Efectivos de la Brigada X con carros Leopardo y Pizarro, en Cerro Muriano - FOTOS Y VÍDEO: J.M.SERRANO
MISIÓN DE LA OTAN

La operación del frío más ambiciosa: De Córdoba a Letonia

Ante la amenaza rusa, España desplegará en enero en el país báltico el operativo más potente y tecnológico que ha realizado nunca el Ejército fuera de España con trescientos efectivos de la Brigada X

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En los relucientes baños de la base nazarena de El Copero, desde donde partimos casi al alba en un helicóptero Cugar hacia la base cordobesa de Cerro Muriano, los militares hacen sus necesidades leyendo un cartel que reza: «Aprende de los errores de los demás. Nunca vivirás lo suficiente para cometerlos todos tú mismo».

Esta diaria advertencia parece impulsar a los trescientos efectivos de la Brigada X «Guzmán el Bueno», que el próximo mes de enero viajará a Letonia para reforzar las fronteras de la OTAN bajo temperaturas de hasta treinta grados bajo cero. La amenaza rusa, tras lo ocurrido en Ucrania y la adhesión de Crimea, ha hecho que la organización atlántica se tome muy en serio la zona del mar Báltico, última frontera militar de la Alianza.

Un grupo de periodistas andaluces presenció el pasado miércoles en la base militar de Cerro Muriano una de las últimas jornadas de preparación de esta brigada cordobesa antes de su salida hacia Letonia dentro de la misión «Presencia Avanzada Reforzada». Este operativo, acordado por veintiocho jefes de Estado y de Gobierno en la Cumbre de Varsovia de 2016, supone uno de los despliegues internacionales más importantes de los desarrollados hasta ahora por las fuerzas armadas españolas.

Unos trescientos efectivos de la X, de los que forman parte cuatro mujeres, reemplazarán dentro de dos meses a sus compañeros de la Brigada XI («Extremadura»), la primera que España envió a esta misión. El contingente estará allí seis meses y se encuadrará en un batallón ubicado en la zona de Adazi, en el que se integran militares de otros cuatro países europeos, bajo mando canadiense, explica el jefe de la brigada, general Aroldo Lázaro, que resalta que esta nueva misión consolida el carácter internacional de la brigada constituida en 1985, primera unidad española que se incorporó al Eurocuerpo y que ya en 1994 protagonizó su primera misión como fuerza de paz y de interposición en Bosnia. Desde entonces suma una docena de misiones militares internacionales en Bosnia, Kosovo y el Líbano.

Mallas y caras verdes

El máximo responsable del contingente español, el teniente coronel David Tarifa, jefe también del Regimiento La Reina 2, dirigió las maniobras tácticas en la que se intentaron reproducir las condiciones en las que ejercerán su misión desde el próximo mes de enero, aunque la del frío es imposible de recrear. El miércoles a la 1 del mediodía hacía en Cerro Muriano unos 18 grados, casi cincuenta más de los que se van a encontrar en Letonia.

Los militares que participan en ellas se pintan la cara de verde y algunos se colocan mallas para mimetizarse con la naturaleza. Cuando la sección de fusileros de precisión toma al asalto con fuego real una posición conquistada por el enemigo parece que estamos en medio de una película norteamericana. Utilizan fusiles Acuracy y HKG36E con más de un kilómetro de alcance, un material muy avanzado.

En otra acción desarrollada en campo abierto simulan una acción de asalto, protección y evacuación de vehículos con un herido por mortero. El humo verde indica que se ha abierto brecha y se puede seguir avanzando; el blanco que está cayendo fuego sobre el enemigo; el rojo que ha habido algún problema y no se puede continuar. Todo está calculado, aunque nadie desea tener que ponerlo en práctica en Letonia.

También ensayan una operación de «limpieza» de terroristas en una instalación de campaña que reproduce el interior de unas viviendas donde se esconden los objetivos. Todos los participantes van cantando «limpio» a medida que avanzan por las distintas habitaciones. Los objetivos resultan abatidos en menos de tres minutos.

Contra el frío

El general de división Antonio Ruiz Olmos, adjunto al jefe de la Fuerza Terrestre, remarca a los participantes la importancia de desarrollar este tipo de adiestramiento. Los carros de combate Leopardo, los acorazados Pizarro, los equipos indivuales y de protección contra el frío «son de primer orden», afirma.

