José Pérez Bernal tiene una calle junto al apeadero del Virgen del Rocío - JOSÉ ORTEGA | VÍDEO: ANTONIO PERÍAÑEZ
MÉDICO INTENSIVISTA Y EXCOORDINADOR DE TRASPLANTES

Pérez Bernal: «Están ninguneando a los mejores profesionales del Virgen del Rocío»

Médico durante 43 años de la UCI de ese hospital, alerta de una «fuga de cerebros» por bajos sueldos y desmotivación

SEVILLAActualizado:

El doctor José Pérez Bernal (Sevilla, 1950), especializado en Medicina Intensiva, dice adiós a la sanidad pública tras 43 años en la UCI del hospital Virgen del Rocío, de los que diez años fue mo coordinador de trasplantes de Sevilla y Huelva (201-2011). Este médico intensivista considera que los mejores directores que ha tenido el hospital han sido Juan Bermudo de la Rosa, «que concibió la ciudad sanitaria», y Joseba Barroeta, «que lo modernizó y lo situó entre los mejores de Europa». Premiado junto a Pedro Cavadas en 2014 por la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos, Pérez Bernal hace un repaso de la situación de la sanidad pública en Sevilla tras los recortes de los últimos años y de sus años como coordinador de trasplantes.

– Detrás de cada donación hay una tragedia y una alegría. Son historias duras. ¿Cuántas noches ha pasado en vela porque se las llevó a casa?

– Yo me he implicado con cada caso de trasplante y no siempre tienen un final feliz, aunque casi siempre. He llorado muchas veces cuando una familia me ha dicho que no donaba los órganos de un ser querido recién fallecido, a pesar de que le había explicado que si se extraían los órganos antes de ser incinerado se podían salvar muchas vidas, vidas de enfermos que se morían en la UCI. Recuerdo el caso de un familia que me agredió cuando insistí en pedir la donación y esa tarde se murió la niña que esperaba esos órganos. Cuando una familia se niega a donar, mueren otras personas porque en las listas de espera de trasplantes no sólo hay enfermos crónicos, sino también agudos o «códigos cero», que son personas que si no reciben de forma inmediata un hígado, un riñón o un corazón mueren en unas horas. De hecho, en enero hemos tenido a dos hombres en «código cero» esperando un corazón. A uno le llegó y a otro no.

– ¿Y qué pasa cuando la familia está dividida sobre la donación?

– Eso me ha pasado con padres separados con hijos fallecidos. Un padre me ha dicho que sí y la madre que no, pero más por enfrentamiento personal que por no ser generosas.

– ¿En cuánto se ha reducido la negativa de las familias a donar órganos en Sevilla desde 2001 al día de hoy?

– Del 45% al 16%. Andalucía y Sevilla estaban en el año 2000 en la cola de donaciones en España porque el corazón de la gente estaba bloqueado por supersticiones con falsas bases religiosas, los yuyus, los miedos, el culto a los lutos y a los cadáveres en los pueblos... era un problema cultural y de falta de información. Por eso pensé que era necesario informar de forma humana y científica, y sobre todo a los jóvenes. He llegado a dar 1.500 charlas y conferencias, a las que han asistido 150.000 personas en Sevilla.

– ¿Todavía hay mitos y leyendas sobre los trasplantes?

– Sí. Hay gente que piensa que si estas en una lista de donantes no te van a ayudar si llegas grave al hospital. Otra leyenda urbana es que las personas no están muertas cuando se pide la donación de órganos... Antes existía el concepto de que una persona moría cuando su corazón se paraba pero ese concepto no existe desde 1979 porque hay personas sin corazón que están vivas, como sucede en un trasplante cardiaco. La muerte es la muerte y es irreversible. En el caso de una donación, la muerte está firmada por tres especialistas y tiene que haber muerte encefálica o cerebral. Alguien que muere en su casa, en la calle o en la carretera no puede ser donante porque para donar tienes que morir en una UCI, donde hay máquinas capaces de lograr que los órganos sigan funcionando unas horas después de la muerte y donde comprueban que esa persona no tiene Sida, hepatitis, cáncer...

– Una parlamentaria de Podemos dijo que España es líder en trasplantes porque se nos mueren muchos jóvenes en las carreteras.

– Eso es falso porque de accidentes de tráfico sólo proceden el 4% de los donantes y la edad media de los donantes es 62 años. Desde 1992 es obligatorio que los motoristas usen el casco, con lo que cambió totalmente el perfil del donante. Pasó de ser un joven que moría de traumatismo de cráneo por no llevar casco a una persona mayor con hemorragia cerebral. Ha aumentado el número de donantes pero no los órganos porque los donantes son personas mayores.

José Pérez Bernal es médico intensivista de la UCI del Hospital Virgen del Rocío desde hace 43 años
José Pérez Bernal es médico intensivista de la UCI del Hospital Virgen del Rocío desde hace 43 años- JOSÉ ORTEGA

– La periodista Mariló Montero incendió las redes sociales al plantear que el alma de una persona se puede trasplantar a otra cuando hay una donación de órganos.

– ¿Cómo se va a transmitir el alma con una víscera? Por ganar audiencia y buscar morbo, esa señora hizo mucho daño  a los trasplantados y a los futuros donantes... porque creó dudas, miedos, temores en personas que saben que llevan órganos y tejidos de un cadáver. La Organización Nacional de Trasplantes protestó y el Ministerio de Sanidad le pidió que rectificara pero no lo hizo.

