Policías detienen a un delincuente
Policías detienen a un delincuente - JUAN CARLOS SOLER
SEGURIDAD

Ladrones y carteristas se benefician del atasco judicial en Sevilla

Las fuerzas policiales se quejan del gran número de detenidos con decenas de arrestos anteriores y, pese a ello, siguen en la calle al no haber sido juzgados

SEVILLAActualizado:

Varios casos de enorme reincidencia delictiva han irrumpido en las últimas semanas en la actualidad de Sevilla para volver a poner sobre la mesa un problema enquistado y complejo: la distancia entre la acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado y la de la Justicia, que no funciona al ritmo policial y, con su lentitud, atasco y garantismo, provoca situaciones paradójicas y hasta escandalosas. Esas lagunas generan incluso verdadera alarma social, con delincuentes que presentan más de cincuenta o sesenta arrestos anteriores y relativamente recientes por los mismos hechos. Y que aprovechan el tiempo que transcurre entre que cometen el hecho delictivo y que son juzgados para mantener su actividad ilegal.

El colapso judicial por la carga de trabajo y la escasez de recursos y, por otra parte, la laxitud del Código Penal y de la imposición de penas con los llamados «delitos leves», dando lugar a una tremenda multirreincidencia en este ámbito, causan situaciones de gran frustración entre los agentes del Cuerpo Nacional de Policía, la Unidad Adscrita (Autonómica), la Guardia Civil y las policías locales, que ven cómo su trabajo en esos asuntos menores pero donde también se juegan el tipo termina en un juzgado con la decisión de volver a poner en la calle quien se ha saltado la Ley.

Ante los llamados delitos menores o delitos leves, los que se castigan con penas leves y que en la ciudad están muy centrados en los hurtos, los jueces tienen dos opciones para proceder una vez los agentes de seguridad les entregan al delincuente: o bien se manda a prisión a la persona arrestada hasta que se celebre el juicio o, sin embargo, se evita la prisión preventiva y se deja en libertad al delincuente hasta que se pueda celebrar esa vista, que puede tardar hasta cuatro, cinco o seis años. «Esto provoca no sólo un gran número de pequeños delincuentes en la calle sino un alto grado de reincidencia durante el tiempo en que tarda en celebrarse el juicio», explica Mario Domínguez, portavoz de la Policía Local sevillana. «Se dan casos —detalla— de detenidos que cuentan con hasta medio centenar o incluso más antecedentes por hechos similares que, pese a ello, quedan en libertad, puesto que no existe la culpa hasta que no se produce un primer pronunciamiento de un juez. Hasta que no hay una primera sentencia, está en la calle y puede delinquir una y otra vez. Luego, una vez le cae la primera, ya sí se pueden aplicar antecedentes judiciales y la siguiente vez va a prisión y empieza a sumar penas. Por ese muchos se pegan diez años tras un simple robo. Pero no es por el robo sino por los otros cincuenta que ha cometido».

Algo más del 25%

Los datos sobre reincidencia en esos delitos leves siguen siendo muy llamativos y, según las estadísticas oficiales, es reincidente algo más del 25% de los condenados por este tipo de asuntos (hurtos, estafas menores, robos con fuerza pero sin violencia...). En el Instituto Nacional de Estadística se señala ese porcentaje global, con índices mayores en algunas tipologías concretas y algo menores en destrozos en el patrimonio, por ejemplo (sobre el 20%).

También las estadísticas de criminalidad publicadas por el Ministerio del Interior hace varias semanas, que permiten elaborar un perfil medio de los detenidos en la provincia de Sevilla, indican y éste se ajusta al de un varón joven o de mediana edad, de nacionalidad española y con un amplio historial delictivo que arrancó cuando era menor de edad; esas son las principales características de muchos de estos arrestados. Delincuentes que empezaron cometiendo pequeños robos cuando eran adolescentes se han convertido, de este modo, en auténticos especialistas en algunos delitos conforme han ido cumpliendo años gracias a ese elevado índice de reincidencia. Mientras siguen en la calle... De hecho, el robo de menos de 400 euros no conlleva ni siquiera detención si se trata de alguien ya identificado.

«Es enormemente frustrante para los agentes», explica el secretario general de la Unión Federal de Policía (UFP) en Sevilla, Antonio Jurado. «Los policías ponen muchas veces en riesgo su integridad o hasta sus vidas en algunas intervenciones, pues nadie sabe en realidad cómo reaccionará un delincuente, y luego comprueban que cuando ponen a un delincuente delante de un juez, ese delincuente sale antes de las dependencias judiciales que los propios policías, que tienen que quedarse a cumplimentar documentos y demás. Es un sinsentido y desmotiva mucho, además de generar una importante preocupación por la sensación de impunidad que trasladamos a los ciudadanos. Hay un problema de carga de trabajo en los juzgados y estas son las consecuencias».

Los delincuentes reincidentes, además, suelen ir «bastante bien informados, y saben que si roban menos de 400 euros se trataría de delito leve y ni se les detendría. O cuando cometen un robo, pues usar o no la fuerza o intimidar o no hacerlo... Saben que pueden tener ese margen». En efecto, en los robos con fuerza, por ejemplo, prácticamente no hay casos en los que los jueces envíen a prisión al delincuente. «No lo hacen a no ser que ya se llegue a la intimidación o la violencia en sí», apunta Jurado.

Un ejemplo claro de esto en lo que a la capital andaluza se refiere es el de los alunizajes, robos en comercios empotrando coches en los escaparates, que han crecido en los últimos años por la especialización de las bandas y por el efecto de la reincidencia, al quedar muchos sin ingreso en la cárcel. Esa auge de este tipo de robos con fuerza está también muy vinculado al trato benévolo de los jueces, que rara vez envían a prisión preventiva a un detenido por este delito, pese a que lo haya hecho de manera continuada.