Sevilla

«El microclima nació en la Expo y está siendo repetido en todo el mundo»

Tres catedráticos ya jubilados, premiados por idear el microclima de la Cartuja

Jaime López de Asiaín, Ramón Velázquez Vil y Valeriano Ruiz Hernández
Jaime López de Asiaín, Ramón Velázquez Vil y Valeriano Ruiz Hernández - ROCÍO RUZ
PEDRO YBARRA Sevilla - Actualizado: Guardado en: Sevilla

Los catedráticos eméritos de la Universidad de Sevilla Jaime López de Asiaín, Valeriano Ruiz Hernández y Ramón Velázquez Vila, recibieron anoche el primer galardón «Compás de Sevilla» al diseño del microclima y a los profesionales que convirtieron a Sevilla referente mundial del bioclimatismo urbano». La Red Sevilla por el Clima quiso agradecer así la labor de estos profesionales «como creadores y artífices del legado científico, tenológico y ambiental más importante de la Expo 92». El diseño de los espacios, el uso masivo de la vegetación, las pérgolas, el agua micronizada, las sombras o la refrigeración mediante agua bruta en los pabellones, consiguieron bajar varios grados la temperatura media de la Isla de la Cartuja con respecto al casco urbano de Sevilla. Aunque este legado no tuvo continuidad en su uso masivo en el resto de la ciudad, fueron considerados como modelos aplicándose posteriormente en distintas ciudades del mundo.

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Para Valeriano Ruiz Hernández, catedrático de Termodinámica de la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Sevilla «recibir este premio es algo muy interesante pensando en el futuro más que en el pasado. Siempre he defendido que, en general, el sistema energético del futuro se parecerá cada vez más al del pasado que al del presente, y este acto es un reconocimiento de lo que planteamos tres catedráticos en el recinto de aquella exposición», afirma.

Este catedrático jubilado de la Universidad de Sevilla considera este premio como «un reconocimiento a los planteamientos que hicimos entonces. Muchas de aquellas propuestas se hicieron realidad y quedaron como iconos veinticinco años después». Según Ruiz, «el uso de micronizadores para el tratamiento de las condiciones de temperatura de un determinado lugar, es un hecho cierto que nació en la Expo 92 y está siendo repetido en todo el mundo. No hay más que pasear por cualquier terraza de Madrid, París o Roma para dar fe de ello». Ruiz agradece especialmente a Ginés Aparicio, «del equipo de Jacinto Pellón, quien se creyó el proyecto y lo impulsó. Nosotros propusimos todo aquello en un documento, que todavía conservo», afirma. Ruiz también recuerda como «Un 4 de julio de 1992, Ginés y yo sobrevolamos la Expo en helicóptero. El tratamiento de aquella imagen dio como resultado que aquel día se consiguió que la temperatura del recinto era tres grados menor que en la ciudad. Si esto se hizo aquí, hagamos lo mismo en la ciudad de Sevila para ver si corregimos que la ola de calor pueda ser algo más suave».

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