmenso margen de mejora. Lo único que falta es una gestión adecuada. Porque los problemas que hay que solucionar están detectados desde hace tiempo, algunos de ellos incluso décadas, pero ningún gobierno municipal ha dado con la tecla. El informe de Icomos sobre el proyecto de la Puerta del León pone el punto de mira en muchas de estas carencias a partir de una premisa que nadie discute ya: es necesario, incluso perentorio, mejorar el acceso a los palacios, pero hay que hacerlo corrigiendo decenas de defectos que se han naturalizado como consecuencia de una gestión demasiado doméstica sobre un patrimonio de valor universal. Estas son las principales vías de agua.

La seguridad

El Alcázar nunca ha tenido director de seguridad. Durante décadas, la única persona encargada de proteger el monumento ha estado puesta allí por Patrimonio Nacional para coordinar la vigilancia de las estancias reales. El resto del monumento no entra en sus competencias, por lo que la seguridad ha dependido siempre de la empresa privada contratada en cada momento. Esto ha propiciado que a lo largo de los últimos años se hayan registrado numerosos allanamientos nocturnos. El último de ellos se produjo durante el rodaje de «Juego de Tronos» por parte de un admirador de la serie. Esta situación ya se está corrigiendo ante la alarma terrorista actual, de manera que el Patronato ha retirado las competencias de seguridad a la directora general del monumento y se las ha transferido al Centro de Control de Policía del Ayuntamiento, dirigido por el especialista Rafael Pérez. Además, ya se ha aprobado un plan para incrementar los escáneres y las cámaras de videovigilancia, así como mejorar los controles de acceso para la carga y descarga. A partir de ahora, el Alcázar tendrá una seguridad dirigida por profesionales. Pero durante décadas ha sido totalmente vulnerable. De hecho, la falta de controles propició que alguien pudiera robar una yesería de gran valor en las estancias superiores de la que nunca más se ha vuelto a saber. O que desaparecieran de forma súbita las monedas que el público deposita en los baños de María de Padilla.

La conservación

El Ayuntamiento suele licitar todos los años rehabilitaciones de zonas muy concretas del Alcázar, pero las quejas de los patrimonialistas acerca del estado de conservación del monumento son muy recurrentes, ya que un bien de estas características necesita inversiones de mantenimiento muy superiores a tenor de la alta concentración de visitantes que soporta. La última polémica en este sentido se ha producido por la caída de azulejos en distintas estancias que han sido cubiertos con vendas. También hay constantemente fuentes rotas, varios tapices de la sala que lleva este nombre necesitan una restauración urgente, se ha caído el marco de la Virgen de los Mareantes, lo que provocó que Patrimonio Nacional reclamara este lienzo de Alejo Fernández... Con 15 millones de euros en el banco es complicado explicar por qué se siguen produciendo estas carencias.

Falta de personal

El Alcázar tiene actualmente 42 empleados, ocho de los cuales tienen su plaza en el Ayuntamiento, que los cede para poder llevar a cabo los turnos mínimos. Sin embargo, cuando se celebran espectáculos nocturnos suele haber problemas, ya que las horas extra se consumen a mitad del ejercicio y ya no hay opción de mantener personal en el monumento para prestar el servicio. Los sindicatos han realizado un sinfín de quejas en los últimos años porque, a pesar de la escasa plantilla que hay, tampoco se cubren las vacantes que se generan. El año pasado se jubilaron tres personas y falleció un trabajador y sólo se cubrió uno de los puestos. Desde 2010 hay cinco plazas dotadas presupuestariamente que no se han creado. Y a lo largo de 2017 se jubilarán otras tres personas dejando la plantilla en 39. La situación es límite y el actual gobierno de Juan Espadas culpa al Ministerio de Hacienda por sus restricciones para poder contratar más gente.

Colas en la calle

El proyecto de la Puerta del León pretendía paliar este problema histórico del Alcázar que perjudica claramente a su imagen, ya que los turistas tienen que esperar en la calle, sin sombra, a que llegue su turno. Hay pocos tornos, poco personal en el acceso y un solo escáner, por lo que los atascos son rutinarios para acceder al recinto. El Ayuntamiento ha decidido ampliar el aforo de 750 a mil personas para reducir la cola y abrirá otra entrada por la Puerta de la Alcoba, en los Jardines de Murillo. Pero la zona de espera sigue siendo un atraso y la propia Unesco anima al Patronato a buscar soluciones, pero rechaza la planteada por el gobierno municipal porque, a su juicio, no mejora la actual situación y tiene graves afecciones arqueológicas. La solución a este problema también está enquistada desde hace años.

Polémica con las audioguías

El servicio de audioguías también es objeto de polémica. La empresa que suministra estos dispositivos, Stendhal, ha sido denunciada por la Fiscalía por su relación contractual con la Alhambra. Y en esa investigación, la Agencia Tributaria detectó que el Alcázar también había pagado el suministro a esta compañía sin que mediara contrato. Actualmente está vigente el convenio con el Patronato y el servicio se presta sin incidencias. Pero Icomos ha denunciado también en su informe que la forma en la que los turistas contratan las audioguías no es la más idónea, ya que no se entregan al final del recorrido, sino que hay que devolverlas en el mismo punto donde se han adquirido, por lo que los visitantes se cruzan en los itinerarios cuando van a depositar el aparato en su punto original, provocando una situación de caos impropia de un monumento de esta categoría.

Zonas no visitables

La zona visitable del Alcázar no abarca todas las estancias del recinto. Actualmente están fuera del itinerario permitido las zonas que son propiedad de Patrimonio Nacional, las murallas, varias cubiertas y los sótanos. Para hacer visitables todos estos espacios es necesaria una inversión que garantice la seguridad. En los últimos 30 años, nadie ha planteado esta posibilidad a pesar de que todos los expertos la recomiendan porque permitiría ampliar el aforo.

Malas instalaciones

Los habituales cortes de luz, provocados por las malas condiciones de los cuadros eléctricos, han provocado la emisión manual de localidades en demasiadas ocasiones. El Ayuntamiento acaba de liberar dinero para contratar otro sistema electrógeno que acabe con este fallo para evitar la sensación de precariedad que provoca, ya que también implica que se caiga el servidor de la web y no se puedan comprar entradas por vía telemática de manera recurrente.

La lista es más larga, pero todos los problemas que se incluyen en ella llevan a la misma conclusión: un tesoro mundial no puede estar gestionado de una forma tan casera.