Sevilla

Los oficialistas del Partido Popular de Sevilla reúnen un 15 por ciento más de avales que los críticos

La presentación de la candidatura de Juan Bueno reunió a 500 personas frente a las 40 que había junto a Virginia Pérez

Acto de presentación de la candidatura de Juan Bueno para presidir el PP de Sevilla - VANESSA GÓMEZ
El acto de presentación de la candidatura de Virginia Pérez reunió a unos 40 militantes del PP - JUAN JOSÉ ÚBEDA
ALBERTO GARCÍA REYES Sevilla - Actualizado: Guardado en: Sevilla

La fractura en el Partido Popular de Sevilla, escenificada oficialmente desde que el actual presidente, Juan Bueno, destituyó a Virginia Pérez del aparato provincial del partido el pasado verano, comienza a resolverse. Ayer los dos candidatos tuvieron que presentar sus avales. Y en esta primera exhibición de músculo, los oficialistas liderados por Juan Bueno presentaron 2.492 firmas de apoyo, mientras que la corriente alternativa de Virginia Pérez aportó 1.809. En total, 15 de puntos de diferencia. Es obvio que esta distancia no es definitiva, ya que en los congresos no suele coincidir el número de avales presentados con el de votos. Pero estos números sí sirven para comenzar a hacer una radiografía exacta del cisma.

En el acto de Virginia y Beltrán Pérez, que son quienes llevan las riendas de la escisión en público, aunque detrás de toda esta operación ha estado siempre Javier Arenas pese a que nunca se ha puesto en las fotos, se reunieron varios alcaldes de la provincia y concejales de distintos municipios. Esta cita se celebró en el patio de la sede provincial del partido y allí se concitaron unas 40 personas. En el acto de Juan Bueno, celebrado en un hotel de la Cartuja, participaron numerosos diputados nacionales y provinciales, varios alcaldes y el ministro Juan Ignacio Zoido, que por primera vez se exhibió al frente de esta candidatura oficialista, aunque desde el comienzo de las disputas ha estado liderando la facción del aparato. En esa foto posaron unas 500 personas. Y se pusieron todas las cartas boca arriba: todos los que promueven esta candidatura ya han posado ante las cámaras.

La foto de grupo en el acto de apoyo a Juan Bueno reunió a unas 500 personas
La foto de grupo en el acto de apoyo a Juan Bueno reunió a unas 500 personas- VANESSA GÓMEZ

De momento, no hay ninguna vía de diálogo abierta entre ambas opciones, como confirmó Virginia Pérez en su comparecencia matinal, por lo que habrá votación en el congreso con toda seguridad. El acuerdo es imposible. El cisma se fundamenta en enfrentamientos personales en la mayoría de los casos, por lo que no habrá confluencia. En la corriente crítica se aglutinan muchos militantes que se sienten agraviados por los miembros del bando oficialista durante los años en los que han gobernado instituciones. Sin embargo, las razones que los renovadores exponen públicamente para haber llegado a esta fractura pretenden ser de fondo. Según Pérez, «nosotros hemos abierto un debate de ideas, no de personas, porque queremos renovar el partido y, sin corromper los cauces del PP, involucrar a la militancia». Pero los mensajes directos a miembros de la otra corriente fueron flagrantes.

Beltrán Pérez llegó a asegurar que el actual alcalde de Sevilla, Juan Espadas, se encuentra en una situación de «estabilidad» gracias al «bajo perfil de oposición mostrado por los grupos con representación en el Pleno», incluido el suyo, que en estos momentos comanda el oficialista Alberto Díaz. Según Pérez, el PP «hizo un gran trabajo» para las elecciones de 2011, pero durante los años de gobierno de Zoido «perdió el centro político, que pasó a ocupar Ciudadanos». En consecuencia, cree que «es necesario recuperar el espacio político y sociológico perdido tras las elecciones municipales de 2015».

Virginia Pérez y Beltrán Pérez
Virginia Pérez y Beltrán Pérez- J. J. Ú.

Curiosamente, el acto de los críticos se centró fundamentalmente en el futuro del Ayuntamiento de Sevilla, donde Beltrán Pérez es concejal en la actualidad. Públicamente nunca ha confesado que tenga apetencias para ser el candidato a la Alcaldía en 2019, pero fue él personalmente quien expuso los cambios que necesita el grupo municipal sevillano para recuperar el poder. Desde el otro lado, este gesto se interpreta como el inicio de su campaña personal, aunque durante su alocución Pérez defendió que la elección del candidato será colegiada y que en ella participarán los militantes. «Mis apetencias personales importan ahora poco», llegó a aseverar tras ser preguntado directamente por sus opciones.

En el documento presentado este lunes a los medios por parte de esta corriente, se indica textualmente que «la candidatura a la Alcaldía del PP no debe estar condicionada a apetencias personales, juegos de afinidades personales, cambios de ritmo en carreras políticas personales o juegos de fuerzas territoriales ajenas al interés electoral del PP de Sevilla».

En la otra acera, esta teoría no cuadra. Juan Bueno se dirigió a quienes le apoyan hablando sin ambages de quienes «han querido mi cargo» y han «trabajado en la desunión del partido». Su versión fue muy directa. «Tengo un motivo muy importante por el que presentarme: quiero que el PP esté fuerte y esté unido, no voy a consentir que nadie desuna este partido. No vamos a consentir que se rompa nuestro partido fuerte, hemos pasado momentos muy duros durante estos años, sabíamos que Rajoy tenía que tomar decisiones duras y nos quedamos todos, no nos fuimos ninguno. Y eso trajo como consecuencia que el 26 de junio por primera vez en la historia empatamos con el PSOE en esta provincia. Por eso no podemos consentir que esa fortaleza del partido se rompa».

La alusión a los críticos era evidente, pero llegó a ser incluso explícita: «Hace más de un año tuve que pararme en el camino. Algunas personas de mi equipo más cercano que creía escuderos fieles aparecieron en reuniones contra mí, me paré a reflexionar porque soy autocrítico. Pensé si había errado en algo con vosotros, si me había equivocado en la forma de desarrollar el trabajo, si el problema era yo cuando vi esas personas que creía leales que querían a toda costa mi cargo. Pero recibí muchas llamadas de muchos compañeros que no entendían qué estaba pasando. Me di cuenta de que el problema no era yo, que yo no estaba en la desunión del partido, que yo estaba trabajando. Probablemente cuando eso ocurría, estaba yo en alguno de vuestros pueblos o distritos. Y así seguimos, trabajando a pesar de los obstáculos que algunos les han puesto a este partido».

La palabra traición no llegó a salir, pero sobrevoló el ambiente en todo momento. Por eso las posiciones son irreconciliables. El PP de Sevilla está partido en dos y el congreso será tenso. Sin embargo, muchas incógnitas ya están resueltas. Javier Arenas sigue sin posicionarse públicamente a pesar de que es el impulsor de los díscolos. Y con los actuales números en la mesa, el aparato, representado por el ministro Zoido, sigue mostrando más vigor que los conquistadores.

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