Muchas de las sustracciones se descubren a posteriori cuando se visionan las cámaras de seguridad - ABC

El modus operandi de quienes practican el hurto en comercios y grandes superficies

Los sistemas de videovigilancia ponen al descubierto los sistemas que usan los ladrones para llevarse productos por menos de 400 euros

SEVILLAActualizado:

Los empresarios y empleados de tiendas, supermercados, grandes almacenes y grandes superficies lo han visto todo o casi todo en lo que se refiere a hurtos. Muchos de esas sustracciones se descubren a posteriori, cuando se detecta la falta del producto y las grabaciones desvelan quién lo hizo y cómo se robó. En otras ocasiones, los ladrones son sorprendidos con el material sustraído en un bolso, dentro de la ropa interior o debajo de una chaqueta forrada de aluminio para que no salten las alarmas.

Cambian las cajas

El modus operandi de quienes hurtan daría para escribir un libro. No falta imaginación e incluso desfachatez de quien es pillando in fraganti. Como ocurrió en una gran superficie superficie del área metropolitana, donde una mujer ocultó en el interior de una caja grande de Ariel una Nintendo Wii. Cuando fue a pagar en la caja, la empleada se extrañó por lo que pesaba y al abrirla se encontró la consola. La ladrona aprovechó para gritar a una amiga que estaba en la otra caja: «Niña, que el Ariel viene con premio».

Arrancan las alarmas

En Perfumerías Ana, una cadena con 9 tiendas en Sevilla capital, una en San Juan de Aznalfarache y dos en Montequinto, ponen alarmas a todos sus productos para evitar los hurtos e incluso los plastifican para evitar que arranquen las alarmas. «Y aún así sufrimos robos porque arrancan las pegatinas en las que van las alarmas», explica Sergio Martín, portavoz de Perfumerías Ana, quien indica que «los productos más robados son las cremas faciales, suavizantes, las mascarillas del pelo, los champús, las maquinillas de afeitar... Roban hasta los estropajos, que no cuestan ni un euro. Hace años alguien lo robaba y tuvimos que ponerles alarmas y así logramos que dejaran de robarlos».

«No sólo roban para uso personal, sino también para revender en mercadillos ilegales», concluye el portavoz de esta cadena de perfumerías, que a través de las cámaras de seguridad vieron en una ocasión un movimiento extraño en un cliente. «Su chaqueta tenía un doble fondo de aluminio para aislar el circuito de detecta las alarmas», explica Sergio, quien dice que en ocasiones se enteran de robos cuando visionan las cámaras. «Si son clientes que vuelven , cuando van a pagar les decimos que les cobramos más por lo que se llevaron el otro día. Cuando preguntan, les ofrecemos ver el vídeo».

Salen corriendo

El perfil de quien hurta en tiendas es variopinto. «Tenemos -dice Sergio Martín- desde jóvenes a amas de casa, pasando por ancianos. En una ocasión sorprendimos robando a una madre y su hija, que le acompañaba, se quedó tan sorprendida como nosotros. Normalmente pagan cuando se les pilla robando, aunque hay quien sale corriendo porque tienen compinches esperándoles en un coche cercano para salir huyendo. Si no quieren pagar se les reclama el producto y se les ruega que no vuelvan a aparecer por la tienda».

La presentación de denuncias termina siendo un engorro para el establecimiento, ya que supone tiempo y dinero. «Al final tienen que ir todos los dependientes de una tienda como testigos y eso nos obliga a suplir esas bajas».

Bolsas forradas de aluminio

En Perfumerías Aromas lamentan que los hurtos ocurran con mucha frecuencia y destacan que el hurto se considera una falta leve, «con lo que hay gente que hacen del hurto un modo de vida». Enrique Monroy, jefe de tienda en Perfumerías Aromas, asegura que «los hurtos siempre han existido pero desde hace siete años han aumentado y esto va a más». Denuncia que en YouTube hay tutoriales explicando cómo se preparan las bolsas forradas de aluminio para robar en las tiendas y que las barreras antihurtos no las detecten.

