Rocío Ponce Latorre, de 41 años, con su marido, David Garrido, de 36 años, y la hija que acaban de tener
Rocío Ponce Latorre, de 41 años, con su marido, David Garrido, de 36 años, y la hija que acaban de tener - ABC

Cuatro mujeres sevillanas que decidieron ser madres a partir de los 40 años

Razones laborales, económicas, sociales o sentimentales están detrás del retraso en la maternidad

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En 2016, más de 1.400 niños nacieron en la provincia de Sevilla de madres de más de 40 años, una tendencia al alza, aunque los expertos considera que la edad biológica ideal para tener hijos está por debajo de los 30 años. En 1996, las madres de más de 40 años que tenían hijos no representaban más del 1,9% del total, según el Instituto Andaluz de Estadística. Hoy son el 7,2% del total y, si continúa la evolución creciente, alcanzaremos en breve el 10%. Razones laborales, económicas, sociales o sentimentales explican por qué un nutrido grupo de madres pospongan la maternidad hasta esa edad, para lo cual algunas de ellas incluso congelan sus óvulos años antes.

Rocío Ponce Latorre, de 41 años, con su marido, David Garrido, de 36 años, y la hija de ambos, que nació en septiembre pasado
Rocío Ponce Latorre, de 41 años, con su marido, David Garrido, de 36 años, y la hija de ambos, que nació en septiembre pasado-ABC

«Ahora tengo mayor madurez y eso me ayudará a educar a nuestra hija»

La sevillana Rocío Ponce Latorre, responsable de una empresa de recursos humanos en Andalucía, tiene 41 años y fue madre de una niña por primera vez el 4 de septiembre de 2017. Antes de entrar en el paritorio del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla, Rocío recordó el camino que había recorrido hasta llegar allí. «No tuve hijos antes porque no encontraba a la persona adecuada. Pasaron los años y quería ser madre, por lo que comencé a realizar trámites para la inseminación artificial. Mi familia me animó. Mi madre me decía que no quería que yo me quedara con las ganas de tener la experiencia de tener un hijo», explica Rocío, cuyos hermanos también han sido padres con más de 30 años e incluso uno de ellos ha tenido a su segundo vástago con 39 años.

«Cuando me examinó el médico, me dijo que mi reserva ovárica estaba fantástica, por lo que me recomendó la inseminación artificial antes que la fecundación in vitro. Me dieron un presupuesto de unos 3.000 euros. Yo estaba decidida pero un mes después conocí casualmente a David, un amigo de mi hermana pequeña, y empezamos a salir. Le expliqué en qué situación estaba», cuenta Rocío.

«David -que hoy tiene 36 años- me dijo que a él le gustaría también tener hijos y me pidió que esperáramos un poco para que se consolidara nuestra relación, por lo que paralicé todo el proceso de inseminación artificial. En diciembre de 2016 nos casamos y poco después me quedé embarazada por medios naturales».

«He sido madre cuarentona pero no me ha resultado difícil ni el embarazo ni el parto ni la cuarentena. Por ahora puedo decir que no sé lo que es una noche sin dormir por culpa del bebé. Tampoco la lactancia ha sido un problema. Yo me encuentro muy bien físicamente. Ésta es una edad perfecta para ser madre aunque es verdad que el cuerpo no responde como antes. De hecho me está costando volver a mi figura anterior», señala esta sevillana, quien no se arrepiente de haber sido madre con más de 40 años. «Tenía tantas ganas de ser madre que estoy feliz con mi hija porque ha llegado cuando tenía mayor madurez psicológica y estoy segura de que me ayudará a la hora de educarla».

Tan contenta está Rocío con su maternidad que ya piensa en tener su segundo hijo. «Mi marido dice que sólo dos», dice riéndose Rocío, quien es consciente de que cuando esté a punto de cumplir 60 años tendrá una adolescente en casa. «Espero mantenerme joven y prepara psicológicamente para esa etapa», señala Rocío, quien tiene una amiga de 40 años que ha congelado sus óvulos, otra que lleva intentando mucho tiempo intentando ser madre a través de la fecundación in vitro y tres amigas que han hecho realidad ese sueño a través de la inseminación artificial.

