Inauguración del túmulo funerario en honor a la Duquesa de Alba en el templo de Los Gitanos - J.M.SERRANO

«Quédate con nosotros Cayetana. Quédate siempre»

Desde este lunes, un nuevo monumento funerario rinde homenaje a la duquesa de Alba

SevillaActualizado:

La Hermandad de los Gitanos ofició ayer una misa por el eterno descanso del alma de Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, XVIII duquesa de Alba, en el tercer aniversario de su fallecimiento, tras la cual se procedió a la bendición del nuevo monumento funerario dedicado a su memoria.

El acto contó con la presencia de tres de sus hijos: Carlos Fitz-James Suart Martínez de Irujo, duque de Alba, y sus hermanos Fernando y Cayetano Martínez de Irujo. El duque de Alba acudió a la iglesia del Valle acompañado por su hijo Carlos, mientras que su hermano Cayetano lo hizo junto a Bárbara Mirjan. Alfonso Diez, viudo de la duquesa de Alba, entró en la iglesia acompañado también por uno de sus hermanos. A la celebración acudieron muchos amigos y familiares, entre los que se encontraban Curro Romero y Carmen Tello.

Según las palabras un emocionado Cayetano Martínez de Irujo , «es emocionante ver hecho realidad lo que ella quería, que era poco, tener algo que representase lo que ella siente por Sevilla, por esta hermandad y por este templo». dijo. «Es una satisfacción enorme el cariño de Sevilla. Ya tenemos casi cubierto el presupuesto de este monumento», dijo.

La ciudad de Sevilla y la hermandad de los Gitanos «han devuelto a la duquesa de Alba algo de lo que ella dio a Sevilla», en palabras del hermano mayor de la cofradía, Pepe Moreno, al inaugurar un nuevo monumento funerario en el templo donde reposan parte de sus cenizas. El túmulo funerario, obra del imaginero José Antonio Navarro Arteaga con mármol de carrara pulido por la empresa Cuéllar, ha sido financiado con aportaciones de particulares -a través de una cuestación popular promovida por la hermandad- y donaciones de empresas.

La Eucaristía, celebrada en la iglesia de la hermandad de la calle Verónica de Sevilla, fue oficiada por el sacerdote Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, párroco de Santa María de las Flores de Sevilla, quien quiso recordar durante la homilía el sermón de hace tres años al decir que «estamos aquí porque la sombra de su recuerdo se hace imborrable. Tres años que han pasado volando, donde en vez de encontrarnos huérfanos o sin ella, la estamos viendo y reconociendo (como los de Emaus) por todas partes». Jiménez Sanchéz-Dalp, dijo de la duquesa «original, valiente, cumplidora, tradicional, moderna, artista... en fin, única», que «ha conseguido en estos tres años lo que nadie antes había logrado: que hasta la Giralda la eche de menos».

Para continuar sus palabra recordó que «aquí donde reposan tus restos, descansa la que hizo grande la hermandad de los Gitanos. Como hicieran los duques de Montpensier (con hermandades como Montserrat o la Carretería), tu lo hiciste con ellos. Aquí dejamos de nuevo nuestra oración y nuestro recuerdo». «Quédate en los que han participado en este monumento funerario que honran aun más la categoría de una mujer inigualable. Gracias Cayetano por abanderar este proyecto que hoy bendecimos», dijo.

«Hoy de nuevo te pones el mundo por montera y nos ofreces un brindis desde el palco del cielo con un pañuelo, que no pide una oreja, sino que ofrece a enjugar las lágrimas que tres años después siguen naciendo en nuestros ojos. Quédate con nosotros Cayetana. Qúedate siempre», concluyó.

Al término de la misma se procedió a la bendición del nuevo monumento funerario dedicado en su memoria, que se ha colocado en el lugar en el que se encuentran sus cenizas .Obra del imaginero José Antonio Navarro Arteaga , ha sido realizado en mármol por la empresa Cuéllar.

El nuevo monumento tiene unas dimensiones de 2,10 metros de ancho por 2,30 de alto, y muestra en su medallón central el escudo de armas de la Casa de Alba y el de la Hermandad de Los Gitanos junto al nombre de quien fuera camarera de honor de María Santísima de Las Angustias, rodeando el conjunto un grupo de seis ángeles (sus seis hijos) que portan elementos alusivos a la vida la duquesa: la Giralda, por su vinculación con Sevilla; una paleta de pintor, por su amor al arte y a la cultura; una montera, por su afición a los toros; una herradura, por su pasión por el mundo ecuestre, y un pañuelo de encaje, por su ya referida condición de camarera de honor de la dolorosa.

Como ya publicó ABC, desde el momento que se supo que había una cuestación popular fueron muchos los sevillanos que se sumaron a esta iniciativa, que también ha contado con la generosidad de algunas empresas y entidades bancarias, como Caja Rural y La Caixa, donde además se abrieron dos cuentas, así como CajaSol, la Asociación de Enganches, la firma Morera y Vallejo Azvi, Porcelanosa, la revista «¡Hola!», entre otras entidades. «La Hermandad no podía hacer frente a este coste porque tiene más proyectos de ayuda social, pero sí han trabajado para que todo el mundo que quisiera agradecer a Cayetana lo que ayudó y quiso a tanta gente y la ciudad de Sevilla pudieran colaborar. Hay quien ha aportado 3 euros y quien ha donado 10.000. Cada uno con su esfuerzo y cariño y dentro de sus posibilidades»,aseguró el hermano mayor de los Gitanos también emocionado.