Entrada del hotel Alfonso XIII - J .M .SERRANO / VÍDEO: ANTONIO PERIÁÑEZ
HOTEL ALFONSO XIII

Hotel Alfonso XIII: Noventa años como el símbolo del lujo en Sevilla

Celebrará su aniversario con un acto el próximo martes que contará con la presencia de la Infanta Elena

SevillaActualizado:

Omar Sharif nunca olvidó los cuatro meses que pasó como huésped del Alfonso XIII durante el rodaje de «Laurence de Arabia». El prestigioso alojamiento fue fonda y escenario para la superproducción de Hollywood a principios de los sesenta. Y allí volvió en varias ocasiones el inolvidable príncipe Alí, educado y simpatiquísimo, para tomar el sol en el patio o pasear entre los amplios corredores de la planta baja. «La última vez recorrió los rincones en los que grabaron describiendo cada secuencia al detalle treinta años después», recuerda el director general del hotel, Carlo Suffredini, que lo acompañó durante aquella visita. Le hubiera gustado repetir la experiencia con Ava Gadner, pero aún no lo habían destinado a Sevilla.

Carlo Suffredini
Carlo Suffredini- J.M. SERRANO

«Han sido tantos los que han pasado por aquí, grandes estrellas, dignatarios de todos los países, empresarios de multinacionales y miembros de la realeza», cuenta el italiano, que llegó a punto para la boda de la Infanta Elena como segundo de abordo y terminó convirtiéndose en el máximo responsable con el inicio de las obras del metro, tal vez las dos hecatombes a las que se ha enfrentado el negocio desde que abrió en 1928.

Noventa años dan para un serial y para un merecidísimo aniversario que la cadena Luxury Collection celebrará este martes, 13 de marzo. Fue también un martes 13 cuando abrió sus puertas por primera vez, y lejos de lo que dicen los principios de la superstición, la fecha trajo suerte. El hotel lleva casi un siglo siendo el símbolo del lujo en Sevilla. Incluso en los peores momento ha mantenido ese punto de distinción, conservando la sensación de que una vez cruzada la verja, nada malo puede pasar, así se hunda el suelo bajo nuestros pies. Y casi les tocó vivirlo durante la construcción del suburbano, coincidiendo con la del tranvía, que convirtió al edificio en una isla rodeada de zanjas. «Yo acababa de regresar y fue uno de los momentos más difíciles que he tenido que gestionar. Daban ganas de hacer la maleta y salir corriendo, pero es imposible decir que no al Alfonso XIII», reconoce Suffredini, que acompaña a ABC en un recorrido por el hotel.

«Es un monumento más de la ciudad, es patrimonio de los sevillanos, y es también un edificio público —su titularidad pertenece al Ayuntamiento—», relata el director. No obstante reconoce que durante años Sevilla ha vivido de espaldas al establecimiento, considerado «demasiado exclusivo» o «demasiado lujoso». «Yo creo que hoy hemos terminado con todo eso, nuestras puertas están abiertas no solo para los huéspedes, también para todo aquel que quiera disfrutar de nuestra terraza o del patio», dice a modo de invitación.

El trono del último rey de antes de la dictadura se localiza en un rincón rodeado de fotos de su descendencia. El director habla con especial cariño de Doña María de las Mercedes, madre del rey emérito, que lo frecuentaba a menudo y que solía hospedarse en la suite real. «Todos los empleados la conocían, sabían sus gustos y hasta cuándo iba a llegar antes de que lo anunciara», explica. También ella estará presente en este 90 cumpleaños a través de su nieta, Doña Elena de Borbón, que participará en el acto del próximo martes.

Uno de los restaurantes del hotel
Uno de los restaurantes del hotel - J.M. SERRANO

A lo largo de estos años, el hotel ha sido frecuente punto de encuentro de la familia real española, empezando por el monarca que le da nombre. Suffredini dice de él que «fue un visionario que quiso traer a Sevilla un turismo de calidad. Inauguró hoteles de este porte también en Madrid (Palace) y en San Sebastián (el María Cristina), pensados para atraer a un público internacional de alto nivel. Él amaba viajar y, casualidades de la vida, falleció en un hotel, el Gran Hotel de Roma. Hay destinos que parece que están predeterminados».

Cambios

Hoy las cosas son muy distintas. El visitante que se aloja en el Alfonso XIII es principalmente extranjero, una transformación que comenzó con la Expo y no ha cambiado desde entonces. «Sin embargo, ellos han cambiado más que nosotros —dice el director— porque nuestros empleados mantienen ese talante sevillano en el trato y en las costumbres. No pierden la sonrisa ni la simpatía y el que se hospeda aquí lo aprecia. Así como cuando se hizo la reforma en 2011 se mantuvo la esencia del lugar, que es espectacular, nuestros empleados se han formado, han adquirido nuevas capacidades, pero siguen teniendo un trato muy cercano con el cliente. Ellos están muy orgullosos del lugar en el que trabajan y se nota cuando los oyes hablar», asegura.

Antonio Morilla es el vivo ejemplo de eso. Entró

Antonio Morilla
Antonio Morilla

como botones en el hotel con apenas 23 años y lleva casi los mismos atendiendo a los clientes. Pensó que lo suyo serían las ventas y el departamento comercial, pero le encandilaron las llaves doradas en la solapa y se quedó en la conserjería. No hay detalle que se le escape, ni problema que no resuelva. «Hace unos días tuve que alquilar un yate de 15 metros para un cliente que quería ir navegando hasta Sanlúcar. ¿Pero de dónde saco yo un yate de ese tamaño en Sevilla? Di con uno en Marbella y me lo traje», relata a la velocidad del rayo. Las peticiones imposibles son su especialidad, como lograr que Harrison Ford se tomara un fino en una terraza junto a su esposa sin fotógrafos ni fans o que la estrella de Hollywood comprara fruta en el mercado de Triana sin que nadie le pidiera un selfie. «Eso fue una hazaña y mira que vosotros —alude a la información que publicó ABC sobre la visita privada del actor— me complicasteis la vida, porque desvelasteis todo lo que teníamos previsto. El guía se fue de la lengua...».

«La privacidad es muy importante para el huésped que se aloja con nosotros y procuramos que, en este tipo de casos, puedan disfrutar de la ciudad como si fueran personas anónimas», explica Morilla, que no se ve trabajando en otro lado. «Es como mi casa, si hasta a mi mujer la conocí aquí, ella ahora trabaja en recursos humanos», asegura.

De estos años le sorprende «lo rápido que ha cambiado todo». Cuenta que antes solían tener clientes habituales o los que venían cada Semana Santa y Feria. «Nos pedían entradas para los toros, un coche de caballos o sillas en el palco para ver la Madrugada, pero ahora los deseos son de lo más variopintos. Entradas para la ópera de Viena, un helicóptero para visitar otra ciudad. Al final, casi todo lo podemos conseguir». Las nuevas tecnologías y el big data le ayudan mucho en la tarea, pero nada como tirar de agenda y de don de gentes.

En esta transformación, lo que más ha preocupado al equipo del Alfonso XIII es perder la esencia, lo que lo hace único y que conserva desde que el arquitecto regionalista José Espiau y Muñoz firmara el primer plano. «El hotel en sí es ya una experiencia, hay mucha gente que viene a disfrutarlo, no es solo un lugar en el que dormir y descansar y lo identifican totalmente con Sevilla y con Andalucía», asegura el conserje que también brindará por este noventa cumpleaños.