Carmen Molina y Ana María González, una pareja homosexual sevillana que tuvo a su primer hijo en noviembre de 2017 mediante fecundaciión in vitro
Carmen Molina y Ana María González, una pareja homosexual sevillana que tuvo a su primer hijo en noviembre de 2017 mediante fecundaciión in vitro-ABC

«Nos gustaría tener otro hijo aunque el primero nos ha costado mucho tiempo y esfuerzos»

Ana María González Pérez, de 41 años, y Carmen Molina, de 48 años, son pareja desde hace seis años. En 2014 decidieron ser madres y que fuera Ana quien tuviera al niño porque tenía más instinto maternal que Carmen y porque al ser más joven tenía una mayor reserva ovárica. «Primero lo intenté por la Seguridad Social en 2014. Tenía 37 años y me dieron prioridad pero el tratamiento de inseminación artificial no dio resultado después de un año. Como la Seguridad Social no aplica esa técnica de reproducción asistida a mujeres de más de 38 años, tuve que recurrir a la sanidad privada para seguir intentando ser madre», declara Ana María.

«Lo intentamos entonces por fecundación in vitro y a la segunda vez dio resultado. La primera analítica de sangre me dio que existía posibilidad de que el bebé tuviera Síndrome de Down, aunque la doctora me tranquilizó porque a partir de los 35 años casi siempre da positivo. Como no quería hacerme la amniocentesis porque es una técnica muy invasiva -dice- me hice otra analítica más especializada, que me dio negativo».

En mitad del embarazo, Ana María y Carmen Molina se casaron para que el niño llevara el apellido de ambas. En noviembre de 2017, Ana dio a luz a Andrés, «un hijo muy deseado», subraya Carmen. La posibilidad de tener otro bebé está ahí pero Ana se pregunta «si no seré ya entonces muy mayor porque éste nos ha costado mucho tiempo, sin contar el dinero que hemos empleado. Durante el proceso ha habido muchos momentos de desilusión cuando perdía los embriones y eso supone un gran estrés psicológico».

«Como otra parejas heterosexuales, hemos pasado mucho para tener a este bebé, pero esto no sólo le pasa a gente de 40 años, sino también de 30 y 25», asegura Ana, quien admite que «no se han planteado aún cómo enfrentarse a la educación de su hijo. Gracias a Dios la sociedad ha avanzado mucho y los hijos mayores de amigos heterosexuales han reaccionado estupendamente».

Para ellas, «ser madres añosas no es un hándicap. Nos asusta como a cualquier madre o padre, pero la madurez es un punto a nuestro favor. Mi hermana -dice Ana- ha tenido también a su tercer hijo con 40 años». Carmen cuenta que su madre tuvo también a su hermana pequeña cuando tenía 42 años «y, salvo achaques de la edad, está estupendamente».

Ana Martín, con su hijo Miguel, que nació en noviembre pasado en Quirónsalud Sagrado Corazón
Ana Martín, con su hijo Miguel, que nació en noviembre pasado en Quirónsalud Sagrado Corazón-ABC

«¿Mayores para ser madres a los 40 años? Los 40 de ahora son los 30 de antes»

Ana Martín, psicóloga de 42 años, y su pareja, de 44 años, mantienen una relación desde hace siete años, aunque hasta hace dos no comenzaron a vivir juntos. Por temas de trabajo demoraron la paternidad hasta que hace dos años se plantearon tener un hijo, coincidiendo con la finalización por parte de ella de un trabajo que tenía que entregar. Al encontrar diversos problemas médicos para ser padres, optaron por la fecundación in vitro porque el tiempo apremiaba. Al sobrepasar los 38 años, Ana no pudo acogerse a un programa de reproducción asistida en la Seguridad Social, por lo que acudió a la sanidad privada.

Finalmente, tuvo a su hijo Miguel el pasado mes de noviembre. Ella se considera afortunada porque tiene amigas intentando ser madres desde hace años. «No me arrepiento de no haber sido madre antes porque nosotros hemos disfrutado mucho viajando y saliendo antes. Tengo amigos que hicieron lo contrario: tuvieron los hijos pronto y ahora que son mayores están disfrutando de una segunda juventud, viajando y saliendo todo lo que pueden», explica esta gaditana.