– Siempre se habla de cómo le cambia la vida para bien a una persona trasplantada y poco de cómo se transforma la de una persona que dona los órganos de un ser querido fallecido.

– La palabra que más he escuchado a las familias que han donado órganos es «consuelo». Sin que se hayan puesto de acuerdo, la mayoría de ellos me han expresado el aliviado de saber que algo de su ser querido sigue vivo porque sigue en la tierra dentro de otras personas a la que ha salvado. Por otra parte, yo he visto llorar a muchas personas recién trasplantadas y les preguntaba por qué lloraban si habían vuelto a nacer y me decían que era porque sabían que había otra familia que estaba llorando en esos momentos, se sentían culpables e incluso algunos han tenido que ir al psicólogo para quitarles de la cabeza esa sensación de que habían hecho algo malo. La muerte existe y en estos casos lo que existe son familias generosas que transforman la muerte en vida para otros.

– ¿Qué recomendaría a una persona que quiera donar sus órganos?

– Lo más importante es hablarlo con la familia porque las personas que quedan son las que finalmente deciden.

– Después de 43 años en la UCI del hospital Virgen del Rocío, ¿cree que este centro está a la altura de los grandes hospitales europeos?

– Tenemos la UCI mas grande de España y con un nivel altísimo. Aunque hemos avanzado, aún tenemos unidades que necesitan reformas arquitectónicas urgentes.

– ¿Ha descendido la calidad asistencial en este centro tras la crisis económica y los recortes?

– Lo he notado en los últimos años. Se ha ahorrado excesivamente en personal, lo que ha provocado una gran sobrecarga de trabajo y una presión asistencial que impide ofrecer toda la calidad que necesita un enfermo. En otros campos de mucho gasto económico, como el de Farmacia, no hemos tenido ningún recorte porque se ha gestionado y racionalizado muy bien el consumo de medicamentos.

– ¿Qué habría que mejorar en este hospital?

– Evitar que se nos vayan los mejores profesionales a la Medicina privada. La presión asistencial, el ninguneo a los mejores, la desmotivación y los sueldos mas bajos de Europa provocan una sangría de «fuga de cerebros», de médicos magníficamente preparados y de gran prestigio. Muchos piden reducción de jornada y otros la excedencia. Sus puestos o no los cubren o los ocupan médicos con mucha menor experiencia.

– ¿Quiénes han sido para usted los mejores directores que ha tenido el hospital Virgen del Rocío?

– En 43 años he tenido a muchos directores, algunos muy buenos pero otros, sobre todo después de las transferencias a la Autonomía, pasaron «sin pena ni gloria», por decirlo elegantemente. Me quedo con dos directores excepcionales: Juan Bermudo de la Rosa y Joseba Barroeta. De la Rosa concibió la sanidad sanitaria y trajo a médicos de prestigio. Barroeta lo modernizó y lo situó entre los mejores de Europa. Lo que vemos hoy se lo debemos a Barroeta y desde que nos dejó nos hemos estancado. Si hemos avanzado algo es por la inercia del legado y estilo que nos dejó.

Pérez Bernal critica los efectos de los recortes en la sanidad pública
Pérez Bernal critica los efectos de los recortes en la sanidad pública - JOSÉ ORTEGA

– Algunos médicos se quejan de que las unidades de gestión hospitalarias porque entienden que han politizado la sanidad.

– Se crearon con las mejores intenciones, pero muchos médicos opinamos que no han aportado nada. Antes, los líderes, los jefes, eran los que más sabían, los más preparados. Se accedían a las plazas por concurso-oposición. Ahora, los líderes no son los mejores. Ocupan esas plazas médicos cuyo mejor curriculum es presentar muchos «papeles» y memorias con unos objetivos que son los que quieren escuchar sus amigos los directivos. He visto a muchos jefes que no salen de los despachos porque siguen rellenando papeles y grandes equipos que siguen funcionando perfectamente sin jefatura real. Ello conlleva que los líderes no sean respetados, se desmotivan los equipos y se agotan los profesionales con excesivos objetivos que quitan tiempo para atender a los pacientes. Los mejores se nos van.

– ¿Era necesaria la fusión de hospitales en Sevilla?

– No era necesaria. El objetivo era «fusionar para ahorrar» y a la vista está que ha sido un error. La sanidad es deficitaria por definición. Lo que hay que hacer es gestionar bien los recursos por profesionales de la gestión bien preparados. Aprender a base de  errores será eficaz en otros sectores, pero en sanidad los errores se pagan con personas que mueren  y con enfermos que no pueden ser bien atendidos.

– ¿Entiende que se haya producido una marea hospitalaria en Andalucía?

– Lo entiendo y creo que es bastante espontánea, que no está manejada por partidos políticos o sindicatos, sino por una población muy decepcionada. La gente está cansada de tantos errores en la gestión de la sanidad y no han dudado en echarse a la calle cuando les está afectando realmente en su salud y en la de su familia. 

– ¿A qué achaca que la fusión de hospitales haya generado tanto rechazo en Granada y Huelva, mientras que en Sevilla pasó desapercibida?

– En Sevilla, al ser la capital de Andalucía y sede de organismos oficiales, hay demasiada gente que vive de la Administración. No se atreven a protestar por la gran cantidad de funcionarios y sanitarios con contratos precarios. Aquí hay demasiadas asociaciones y entidades con subvenciones oficiales. Además, no tenemos cultura de salir a la calle para protestar y somos demasiado conformistas.