Caracola sin permiso de concesión por parte del Ayuntamiento en la que se encuentra el centro infantil
Caracola sin permiso de concesión por parte del Ayuntamiento en la que se encuentra el centro infantil - Jesús Bayort

Una guardería «okupa» evidencia el abandono de los Jardines del Guadalquivir

El parque se ha convertido en una desidia rodeada de grafitis, preservativos, desperfectos y fauna

SEVILLAActualizado:

Abandono total, sexo al aire libre, asentamientos nocturnos y una guardería ilegal: así se encuentran los Jardines del Guadalquivir, la mayor extensión verde de la Expo'92.

Lo reinauguró Monteseirín cuando concluía su mandato, Espadas lo denunció siendo la oposición de Zoido, y en la actualidad, vive su peor estado de salud desde que el 26 de marzo de 2011 (dos meses antes de las elecciones municipales) fuera abierto nuevamente al público.

Ya hubo quejas por las prisas que se dio la administración de Alfredo Sánchez Monteseirín en reinaugurar el parque cuando aún no habían sido repuestas ni las famosas farolas de la Expo, a las que por cierto les faltaban las «lentejas» necesarias para alumbrar, ni fueron restauradas las fuentes, que estaban vacías y sin uso el día de su apertura. El agua potable de los grifos para beber tampoco aparece desde hace 25 años.

Cuatro años después de su apertura al público, Juan Espadas, cuando aún era candidato a la alcaldía, acudió a los Jardines para denunciar el abandono que estaban sufriendo: «Zoido quiso dejar morir este jardín porque no se trataba de un proyecto suyo». Pasados tres cursos desde aquella denuncia, el parque pasa por su peor momento.

Vandalismo

Los grafitis abundan por todas las obras arquitectónicas: la escultura del italiano Ettore Spalleti, el NO&DO que representa Eva Lootz, el Pabellón del Futuro o los Salones del Eje Principal, son muestras de estos ataques vandálicos.

La escultura de Ettore Spalleti es una víctima más de los grafiteros
La escultura de Ettore Spalleti es una víctima más de los grafiteros - Jesús Bayort

Las farolas con forma de lenteja se conservan durante las ocho hectáreas de extensión del parque. Jamás llegaron a funcionar desde su reinauguración. Muchas aparecen caidas tras haberlas utilizado para el robo furtivo del cableado.

La Torre Banesto poco se asemeja a la que recibió 2.000 visitantes diarios durante la Exposición Universal de Sevilla. A los grafitis existentes hay que sumarle los apedreamientos recibidos que han destrozado la cristalería del mirador, y por supuesto, el robo de todo su cableado.

Sexo al aire libre

No hay que adentrarse por recovecos del parque para encontrarse preservativos e indicios de las relaciones que allí se mantienen. De hecho, varias webs de «sexo al aire libre gay» oferta los Jardines como el lugar idóneo para estas quedadas entre desconocidos.

Los preservativos abundan entre las hojas del parque
Los preservativos abundan entre las hojas del parque - Jesús Bayort

Escuela infantil okupa

En una caseta, junto a la Torre Banesto, hay una «escuela infantil» con una quincena aproximada de niños, que no aparece en ningún registro como tal. Una web es la única información existente, y lo anuncia como: «proyecto de aprendizaje activo, libre y horizontal que surge a raíz de las inquietudes de un grupo de familias motivadas por la transformación social y personal del proceso de aprendizaje de sus hijos».

El Ayuntamiento desconoce tal actividad dentro del parque, de hecho, admite que no hay ninguna concesión para utilizar las caracolas del parque a excepción del Aula Bioclimática del cercano Jardín Americano, por lo que esta «asociación» está de manera irregular ocupando unas instalaciones públicas.

Sin vigilancia nocturna ni diurna

Durante el horario que está abierto el parque no hay un solo miembro de seguridad a cargo del mismo. Únicamente acuden a la apertura y cierre de las instalaciones.

La puerta principal del parque coincide con los aparcamientos de una concurrida discoteca, que provoca el botellón en la zona, y que algunos aprovechen los huecos existentes para colarse dentro del cercado. Entre las malezas aparecen asentamientos en los que pasan la noche algunos indigentes.

Asentamiento entre la fauna del parque
Asentamiento entre la fauna del parque - Jesús Bayort

Las farolas con «lenteja» y el resto de instalaciones eléctricas del parque son atacadas por los ladrones con total impunidad aprovechando esta falta de vigilancia.