El director de la Bienal Ortiz Nuevo exigía la contratación del concejal de Podemos en Lebrija, Miguel Ángel Vargas
El director de la Bienal Ortiz Nuevo exigía la contratación del concejal de Podemos en Lebrija, Miguel Ángel Vargas - ABC
BIENJAL DE FLAMENCO DE SEVILLA

Ortiz Nuevo deja la Bienal de Flamenco de Sevilla al no lograr colocar a dedo a un miembro de Podemos

El malagueño mandó al delegado, Antonio Muñoz, una lista de exigencias innegociables entre las que incluía contratar a dos personas de su confianza. El festival queda en una crisis histórica

SEVILLAActualizado:

A menos de un año de que comience la XX Bienal de Flamenco de Sevilla, principal acontecimiento cultural de esta ciudad, el festival está sin director. Las presiones de Podemos al gobierno de Juan Espadas para que sustituyera a Cristóbal Ortega por José Luis Ortiz Nuevo, viejo conocido de la política sevillana, han desembocado en una crisis que tendrá importantes repercusiones políticas en el Ayuntamiento, ya que el delegado de Cultura, Antonio Muñoz, ha terminado generando un problema donde no lo tenía. Ortiz Nuevo envió este miércoles un comunicado, apenas dos meses después de su precipitado nombramiento, en el que asegura que deja el cargo como consecuencia de «los numerosos contratiempos y obstáculos administrativos que ha encontrado por parte del Ayuntamiento de Sevilla para desarrollar la Bienal que él tenía pensada y que ha dejado prácticamente diseñada para su realización». La realidad, sin embargo, es mucho más cruda. Todo este lío comenzó con una carta que el todavía entonces director envió a la directora general de Cultura, Isabel Ojeda, y al delegado, Antonio Muñoz, el pasado 15 de septiembre imponiendo una serie de condiciones.

En esta misiva, Ortiz Nuevo criticó a los responsables políticos porque todavía no tenía contrato —«tengo menos papeles que una liebre», decía literalmente— y puso una condición «sine qua non» para su labor: el nombramiento de otros dos co-directores. Se trata de dos personas que ya venían trabajando desde julio con él y cuya contratación por parte del Ayuntamiento exigía. Por un lado, el principal gestor iba a ser Miguel Ángel Vargas, concejal de Podemos en el Ayuntamiento de Lebrija y principal asesor de Participa Sevilla en todo el proceso impulsado por este grupo municipal para obligar al gobierno a destituir al anterior director. Junto a él se pretendía nombrar al malagueño Francis Mármol, periodista que ya trabajó con Ortiz Nuevo cuando era director de «Málaga en Flamenco» y que asumiría toda la parcela de comunicación.

Esta exigencia principal se trató este miércoles en una reunión entre el director de la Bienal y la directora general de Cultura a la que también tendría que haber asistido Muñoz, que finalmente se ausentó. Pero también lo hizo el propio Ortiz Nuevo, que mandó en su nombre a Vargas. El gobierno expuso que las condiciones ya habían quedado claras cuando se negoció con él su nombramiento y que el Ayuntamiento no puede pagar a tres personas. El resultado final de este proceso llegó con la carta de dimisión presentada. Ortiz reitera que las trabas administrativas le han impedido seguir después de haber anunciado un espectáculo de Salvador Távora en el río que ni siquiera tenía expediente de producción y que, por lo tanto, no contaba aún con presupuesto. En el comunicado de dimisión también aseguró que la Bienal estaba prácticamente diseñada, pero en la carta que mandó a Muñoz sólo dio algunos nombres como Gerardo Núñez, Dani de Morón, Alfredo Lagos o Mayte Martín junto con las empresas que iban a llevar a cabo las producciones.

Contra la «bastarda concesión de los Giraldillos»

Lo cierto es que esta carta que José Luis Ortiz Nuevo mandó la semana pasada a Antonio Muñoz fue una bomba en la Delegación de Cultura. En esa misiva, reforzada por otra que hace dos días envió de nuevo Miguel Ángel Vargas, el malagueño exigía otras exigencias a las que Muñoz también se negó. Entre ellas, Ortiz conmina al Ayuntamiento a eliminar lo que él denomina «la bastarda concesión de los Giraldillos», los premios que otorga la Bienal en cada edición. Igualmente le aclara que, a pesar de que su nombramiento se produjo como celebrar de forma especial la XX edición, esto no se haría en este caso, sino en 2020, ya que, según él, la siguiente no es la importante. Pero en la rueda de prensa de su presentación llegó a decir cuando se le cuestionó por este asunto que había tiempo «de sobras».

Además, esta carta, en la que llama «Vietnam» al festival de forma jocosa, incluye la contratación de varios productores para dirigir una serie de galas englobadas dentro de un ciclo que se iba a denominar «Antología» y cuyo principal director iba a ser un conocido especialista en flamenco de Madrid. Y las condiciones se completaban con la lista de personas que habrían de formar el órgano asesor para decidir el futuro administrativo del certamen y los proyectos que se escogerían en el concurso de ideas. Entre ellas estaban varios conocidos de Ortiz Nuevo de su etapa como político.

Todo este listado de exigencias ha provocado la salida del director. Pero no ha sido el único motivo. Fuentes municipales lamentan que Ortiz Nuevo no ha ido ni un solo día a trabajar a la sede de la Bienal en el Espacio Santa Clara. En su nombre acudía siempre el citado miembro de Podemos en Lebrija Miguel Ángel Vargas, quien sin estar contratado ha estado manejando información interna durante estos dos meses.

Por lo tanto, el «cambio que necesitaba la Bienal» —palabras de Antonio Muñoz— ha perdido dos meses más de trabajo y el gran festival de Sevilla está, a once meses de su inicio, al borde del abismo como consecuencia de las decisiones que ha tomado el Gobierno a instancias de Podemos.