Miembros del equipo de la UPO excavando en la Casa de la Cañada Honda
Miembros del equipo de la UPO excavando en la Casa de la Cañada Honda - RAÚL DOBLADO
ARQUEOLOGÍA

Más de la mitad de la superficie de Itálica está por excavar

El arqueólogo Rafael Hidalgo cree que en el conjunto arqueológico «hay muchísimo por hacer. La única forma de progresar en conocimiento es excavar»

SEVILLAActualizado:

Las excavaciones arqueológicas en Itálica están ahora en un momento excepcional, con tres proyectos en marcha, uno de la UPO y otros dos de la Universidad de Sevilla. «Es algo excepcional, porque desde los años ochenta se habían reducido mucho en Itálica. Ahora hay una buena coyuntura, por cuanto el actual director del conjunto arqueológico, Antonio Pérez Paz, está propiciando que se desarrollen proyectos como estos», explica el profesor de la UPO Rafael Hidalgo.

La necesidad de excavar en la ciudad romana es vital, por cuanto puede aportar datos que amplíen los actuales conocimientos que se tienen sobre ella. De hecho, más del 50% de su superficie está aún por desenterrar. «En Itálica hay muchísimo por hacer, a pesar de que se ha trabajado e investigado mucho. Hoy la única forma de progresar en el conocimiento de la ciudad es hacer excavaciones, porque lo que conocemos ya está muy estudiado. Necesitamos nuevos datos que nos planteen nuevas preguntas y problemas por resolver».

Esta pretensión choca, sin embargo, con la escasa disponibilidad presupuestaria que tienen las administraciones públicas para desarrollar trabajos arqueológicos. De hecho, la financiación de la excavación que realiza la UPO sale de los fondos de un proyecto de investigación de la propia universidad.

«En total, el coste de la excavación es de unos 3.000 euros, aparte de los gastos de personal. No conseguimos financiación para las excavaciones ni de las administraciones ni de las empresas privadas», se lamenta Rafael Hidalgo mirando, desde la Casa de la Cañada Honda, la llanura que se extiende hasta Santiponce, bajo la que se encuentra el barrio adrianeo, donde tenía sus casas la más alta aristocracia bética y que está en su mayor parte aún por desenterrar.