Dos vecinas de uno de los bloques del Carmen de la Macarena - VANESSA GÓMEZ
VIVIENDA

La mitad de los edificios de Sevilla de más de cuatro plantas carece de ascensor

Los distritos San Pablo, Macarena y Amate copan la mayor parte de las 132 solicitudes de ayuda que ha recibido el Ayuntamiento para su programa de ayudas

SEVILLAActualizado:

Las grandes expansiones urbanísticas emprendidas desde mediados de los cincuenta en Sevilla no obedecieron a criterios de diseño ni confortabilidad. La necesidad obligó a construir barriadas completas en un tiempo récord a base de edificaciones de bajo coste que, por supuesto, no contemplaban la posibilidad de instalar ascensor. Aquellos pisos que en su día dieron dignidad e independencia a decenas de familias con pocos recursos, se han convertido hoy en prisiones para sus propietarios. La capital andaluza cuenta con 15.872 bloques de cuatro plantas sobre rasante (bajo y tres alturas), de los que 7.956 carecen de elevador, según la Encuesta de Censo y Vivienda elaborada por el INE en 2011, la última publicada.

Las ayudas para instalarlos, que fueron menguando durante la crisis, han dado oportunidad a muchas comunidades para incorporar este equipamiento que ha devuelto la libertad a vecinos como Esperanza Suárez, residente en el Polígono San Pablo, que pisó por primera vez la calle el pasado de julio después de trece años recluida. Esa misma oportunidad la esperan otros 132 bloques de la ciudad, que han enviado la solicitud al Ayuntamiento de Sevilla para conseguir una de las ayudas que ofrecerá a través de la nueva línea puesta en marcha. El Consistorio ha dispuesto un presupuesto de 1,2 millones de euros para financiar entre el 80% y el 95% de la obra. Pero, en vista del montante, no todos los solicitantes van a recibirla.

¿Dónde se han pedido más ayudas?

Los distritos que más han demandado esta bonificación son Macarena (24 solicitudes), San Pablo-Santa Justa (24) y Cerro Amate (22). Entre los tres suman más de la mitad de las peticiones, según los datos aportados por la Gerencia de Urbanismo. Le siguen el distrito Norte (17), Sevilla Este-Alcosa-Torreblanca (16) y distrito Sur (16). En menor medida han entregado la documentación comunidades de Nervión (5), Triana (3), Bellavista-La Palmera (2) y el Casco Antiguo (2).

Las subvenciones municipales se sumarán a las que concede la Consejería de Fomento y Vivienda, cuyo plazo de recepción de solicitudes también expiró el pasado 7 de agosto. Los planes de las administraciones se han centrado en la rehabilitación, lo que ha permitido rescatar este tipo de iniciativas, que se han vuelto mucho más exigentes. Para garantizar que las reciban familias con pocos recursos, se exige que los propietarios tengan ingresos inferiores a tres veces el IPREM y se dará prioridad a los edificos con más personas de avanzada edad o mayor grado de dependencia. Al menos ese es el requisito del Ayuntamiento de Sevilla, que resolverá las peticiones en los próximos meses.

Sin embargo la necesidad excede con creces la disponibilidad presupuestaria y la acción de una sola plataforma ciudada ha sido suficiente para ponerlo de manifiesto. Lo ha hecho el colectivo que representa a los vecinos del Carmen de la Macarena, donde apenas diez de los 46 edificios del barrio cuentan con un elevador. Los residentes han iniciado una campaña para pedir más ayudas para terminar con lo que han denominado pisos cárceles.

El tiempo para solicitarlas

El presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Sevilla, José Feria, destaca que «casos de este tipo son muy preocupantes y, por desgracia, muy habituales». Valora las facilidades que viene ofreciendo la Gerencia de Urbanismo para que se puedan hacer las instalaciones, incluso cuando hay que ocupar el viario público, pero lamenta que «se sigan convocando con tan poco márgen de tiempo». El portavoz de los administradores de finca recuerda que «el procedimiento es largo cuando hay que aprobar una obra de este tipo y es muy difícil tenerlo todo a punto en apenas un mes».

Igualmente critica que la bonificación no cubra siempre el 100% de la obra o que haya que abonarla por adelantado, lo que «persuade a muchas comunidades, que ni siquiera llegan a solicitarla». La opinión es compartida por Francisco Vázquez, gerente de Praysa, una de las empresas que se dedica a la instalación ascensores. Calcula que en Sevilla «pueden haber más de 4.000 bloques sin ascensor en los que viven propietarios con problemas de accesibilidad». Eso convierte a la ciudad en un «caso complejo», considera, pues el enorme volumen y la tipología diversa de los edificios hace más difícil dar con una solución que sirva para todos.

«No se trata sólo de las ayudas que puede dar una administración, también hay que poner de acuerdo a las comunidades y esa es la labor más complicada», aclara. Por no hablar de los bloques que estructuralmente no tienen capacidad y es necesario recurrir a expropiaciones en viviendas particulares para encajar el equipamiento.

El Colegio de Arquitectos de Sevilla tampoco ve solución a corto plazo. Nuria Canivell, una de las vocales de la junta directiva, destaca que «puede ser un buen momento para plantear el problema, pues los planes de vivienda van mucho más en la línea de la rehabilitación que de la nueva construcción». No obstante, reconoce que «el camino es todavía muy largo».

Una de las carencias que detecta es la falta de información que tienen los beneficiarios y valora que se recurra a los colegios profesionales para el asesoramiento. La otra es la inversión, que todavía es tímida para la dimensión el problema.