Aunque Ana está ahora feliz con su bebé, llegar hasta aquí no ha sido un camino de rosas. De hecho, no se plantea tener un segundo hijo si tuviera que recurrir a la fecundación in vitro de nuevo. «Ha sido un proceso largo y costoso, que ha supuesto un desgaste personal tremendo porque ha sido muy estresante el tratamiento, las inyecciones de hormonas, entrar en quirófano, la extracción de óvulos, etcétera. A mí me implantaron tres embriones y podría haber tenido trillizos», dice esta gaditana, cuya hermana dio a luz a su primer hijo con 43 años.

¿Mayor para tener y educar a un niño a los 40 años? Ella no piensa así. «Los 40 de ahora son los 30 de antes. Yo me veo más joven que mi madre cuando tenía mi edad actual, ya sea por la calidad de vida que tenemos, el deporte que practicamos o la alimentación. En cuanto a la educación, no es tanto una cuestión de edad como de paciencia», declara Ana, quien recomienda congelar óvulos a las mujeres que quieran retrasar la maternidad «por si tienen problemas en el futuro».

Sandra Pérez García, de 40 años, y su pareja, José Miguel Valero, de 35 años, esperan su primer hijo para dentro de cinco meses
Sandra Pérez García, de 40 años, y su pareja, José Miguel Valero, de 35 años, esperan su primer hijo para dentro de cinco meses-ABC

«Retrasé la maternidad por trabajo pero ahora estoy feliz con mi embarazo»

Sandra García Pérez, de 40 años, está embarazada de cuatro meses del que será su primer bebé, así como el de su pareja, José Miguel Valero, jinete profesional de 35 años, que mantienen una relación sentimental desde hace cinco años. «Ambos -dice- estuvimos casados anteriormente pero no tuvimos hijos. En mi caso, estuve casada por primera vez cinco años pero nunca encontraba hueco para la maternidad por razones laborales y porque la relación se fue deteriorando. Yo estaba volcada en mi trabajo en una empresa internacional de cosmética, que me obligaba a viajar para dar cursos y pasaba mucho tiempo en Italia».

Cuando Sandra, aficionada a la hípica, se enamoró de José Miguel, dedicado a la cría y doma de caballos, decidió que tenía que echar el freno en el trabajo y ambos coincidieron en que tenían un proyecto en común: ser padres. «Dejé de viajar y empecé a tomarme el trabajo con más calma. Comencé a dedicar más tiempo a mi vida personal. Había alcanzado mis objetivos profesionales y quería ganar calidad de vida. Cuando en agosto de 2017 decidimos ser padres me quedé embarazada enseguida, sin tener que acudir a ningún método de reproducción asistida», manifiesta Sandra, para quien «es un tópico eso de que ser madre a partir de los 40 años es un problema. Cada uno vive la maternidad de una manera. Yo llevo el embarazo estupendamente. Ni vomito ni tengo sueño ni dolor de cabeza. Sé que estoy embarazada porque la barriga me crece» dice riéndose.

«Para mí ésta es una nueva etapa a la que me enfrento con mucha ilusión. No creo que la edad vaya a ser un obstáculo para la crianza y educación de mis hijos. La misma autoridad tiene un padre frente a un hijo con 60 años que con 50 que con 30 años. En cuanto a la fuerza física, es verdad que no tendré la misma agilidad pero es cuestión de plantearse las cosas de otra forma y no me asusta», añade Sandra, a quien le gustaría tener varios hijos, para lo que cuenta con la ayuda de sus padres, suegros y sus sobrinos mayores cuando necesite que le echen una mano.

Sobre los riesgos que se asumen teniendo hijos a partir de los 40 años, indica que «también hay mujeres con problemas de fertilidad a los 30 años. En cuanto al Síndrome de Down, un estudio revela que hay más probabilidad en mujeres de entre 25 y 35 que a los 40 años».