Los cirujanos Jesús Cañete y Esther Cáceres durante intervención quirúrgica
Los cirujanos Jesús Cañete y Esther Cáceres durante intervención quirúrgica - ABC
INNOVACIÓN QUIRÚRGICA EN VALME

Una malla implantada por vía laparoscópica a los enfermos con cáncer de recto evita complicaciones

Profesionales del equipo que la aplica enseñan la técnica a colegas de otros centros sanitarios públicos

SEVILLAActualizado:

La unidad de gestión clínica de Cirugía General y Digestiva del Hospital Universitario de Valme de Sevilla, que dirige Pablo Martínez, está aplicando una nueva técnica en cirugía de cáncer de recto que mejora la calidad de vida de los pacientes. Se trata del implante profiláctico de una malla por vía laparoscópica dirigida a minimizar complicaciones una innovación de la que, hasta ahora, se ha beneficiado un total de 10 pacientes.

La cirugía es el tratamiento principal para el cáncer de recto cuyo objetivo es resecar la porción del mismo que contiene el tumor,  así como disponer de unos márgenes libres de enfermedad que permitan reducir la probabilidad de recaída local y, a más largo plazo, una metástasis.

El tipo de operación depende de la extensión y la localización del cáncer. Si está por encima del ano, los cirujanos intentan conservar la función anal; pero si el cáncer rectal se localiza cerca del ano, a veces hay que extirparlo. El paciente debe entonces usar una bolsa de colostomía, que es una abertura donde el intestino grueso se une a la pared abdominal.

Precisamente es en la extirpación del recto cuando se produce una de las complicaciones más frecuentes: la formación de una hernia en el 80% de los pacientes intervenidos. Para solucionar esta complicación, hay que recurrir a una segunda cirugía donde se aborde la hernia. Previamente, los síntomas que produce son importantes, ya que ocasionan una limitación en las actividades diarias del paciente y una disminución en su calidad de vida.

La unidad de Cirugía Colorrectal del Hospital de Valme de Sevilla ha establecido un protocolo innovador que supone una nueva aportación en el tratamiento quirúrgico del tumor de recto.

Consiste en prevenir la formación de la hernia en los estomas de pacientes oncológicos y evitar una segunda cirugía a través de la implantación de una malla durante la primera intervención del recto. Pero además, como novedad, aporta su implante por vía laparoscópica, opción mínimamente invasiva frente a la cirugía abierta para la colocación de la malla. Ello supone una cirugía menos dolorosa y traumática para el paciente que beneficia su recuperación más rápida, mayor seguridad ante infecciones y una menor estancia hospitalaria.

Las mejoras en el abordaje del cáncer de recto que se consiguen a través de esta técnica quirúrgica han provocado el interés de numerosos profesionales del sistema sanitario público de Andalucía por formarse en ella. Para ello, y bajo la coordinación del cirujano de Valme Octavio Mulet, que también es jefe del servicio médico de la Plaza de Toros de Sevilla, se está impartiendo un seminario.

Esta iniciativa formativa incluye la descripción de la técnica, la traslación de su evidencia científica, la presentación de casos clínicos y talleres de cirugía en directo desde los mismos quirófanos del hospital sevillano.

Además de la intervención de Octavio Mulet en este seminario teórico-práctico, participan los también cirujanos del Hospital Universitario de Valme: Jesús Cañete, Esther Cáceres, Ramón Galnares, Pilar Sevilla, José Manuel Cuaresma y Ramón Martín Balbuena. Por su parte, en las dos sesiones celebradas han asistido cirujanos de los diferentes hospitales públicos andaluces: Virgen Macarena, de Sevilla; Carlos Haya, de Málaga); y hospitales de Jerez y Puerto Real, en Cádiz.

El cáncer colorrectal es el más frecuente en Andalucía, según el doctor Mulet, y su incidencia va en aumento de tal forma que hay 8.000 nuevos casos cada año.

La edad media de las personas que lo padecen es de 70 años pero cada día se está adelantando e, incluso, está apareciendo en jóvenes de entre 20 y 30 años.

El abandono de la rica y completa dieta mediterránea y el consumo de grasas animales y «comida basura», junto al tabaco y el alcohol son los factores de riesgo de esta enfermdad que también tiene un componente hereditario, aunque bajo, pues no supera el 5%.