Un autobús de Tussam en el Polígono Sur
Un autobús de Tussam en el Polígono Sur - PEPE ORTEGA
SEVILLA

Solución provisional: Así se hacen las cosas en el Polígono Sur

El servicio de Tussam se restablece sin patrullas a la vista en las calles y vinculado al cese de los incidentes

SEVILLAActualizado:

Una oficina de Correos temporal que lleva ya seis meses a la espera de un traslado, un equipamiento cultural siempre «a punto de abrir», un centro de mayores por estrenar y una incubadora de empresas con apenas cuatro negocios implantados. Esas son las últimas «soluciones» que se han planteado para revitalizar el Polígono Sur de Sevilla, que no deja de dar noticias. La última ha sido la suspensión de paradas de autobús urbano en dos de sus vías principales que vertebran las Tres Mil Viviendas. El servicio se restablecía ayer con la misma sensación de provisionalidad que tiene todo lo que se propone en el barrio.

Desde las siete de la mañana los conductores retomaron la ruta habitual con la esperanza de ver al fin las patrullas de policías que vienen reclamando desde que recibieron las primeras pedradas, hace ya un par de semanas. La repetición de incidentes fue lo que obligó a la Inspección de Trabajo a ordenar la modificación del recorrido de las líneas 31, 32 y la nocturna A5 el pasado 29 de noviembre, pero no hubo esa presencia policial, al menos visible, que reclama la plantilla de Tussam. Tampoco hubo demasiados usuarios esperando el autobús, unos porque no tuvieron necesidad de cogerlo durante la jornada festiva y otros, porque no se enteraron de la novedad y esperaron en los puntos provisionales que se habilitaron días atrás en la calle Orfebre Cayetano González.

«Mira la solución que nos han dado. Ahí tenemos que salir de nuevo y si te tiran piedras, pues te apañas», se lamentaba ayer uno de los chóferes del 32 que terminó llamando a la central de la empresa municipal para elevar la queja. «Esperaba ver a la Policía acompañándonos, pero como no estén de incógnito disfrazados de repartidores del butano o del personal de Lipasam, no me lo explico, porque en la calle no hay nadie más», se desahogó este trabajador, quien dijo haber sido testigo de los apedreamientos. «Nuestra única protección es un parasol que echamos para evitar que te puedan dar los cristales, porque aquí no va blindada ninguna ventanilla», explicó a ABC durante el trayecto.

Por suerte no hubo piedras. Por lo visto los agentes sí que estaban en el barrio, según insistieron desde el Ayuntamiento de Sevilla. Al parecer, tanto la Policía Local como la Policía Nacional desplegaron a sus efectivos que, según las fuentes consultadas, «están permanentemente por el entorno». Pero también pasaron desapercibidos para los usuarios como Carmen Espejo, vecina de la zona conocida como las Ochocientas, que ayer tuvo que correr tras el autobús cuando pasó de largo ante la parada provisional. «Pensaba que no me habías visto —dijo al chófer nada más subir— es que no me he dado cuenta de que han cambiado otra vez el sitio».

«¿Cómo habéis vuelto a pasar si no han puesto policías?», preguntó después. «Yo he visto a uno de paisano cuando me monté esta mañana, porque se subió conmigo y del barrio no era, desde luego», le respondió otra de las usuarias, poco antes de apearse en la Oliva.

Una semana ha sido necesaria para dar con la solución que permita volver a restablecer el servicio a pesar de que ya había precedente. Ese es el motivo de la frustración de Rafael Pedregal, presidente de la asociación de vecinos de la barriada Martínez Montañés y de su hijo Fali, que tomará en breve el testigo. «Todo se hace muy lentamente», admitió a este medio. «Siete días enteros durante los que los vecinos han tenido que andar largas distancias, de noche y con la inseguridad que hay en esta parte para ir a trabajar o para volver a sus casas», recordó. Pedregal continuó enumerando problemas: «Con el servicio de Correos estamos aún peor, lo han trasladado al centro cívico de El Esqueleto y allí sólo hay dos escritorios que se comparten con la Policía Local». Para recoger paquetes y cartas certificadas han que ir hasta la oficina de la avenida de Las Razas, donde no hay línea de autobús directa. «Se pierden muchas notificaciones de los juzgados con lo que eso supone para los que viven aquí —señaló— y mientras tanto ahí tenemos el nuevo local, que no abre porque falta una firma».

«Y la Factoría Cultural, que todavía no se ha inaugurado y ya tiene los cristales rotos, y el centro de día y un Comisionado que quiere solucionar los problemas del barrio desde un despacho», criticó este portavoz vecinal.

También mostró su decepción la coordinadora de la Plataforma «Nosotros también somos Sevilla», Rosario García, quien dijo no entender «por qué se tarda tanto en tomar una decisión cuando sólo hay que hacer cumplir la ley», en relación a la restitución del servicio de Tussam. Aseguró que «si esto mismo hubiera pasado en cualquier otro barrio, se habría enviado a la Policía y a las horas volverían a pasar los autobuses». Por eso mismo reclamó la puesta en marcha de un Plan Integral para elPolígono Sur que «sea efectivo». «Cualquier plan tiene que tener dos patas, la urbana y la humana. Hay que trabajar con las familias, pero también hacer pagar a aquellos que nos respetan las normas establecidas y que los trabajadores de Lipasam entren en condiciones, que Tussam entre en condiciones», recalcó. García se acordó otra vez de la comisaría de policía, prometida hace más de dos décadas. «Tal vez sería una solución», pero es otra promesa que se esfuma.