José Enrique Ayarra, canónigo y organista titular de la Catedral de Sevilla
José Enrique Ayarra, canónigo y organista titular de la Catedral de Sevilla - ABC
SEVILLA

Muere José Enrique Ayarra, organista de la Catedral de Sevilla desde 1961

Este martes se celebra en el templo metropolitano el funeral de quien fuera su canónigo desde hace 39 años

SEVILLAActualizado:

José Enrique Ayarra (Jaca, 1937), organista de la Catedral de Sevilla desde 1961, falleció el pasado domingo en Sevilla al no poder superar el derrame cerebral que sufrió el pasado 16 de marzo. Este martes, a las 10,00 horas, se oficiará en la Catedral la misa funeral por quien fue su canónigo desde 1979. Ayarra, que iba a intervenir este lunes en el ciclo de Conciertos Cuaresmales de Órgano de la Catedral de Sevilla, dio más de mil conciertos en casi 70 países a lo largo de su vida. Como él solía decir, llegó a Dios a través de la música.

A los dos años ya podía reproducir al piano las marchas militares que escuchaba en la radio y la calle, lo que llevó a sus padres a ponerle un profesor de músico con sólo tres años. A los cinco años dio su primer concierto en Jaca tocando la marcha turca de Mozart. A los 10 años sustituía a su profesor de piano en el órgano de la Catedral de Jaca cuando éste se iba de vacaciones. A los 11 años se convirtió en profesor titular de piano.

De 1997 a 2002 fue catedrático de Órgano en el Conservatorio de Música de Sevilla. Su vasto conocimiento sobre música le llevó a escribir numerosos libros y artículos, habiendo recopilado 50 años de música en la Catedral. Además, participó en la catalogación e interpretación de las partituras del compositor Manuel Castillo, que fue un gran amigo suyo.

Fue monaguillo en las misas que oficiaba José María Bueno Monreal cuando era obispo de Jaca. Al quedarse huérfano, el obispo, se convirtió en una especie de padre para él, según relató en una entrevista concedida a ABC. Siendo niño decidió ser cura pero Bueno Monreal le pidió que primero acabara la carrera de Piano antes de entrar en el Seminario de Vitoria.

Estudió también cuatro años en París, donde se diplomó en Órgano y Canto Gregoriano por el Institut Catholique de Paris. Cuando Bueno Monreal fue nombrado arzobispo de Sevilla se vino con él a la capital andaluza. Ayarra, que era también organista el Hospital de los Venerables, fue un sacerdote atípico, cuya carrera eclesiástica siempre estuvo ligada a la música, recibiendo para ello todo el respaldo de Bueno Monreal, Carlos Amigo Vallejo y Juan José Asenjo. Para él, que había tocado en más de mil órganos del mundo, el de la Catedral de Sevilla era de los mejores de España como órgano sinfónico y estaba a la altura de los mejores de París.

Ayarra lamentaba la crisis que atravesaban las cátedras de Órgano, a pesar de que cada día se recuperan más organos. El órgano, decía, es el órgano más caro que hay, así como su mantenimiento. «La carrera es larga y su futuro tenebroso porque no todas las iglesias pueden pagar a un organista profesional, por lo que la salida profesional de un organista es aspirar a ser catedrático de Acústica, Armonía y Composición, y matar el gusanillo del órgano tocando en una iglesia», declaró este canónigo, que fue asesor técnico-musical de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla desde 1991 hasta 2014.

Era además, académico numerario de la sevillana Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, así como de las Reales Academias de San Fernando (Madrid), de Nuestra Señora de las Angustias (Granada) y de Luis Vélez de Guevara (Écija).