Un féretro estándar mide 1,90 de largo ABC
HAY NICHOS EN LOS QUE NO CABEN

Los problemas que los obesos se llevan a la tumba

El ataúd es más caro, necesitan más operarios para moverlo y en la incineración la grasa aumenta la temperatura del horno

SEVILLAActualizado:

No sólo en vida y a la hora de su muerte las personas obesas sufren más complicaciones que las que tienen un peso apropiado y saludable.

Cuando van a ser enterradas, los problemas siguen porque necesitan un atúd de dimensiones especiales, más personas para trasladarlo y además un nicho en el que quepa hasta el punto de que el coste del funeral puede llegar a incrementarse hasta un 35%, aunque en la prima de su seguro de deceso, no se contemple ya que la cuantía que han de pagar en vida se rige en función de la edad, no del peso.

En la empresa de servicios funerarios Fuascen señalan que hay ataúdes de diferentes medidas tanto de largo como de alto y ancho y que el precio se encarece cuanto más grande sea. «Uno normal —dicen— puede costar unos 1.000 euros y uno de medidas especiales a partir de 1.400».

Fernando Pouso, director territorial de la zona sur de Mémora, especifica que la medida estándar es 1,90 de largo, 60 centímetros de ancho y 45 de alto, si bien los hay de medidas especiales que llegan a 2,05, 2,30 y 2,40 de largo, con un acho de 65 y una altura de 55 y hasta de 75 centímetros.

No quiere dar precios porque depende de muchos factores pero destaca que estas dimensiones dan problemas de movilidad en los domicilios y en los bloques en los que no caben estos atudes.

«Sólo hasta 2,05 de largo entra en el ascensor, los demás no, por lo que en Sevilla las funerarias recogemos a los cadáveres en camillas que es más rápido y más ético», señala Pouso y añade: «Realmente es una complicación movilizar a una persona con obesidad mórbida que ha fallecido. Nosotros hemos tenido casos de cadáveres con 240 y 250 kilos y hemos precisado de la ayuda de los Bomberos y de la Policía Local. Además, no hay que olvidar que hay muchos cuerpos que se hinchan debido, entren otras razones, a procesos de la enfermedad que han tenido».

Otra cuestión que destaca y que es una «excepción en Sevilla es que las sepulturas de propiedad son más estrechas que los ataúdes de medidas estándares». «Miden 1,80 por 55 centímetros con lo cual, si el féretro es mayor hay que incinerar al difunto», precisa. En Fuascen también resaltan este problema: «Normalmente, los nichos nuevos —dicen— tienen dimensiones que admiten este tipo de enterramiento.

El problema suele presentarse en nichos antiguos que suelen tener medidas más pequeñas. Incluso en el cementerio de Sevilla hay problemas en sepulturas de tierra. En concreto, aquí en Sevilla, antes del enterramiento, normalmente el día anterior, se hace lo que se denomina el “véase” que consiste en ir un familiar, una persona de la funeraria que hace el servicio, y un sepulturero a inspeccionar la sepultura donde va a ser el enterramiento y comprobar que la medida es suficiente para el féretro que se va a utilizar. Entonces, el sepulturero firma un papel donde autoriza el enterramiento con las medidas del féretro que el funerario le ha informado».

Por lo demás, para el directivo de Mémora los obesos no presentan más problemas ni siquiera a la hora se ser incinerados, como destaca en Fuascen —«la grasa sube mucho la temperatura del horno por lo que los operarios tienen que estar muy pendientes»— y apunta que, por ejemplo, una persona que lleve marcapasos, sí, «porque la pila de mercurio puede provocar una pequeña explosión y por eso los familiares tienen que advertirlo».

En general, Pouso cifra en hasta un 35% el aumento de precio que tiene un enterramiento de una persona obesa con respecto a otra que esté en su peso.

En este sentido coincide con Fuascen en donde han hecho servicios a personas con 150, 180, 210 y 230 kilos de peso. En esta empresa resaltan otra diferencia. Se trata del número de funerarios que necesitan para el entierro. En uno normal lo hacen dos operarios y en el de una persona obesa 4, 5 ó 6, dependiendo del peso.