En esta cadena de perfumerías les han robado desde 300 euros en perfumes de marca una persona que salió corriendo de una tienda, hasta cremas de zapatos de 60 céntimos, lápiz de ojos de 50 céntimos y toallitas para desmaquillar los ojos. «Antes robaba gente con mala pinta pero ahora lo hacen personas bien arregladas que despistan a los empleados».

Reventa en mercadillos

«Teníamos a una clienta que robaba y el marido nos pedía que no le dijéramos nada, que él se pasaba después a pagar lo que se hubiera llevado», asegura. No obstante, reconoce que la mayoría de quienes hurtan en las tiendas no son cleptómanos, sino personas que venden después los productos en mercadillos a la mitad de precio. «Si se sigue robando es porque hay gente que los compra en el mercado negro. Es un virus. Los perfumes de marca de 60 euros los venden a 15 ó 20 euros», se lamentan.

En Scalper, la tienda de la calle Rioja, un joven de 30 años, se llevó varios polos en una bolsa grande que suponen estaba forrada de aluminio porque no sonó cuando se detuvo a la altura de las barreras antihurtos, según cuentan las empleadas. La empresa envió el vídeo a la Policía y detuvieron al ladrón, que había acabado de salir de la cárcel.

Robo bajo pedido

En Roberto Verino también han sufrido este tipo de hurtos. «Sabemos que hay especialistas que quitan las alarmas para revender a bajo precio y roban bajo pedido. Normalmente se llevan productos de menos de 400 euros para que no se considere robo, sino hurto. Recientemente detuvieron a un hombre en otra tienda que lleva productos robados de nuestra tienda y otras de Inditex. Se celebró el juicio pero él no fue, por lo que se le juzgo en rebeldía».

En Cortefiel ha habido quien ha salido corriendo con polos en la mano, al igual que en Benetton, donde son los empleados los que han salido corriendo detrás de los ladrones en alguna ocasión. En L'Occitane de la calle Sierpes han sorprendido en varias ocasiones hurtando productos a señoras, «que rápidamente dejan las cosas y se van cuando son sorprendidas».

Robar medios pares de zapatos

Paco Rodríguez, la cadena de zapaterías, cuenta con sistemas de viodevigilancia que le permitió dar con una ladrona muy especial. «Como en la tienda sólo están expuestos los zapatos pares o impares, la señora robó medio par de un modelo en una de nuestras tiendas y el otro medio par en otro establecimiento nuestro, lo cual fue denunciado ante la Policía», señalan fuentes de la compañía, quien en una ocasión también sufrió el robo de una mujer que metió la mano en el escaparate y se llevó tres bolsos. «Nos enteramos cuando la Policía nos los devolvió porque la cogieron robando en otra tienda», añade.

Las empleadas de Misako llegaron hasta la Alfalfa corriendo detrás de un ladrón que se había llevado varias carteras. «Al final lo pilló la Policía porque la gente les avisó», cuenta su personal. «Una señora de más de 50 años que fue pillada con productos nuestros reconoció que los robaba para la reventa en mercadillos. Ha sido denunciada en varias ocasiones y ha estado incluso en la cárcel por reincidente», añaden.

También Ritual, sin cámaras de seguridad ni alarmas por política de empresa, están ojo avizor para evitar los hurtos. «Los hurtos son el padre nuestro de cada día. Alguna vez roban productos que están cerca de la puerta de salida y salen corriendo. Otras veces ni nos damos cuenta y sólo detectamos el hurto cuando vemos un hueco en los lineales. Hemos tenido que vacíar cajas de tratamientos faciales porque una cliente se los llevaba y estaba haciendo su agosto», indican empleadas de esa tienda de cosmética.

Con la ropa puesta encima

Y en Bimba y Lola hay quien se ha ido con la prenda o el bolso puesto sin pasar previamente por la caja, lo que es más corriente que suceda en época de grandes bullas, como Navidades o rebajas. «En alguna ocasión hemos pillado a un cliente hurtando algo y se le ha caído la cara de vergüenza», manifiestan.

Oysho tampoco ha escapado a los hurtos. Allí una señora de 40 años fue pillada cuando salía con el pijama debajo de su ropa tras dejar la alarma en el probador. «Nos han traído prendas nuestras que han requisado a ladrones en otras tiendas», añaden.