Las últimas pruebas en el campo de tiro lo corroboran. Un Leopardo abate con una precisión asombrosa un pequeño blanco del tamaño de una mesa que se desplaza a más de kilómetro y medio de distancia. El estruendo del cohete nos acerca al infierno de fuego y destrucción de una guerra de verdad. «Lo pueden hacer de noche o en medio de una espesa niebla con la misma precisión gracias a la visión térmica de que dispone la torre», asegura el capitán Torres.

En la barriga de un tanque

No todo el mundo vale para ser militar ni para viajar en la barriga de un Pizarro de los que se desplegarán en enero en Letonia. Se trata de un espacio minúsculo, casi tan pequeño como un ataúd, en el que no entra ninguna luz. Los seis soldados deben llevar un incómodo casco y un pesado chaleco antibalas y soportar con ellos dentro de esa jaula de hierro, a menudo durante horas (excepcionalmente días enteros, haciéndose incluso sus necesidades) operaciones de alto riesgo.

En zonas cálidas, la temperatura en el interior puede alcanzar los 50 grados a determinadas horas del día. La experiencia de hacer un breve recorrido en condiciones pacíficas y a una temperatura agradable de unos 20 grados «es lo más parecida a estar dentro de una batidora», comenta uno de los efectivos. En el argot militar se conoce cariñosamente omo «cabo pota» el puesto de uno de los laterales junto a la torre, aún más comprimida que la de los que viajan en el interior. «Se llama así porque es raro el que la primera vez no vomitaba», comenta uno de los mandos.

El «periodista de la misión»

El subteniente Rodríguez nos acompaña durante todos los ejercicios con una máquina fotográfica al hombro. Él será el reportero de las operaciones españolas en Letonia. Es su primera misión internacional: «No podemos pensar en el miedo a que pase algo. El único miedo es el de pasar seis meses lejos de mi familia, pero estoy deseando empezar. Será una gran experiencia», dice.

Tarifa afirma que aunque los trescientos efectivos bajo su mando «no constituyen la misión militar más numerosa desplegada por España en el exterior, este operativo en Letonia sí es el más importante por la potencia de su fuerza de disuasión y por sus capacidades tecnológicas».

El contingente español desplegará en esta misión seis carros de combate Leopard, que salen por primera vez de España, y una quincena de blindados Pizarro, considerados las unidades más modernas de esta misión de la OTAN. El contingente dispondrá también de aviones no tripulados, morteros, misiles de última generación y dispositivos de tecnología digital «de última generación», los más avanzados con los que cuenta el Ejército de Tierra español.

«Todas las misiones internacionales son tremendamente complejas -afirma el general Ruiz Olmos-. Para empezar, por el cambio cultural y climático. Ir con la OTAN no es extraño y llevamos haciéndolo muchos años con nuestra oganizacion. Tenemos que pisar fuerte, conocer los mecanismos de los otros ejércitos con los que participamos e integrarnos en ellos. Gracias a eso, gozamos del prestigio que tienen nuestras fuerzas armadas», añade.

El general de división y adjunto al jefe de la Fuerza Terrestrre, reúne al final de las pruebas, saldadas con éxito, a los efectivos de la misión internacional: «Es una satisfacción ver como una unidad mecanizada, con apoyo de ingenierios, está realizando unos ejercicios en unas condiciones lo más parecidas posibles a las que se pueden encontrar en la misión internacional. Las operaciones nunca serán iguales y puede ocurrir desde que no pase nada, lo que sería magnífico, a que nos encontremos en una situación compleja que no podamos prever».

Ruiz Olmos destaca la ilusión de los participatnes y les manda un abrazo fuerte a sus familias: «En estos últimos días es tiempo de dejar las cosas claras y dejarlo todo lo mejor organizado posible para cuando os vayais. Espero que podais seguir en contacto con ella y los que nos quedamos nos tenéis a vuestra disposición».

Y es exactamente así. El Ejército tiene abierto un dispositivo de apoyo para cualquier emergencia y serán los compañeros que se queden en España los que lo cubrirán. «Es lo menos que podemos hacer por ellas», comenta el responsable del contingente español.