El final de las falsificaciones es la destrucción
El final de las falsificaciones es la destrucción - ABC
DESDE ENERO DE 2015 LA POLICÍA LOCAL HA DECOMISADO 96.019 UNIDADES

¿Dónde va la ropa de marca incautada a vendedores ambulantes?

Las falsificaciones se destruyen y los objetos y prendas que no vulneren la legalidad se dan a entidades sociales

SEVILLAActualizado:

Un total de 96.019 prendas y complementos de marca falsificados ha decomisado la Policía Local desde enero de 2015 hasta el pasado mes de mayo y todas ellas tienen como destino, por mandamiento judicial, la destrucción. Se habrá preguntado alguna vez qué hace la Policía con la ropa, bolsos y zapatillas de marca falsificados que le retiran a los vendedores ambulantes. O con la comida sin licencia o los animales que se venden en la vía pública o al amparo de mercadillos autorizados como es el del Charco de la Pava.

Pues bien, dentro de esa mercancía hay que distinguir entre las prendas y objetos falsificados que son pura copia de los que venden grandes marcas de moda; y, la mercadería que no plagia a ninguna otra exhibiendo logotipo o distintivos propios de una firma, los alimentos perecederos y los animales.

Las falsificaciones, según Antonio Mínguez, oficial de la Unidad de Medio Ambiente de la Policía Local de Sevilla, como vulneran las leyes de Propiedad Intelectual e Industrial van a unos depósitos hasta que el juez decide su destino una vez se celebre juicio con la asistencia del representante de la firma. Siempre resuelve que se destruya porque, si se entregan a personas necesitadas habría que despojarla de cualquier símbolo que delate la marca a la que copia, algo inviable y tedioso dada la cantidad de objetos que se decomisan.

De modo que tras celebrarse la vista, la mercancía se destruye en dependencias municipales con unas máquinas que la deja hecha añicos. El otro grupo de objetos, excepto los animales que van al Zoosanitario, se entregan a colectivos que tienen como finalidad labores sociales y humanitarias.

Desde hace 15 años, las entregas se hacen cada tres meses en función de un listado que va rotando y al que pueden apuntarse en la nueva jefatura de la Policía Local de La Ranilla, aquellas entidades que lo deseen.

Los alimentos no. Éstos pasan primero los controles sanitarios pertinentes con la mayor celeridad posible dado que luego se van a llevar al Banco de Alimentos, entre otras asociaciones, para el consumo humano.

Y tienen que examinarse, además de por imperativo legal, porque hay veces «que nos encontramos que están vendiendo un cajón de melocotones encima de un husillo o tiran la comida dentro de un contenedor y la tenemos que sacar de ahí», relata Mínguez.

La fruta es la estrella de los decomisos y los lugares donde se levantan más partes son San Jacinto, Su Eminencia, Candelaria y Pino Montano.

En cuanto a los artículos textiles, complementos y juguetes se entregan cada tres meses a diferentes entidades. La última fue hace unos días a Llamarada de Fuego una asociación humanitaria, perteneciente a la Iglesia, concretamente a la parroquia de Mairena del Alcor que desde el año 1977 se dedica a enviar ayuda a diferentes zonas en desarrollo. Juan José Figueroa estuvo acompañado de Mínguez y el policía Manuel Casado, de la Unidad de Tráfico, recogiendo 1.583 juguetes y 1.840 prendas textiles para llevarlas a orfanatos y hospitales de Perú y Malaui.

Son objetos incautados cuyo propietario no ha abonado la tasa de 100 euros de retirada ni justificado que le pertenecen, después de haber sido denunciado por la Policía Local que encuentra el punto de venta bien de oficio o tras la denuncia de comerciantes y vecinos. Estas actuaciones, es decir confiscar en plena calle los artículos a personas sin autorización para ello pero que se ganan la vida vendiéndolos, no son tarea fácil para la Policía.

Los agentes tienen que andar con tiento porque muchas veces se encuentran con la oposición de los vecinos y viandantes que les recriminan su intervención. Eso, sin contar con que muchas escenas que se encuentran inspiran lástima a los efectivos que, no obstante, tienen que hacer su trabajo. Así, el pasado mes de mayo se levantaron 153 partes de los que 63, eran de frutas y hortalizas, correspondientes a 5.769 kilos.

Las falsificaciones fueron 692 unidades y las bebidas, 445 botellas. En lo que va de año, hasta el pasado día 14 se han tramitado 1.257 partes y se han decomisado 25.505 kilos de fruta y 19.401 falsificaciones además de 151 animales. En 2015 , durante todo el año, los agentes gestionaron 3.278 denuncias relativas a 75.926 falsificaciones, 82.007 kilos de frutas y hortalizas y 2.532 botellas de bebidas entre otros objetos y alimentos.