Foto de familia de los estudiantes de la temporada 2016-2017, junto al alcalde, J.Espadas, y el rector, M.A.Castro
Foto de familia de los estudiantes de la temporada 2016-2017, junto al alcalde, J.Espadas, y el rector, M.A.Castro - ABC
UNIVERSIDAD DE SEVILLA

Los ingenieros sevillanos buscan la supremacía en la «Fórmula 1 estudiantil»

Los estudiantes se examinarán este 22 de enero para poder acceder a la competición automovilística universitaria más reconocida del mundo

SevillaActualizado:

Un año más, los estudiantes de ingeniería de la Universidad de Sevilla, que conforman el equipo Arus, se presentarán a las competiciones de alta velocidad en este recién estrenado 2018, eso sí, antes deben aprobar los exámenes de acceso a las mismas el próximo 22 de enero.

Arus es el primer equipo de Andalucía en la Formula Student, la competición automovilística universitaria más reconocida del mundo, donde participan 20.000 futuros ingenieros del todo el mundo y más de 200 profesionales del sector de la automoción. En estos circuitos compiten las mejores universidades con los monoplazas que sus alumnos diseñan y fabrican durante el curso académico.

La temporada 2017-2018 comenzó oficialmente en septiembre, pero no será hasta el 22 de enero cuando arranquen las etapas si antes superan las primeras pruebas que son teóricas. «Este año son más difíciles y restrictivas, pero vamos a por todas», cuenta Laura García, líder del equipo sevillano.

El equipo andaluz está formado por más de 90 estudiantes de la Universidad de Sevilla y todos tienen el objetivo común de innovar en la ingeniería año tras año. «De esta forma ponemos en práctica en un circuito oficial el trabajo que venimos desarrollando durante el curso», explica. El proyecto se inició hace más de cinco años con la fundación de Arus y el diseño del primer monoplaza, el Art-14. A día de hoy, los jóvenes ingenieros llevan cuatro vehículos desarrollados y fabricados que han competido en los mejores circuitos del mundo: Montmeló (España), Hockenheim (Alemania) y Red Bull Ring de Spielberg (Austria).

En la temporada 2016-2017 participaron sólo en dos competiciones por cuestiones económicas y quedaron en muy buenas posiciones. «En Austria nunca habíamos pasado del puesto 60 y el año pasado estuvimos dentro del top 10, y en Alemania hicimos dos pruebas en las que quedamos dentro del top 15», asegura la «team manager», mientras que afirma orgullosa que este año no sólo van a participar con un monoplaza de combustión, si no que además lo harán con uno eléctrico (el primero para Arus).

Laura lleva al frente del equipo desde septiembre y afirma que este año será más ambicioso para poder demostrale al mundo lo capaces que son con el Art-18 C y el Art-18 E. «Nos convertimos en el único equipo español en competir en ambas modalidades y es todo un reto para nosotros».

En estas semanas cierran los diseños de los dos vehículos y comenzarán la fabricación de los mismos. Para conseguir los objetivos planteados de cada temporada es necesario «perseguir la excelencia», lo cual requiere lo mejor de cada miembro y departamentos del equipo. «Para el Art-18C queremos realizar más de 500 km de tests útiles, llegar al top 20 en las competiciones y reducir en 10 kg el peso del monoplaza, y para el Art-18E intentaremos lograr un número alto de horas de tests, optimizar el monoplaza de acuerdo a un coste mínimo y participar en todas las pruebas dinámicas». Las competiciones suelen realizarse en verano y aún no tienen muy claro en qué circuitos van a participar.

La financiación

La Formula Student es una competición de gran importancia y repercusión en el mundo de la ingeniería, que además se celebra en los circuitos más exigentes del mundo, y es foco de atención para la industria de automoción. «Es un marco incomparable donde poder demostrar públicamente, y de forma internacional, las cualidades y fortalezas de muchas organizaciones y empresas», señala la joven.

Dado que los recursos con los que cuentan los equipos son escasos, la financiación del proyecto es un pilar básico. Sin embargo, Arus no sólo busca un apoyo económico, sino también valoran el logístico como el suministro de materiales y herramientas y el asesoramiento técnico. «Los vuelos, alojamientos y dietas de cada competición los pagamos de nuestros bolsillos y el año pasado compramos el motor de nuestro Art-17 después de vender mantecados y polvorones». Pero, sin duda, la pasión es motor para conseguir lo sobresaliente.