Manuel Gracia, José Fiscal y el catedrático de la US José Carlos García
Manuel Gracia, José Fiscal y el catedrático de la US José Carlos García - JUAN JOSÉ ÚBEDA
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El Puerto de Sevilla no quiere quedarse solo en la recuperación del estuario

La Junta se compromete a apoyar los trabajos científicos y la Confederación del Guadalquivir dice estar «abierta» a la colaboración

SEVILLAActualizado:

El giro medioambiental que ha dado el Puerto de Sevilla en el asunto del futuro dragado de profundización del Guadalquivir excede el ámbito portuario. La nueva estrategia se encamina hacia un estudio amplio de la situación del estuario, que sufre un deterioro permanente desde hace años, como ya pusieron de manifiesto los estudios científicos que se hicieron en 2010 y vuelven a recoger los nuevos trabajos de los que hoy se han presentado las primeras conclusiones.

El presidente de la Autoridad Portuaria, Manuel Gracia, no ha dejado escapar la oportunidad para hacer un llamamiento a todas las administraciones, colectivos e instituciones que tienen algún tipo de competencia sobre el río. Ya lo hizo hace un par de semanas durante el anuncio de suspensión del proyecto, pero esta vez lo ha reiterado de una manera más contundente por la presencia del consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, que se ha comprometido a prestar toda la colaboración posible. Eso sí, aún está por ver de qué manera, porque durante su intervención no ha precisado si podrá recursos económico o humanos -que viene a ser lo mismo- al servicio del flamante departamento medioambiental que acaba de crear el Puerto.

Gracia ha insistido en la necesidad de que «todos pongan de su parte», porque «a todos les compete y les toca hacer algo para mejorar la situación del estuario». Y no se ha mordido la lengua al asegurar que si se queda solo en esta labor «nos chocaremos contra una pared». En esta nueva concepción y de cara a la creación de un futuro -o hipotético- plan de gestión integral del río, ha destacado el papel que juega la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG).

Este ente se ha mostrado «abierto» a cualquier tipo de colaboración. Así lo confirman a ABC fuentes de la CHG, que está dispuesta a participar en encuentros en común. Las fuentes consultadas han asegurado que «se prestará la máxima colaboración a las entidades que haga falta para la mejora del estuario». No obstante, Gracia ha reconocido que por el mo

Pero esa reunión aún no se ha concretado, como ha reconocido Gracia, que espera con cierta prisa esa cita. El Puerto lleva varios años soportando a pulmón el coste de los estudios científicos que han superado los dos millones de euros. Y no será al único órgano al que pida ayuda. «Todos tenemos intereses en el río, igual que el agricultor tener más agua, nosotros necesitamos más calado», ha llegado a decir. Y esa ha sido prácticamente la única referencia que el máximo responsable de la Autoridad Portuaria hizo al proyecto de dragado, del que viene evitando hablar desde que anunció su retirada. «Estamos intentando seguir las recomendaciones de la comisión científica para plantear otra hipótesis y en esto no somos ni la única institución, ni el único actor».

Sin alusiones al dragado

Esa ha sido prácticamente la única referencia que el máximo responsable de la Autoridad Portuaria ha hecho al proyecto de dragado, del que viene evitando hablar desde que anunció su retirada. «Estamos intentando seguir las recomendaciones de la comisión científica para plantear otra hipótesis y en esto no somos ni la única institución ni el único actor».

Precisamente, las primeras conclusiones de esta nueva etapa van encaminadas a eso mismo, determinar cuál es el impacto de cada una de las actividades que se realizan en el cauce. Estos trabajos, en los que están implicados grupos de las universidades de Cádiz, Huelva, Málaga y Sevilla, están coordinador por el catedrático de Biología Marina de la HispalenseJosé Carlos García, que este miércoles ha hecho un avance de lo que se ha descubierto hasta el momento.

A la espera de que termine esta segunda fase del ambicioso estudio, lo que parece quedar claro es el mal estado del estuario, plagado de fango y arenas finas en gran parte del fondo. Igualmente se han detectado elevadísimos niveles de turbidez en la desembocadura de los que aún no se ha llegado a determinar el origen, que se irá desvelando en las nuevas investigaciones.

Primeras conclusiones científicas

Coral naranja localizado en el Guadalquivir
Coral naranja localizado en el Guadalquivir

Pocas sorpresas ha desvelado este científico con respecto a los hallazgos que ya se hicieron hace siete años para elaborar la Declaración de Impacto Ambiental. Según ha expuesto, los grupos de trabajo han detectado una mayor biodiversidad de la esperada en la columna de agua del Guadalquivir respecto a la de otros estuarios analizados, concreto los del Guadiana, Odiel, Tinto y la Bahía de Cádiz. «La diferencia es clara, ya que ha aparecido una alta densidad de larvas y de juveniles de peces hasta 10 veces superior al resto», destacó el catedrático de la Universidad Hispalense.

La cantidad de larvas y juveniles de peces está relacionada directamente con la abundancia de zooplancton, siendo el estuario del Guadalquivir el que más biomasa contiene de los estudiados. Es por ello, que la desembocadura actúa como zona de reclutamiento de especies marinas, convirtiéndose en un escenario frecuentado por la lubina, lenguado, dorada, corvina, chanquete, sardina y boquerón para el desove y la cría de larvas debido a su alta concentración de nutrientes. Se observa también, de manera casi permanente la presencia de angulas, aunque con escasa abundancia en relación a las larvas de las especies anteriormente citadas. La turbidez de las aguas propicia los criaderos, ya que por la escasa transparencia las larvas y juveniles de peces no son descubiertos por los predadores.

El científico también ha resaltado «el hallazgo en los fondos rocosos de la desembocadura del Guadalquivir de especies marinas de notable valor ecológico, como el coral naranja y la esponja tubular amarilla, ambas protegidas». Todas ellas son especies que se encuentran de forma frecuente en áreas marinas con aguas claras y están asociadas a un buen estatus de conservación. Además, se han observado colonias de gorgonia gigante, muy rara de encontrar, y el coral candelabro, que se encuentra presente con una abundancia superior a otras áreas marinas del ámbito regional. Ambas especies se encuentran en el Libro rojo de Invertebrados de Andalucía, la primera considerada como en peligro, la segunda como vulnerable.