Vista panorámica de la Feria 2018 de noche
Vista panorámica de la Feria 2018 de noche - EFE

Feria de Abril de Sevilla 2018: Así funcionaba el alquiler ilegal de casetas

Estos arrendamientos se hacen de forma encubierta con una fórmula difícil de perseguir porque la picaresca está muy depurada

SEVILLAActualizado:

Muchas casetas de la Feria se siguen alquilando a pesar de que se trata de una práctica ilegal. El Ayuntamiento tiene un equipo de inspectores desde hace algunos años que trabaja expresamente para perseguir estos arrendamientos, ya que los titulares de estas casetas obtienen un beneficio económico traspasando una concesión pública para la que, además, hay una lista de espera de más de 2.500 personas e instituciones.

Pero la picaresca ha encontrado un limbo legal que permite dar estos pases sin que la administración pueda denunciarlos. Hasta hace unos años, los alquileres se hacían de forma directa. Es decir, el titular de una determinada caseta cobraba una cantidad a un tercero por su arrendamiento.

En la última década se han detectado muchas operaciones de este tipo, pero ante el acoso de las autoridades esta fórmula se ha ido perdiendo. De hecho, el año pasado sólo se detectó un caso y este año ninguno. Sin embargo, en las últimas ediciones se ha descubierto un nuevo tipo de traspaso que impide al Ayuntamiento actuar.

Lo gestiona el hostelero que explota el bar de la caseta que se va a alquilar de la siguiente manera: el titular renueva la concesión anual pagando todas las tasas municipales y negocia con el casetero un canon de explotación. A partir de ahí, este hostelero la realquila, por lo que no consta transacción económica directa entre el propietario de la licencia y el arrendatario, aunque estos pagos se suelen realizar, además, en dinero negro.

Este procedimiento se ha extendido por el real y actualmente hay varias personas que se dedican, desde meses antes del comienzo de la Feria, al alquiler de casetas. Habitualmente, este «servicio» se ofrece a quienes han perdido la suya, a empresarios que no tienen concesión y a personas e instituciones que se encuentran en la lista de espera.

Los inspectores están al tanto de todo esto, pero no pueden tomar medidas, ya que cuando llegan a las casetas, el responsable del bar les entrega toda la documentación alegando que el titular no ha venido ese día y exponen el contrato de explotación que han firmado con ellos, lo que oficialmente acredita que la gestión de la caseta ha sido llevada a cabo por la persona que tiene la licencia, no por un tercero.

Los arrendamientos directos se detectaban precisamente así: comprobando que quien había contratado al casetero no era el titular, sino el «inquilino» con el que había acordado previamente el traspaso.

Por esta razón, el Ayuntamiento ha comenzado la elaboración de una nueva ordenanza que regulará todas las fiestas de primavera de la ciudad —Semana Santa y Feria tendrán los mismos dispositivos de seguridad a partir de ahora— en la que se incluirán medidas para evitar los arrendamientos encubiertos, que se han convertido en un negocio del que viven todo el año algunos «especialistas». De hecho, actualmente existe un «mercado negro» que es vox populi en Sevilla y que permite contratar una caseta con facilidad. Basta con pagar la cantidad estipulada por el gestor de la misma, que oscila entre los 40.000 y los 60.000 euros en función del tamaño y ubicación.

Tan extendida está esta práctica que ha permitido que se produzcan estafas como la descubierta el año pasado por el propio delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, que mientras pasaba por delante de la caseta de Emasesa vio cómo dos personas estaban intentando alquilarla por 2.600 euros a un tercero. Tres ciudadanos denunciaron este intento de estafa tras buscar en internet ofertas de alquiler —muy habituales en los meses previos a la Feria— y llamar a un número de teléfono que aparecía en un anuncio.

Los estafadores los citaron en el recinto ferial para efectuar la transacción sin concretarles en la llamada telefónica de qué caseta se trataba y, una vez en el lugar, intentaron alquilarles la de Emasesa, solicitando por ello un precio de 2.600 euros por la semana de Feria completa.

El Ayuntamiento va a reformar la ordenanza actual para endurecer las sanciones por este tipo de prácticas y, entre otras medidas, estudia la posibilidad de hacer un registro de socios y usuarios de todas las casetas para comprobar que siempre hay dentro de ellas alguna persona del listado previamente entregado. Lo que sea para acabar con esta «mafia» y agilizar la lista de espera.