Cola de acceso al Alcázar para grupos organizados
Cola de acceso al Alcázar para grupos organizados - RAÚL DOBLADO

El Real Alcázar de Sevilla traslada las taquillas al Patio de Banderas para evitar la reventa

Varias empresas de guías denuncian esta práctica y se desmarcan del escándalo

SEVILLAActualizado:

La investigación policial contra una trama de reventa ilegal de entradas del Alcázar en la que están implicados varios guías ha provocado medidas inmediatas por parte del Ayuntamiento para evitar que esta práctica se siga produciendo. La Policía Local hizo el jueves, día en que este periódico publicó la existencia de esta investigación, otra redada en la cola de acceso por la Puerta del León, pero todos los miembros de la trama habían desaparecido del lugar habitual de operaciones. La alerta generada tras las primeras diligencias policiales y la publicación de la noticia ha retirado a los investigados de la zona de acción, pero el Ayuntamiento no descarta que en cuanto se baje la vigilancia vuelvan a aparecer los reventas. Por eso ha decidido tomar de forma inmediata una medida que permitirá controlar mejor la emisión de los tiques.

Según ha podido confirmar ABC de fuentes municipales, las taquillas del Alcázar, actualmente situadas en la Puerta del León, se trasladarán en los próximos días a una de las casas del Patio de Banderas que el monumento tiene en propiedad. Con este cambio se pretende cribar la cola: en la Puerta del León esperarán quienes ya tienen entrada adquirida por internet y en el Patio de Banderas harán la fila los visitantes que quieren comprar la localidad en la taquilla. Además, en el acceso con entrada anticipada se harán dos colas: la de visitantes particulares y la de grupos organizados. Lo que se pretende desde el Alcázar es separar a cada tipo de visitante para poder tener un control directo de cada uno de ellos, ya que esa mezcla era la que permitía a los guías ofrecer las entradas a 25 euros en la cola, con el señuelo de evitar la espera, sin ser descubiertos.

La Policía tiene localizados a varios guías de dos empresas distintas e investiga también a algún empleado del Alcázar que podría estar facilitándole los tiques a esta trama. En realidad, según fuentes del caso, se trata de «falsos guías» que no tienen la habilitación oficial de la Junta de Andalucía y que operan bajo la denominación de «free tours», un modelo de «turismo social» que teóricamente consiste en un grupo de voluntarios que enseña la ciudad a cambio de una propina. Sin embargo, en el caso del Alcázar, hay dos tramas organizadas que ofrece sus servicios in situ y por internet. Una de ellas, que lleva voluntarios con camisetas moradas, cita a los grupos en la Puerta de Jerez. La otra, con camisetas de color naranja, los reúne en la Plaza de la Virgen de los Reyes.

Estas citas se producen con las personas que han contactado con ellos por internet. De hecho, la Policía investiga también varias webs turísticas donde ambas firmas anuncian sus servicios de forma engañosa, ya que indican que las visitas son más caras porque se hacen antes de que abra el Alcázar y por lugares del monumento que no están habilitados para el público. Es decir, les ofrecen dos privilegios que son falsos y que los turistas sólo descubren una vez que han pagado y están participando en el recorrido. Pero, además de esta fórmula, los guías implicados ofrecen entradas en la cola con el aliciente de evitar la espera, que en ocasiones es de más de dos horas.

Esto ha provocado un conflicto entre las empresas de servicios turísticos oficiales y estos operadores de «free tours». De hecho, varios guías veteranos habían puesto en conocimiento del Alcázar estas prácticas alegando que les generaba un perjuicio directo a ellos y, además, a la imagen de la ciudad. En este contexto, las Asociaciones de Guías de Turismo de Sevilla Agot, Apit, Auits y Passion Tours, han emitido un comunicado rechazando cualquier relación de sus empresas asociadas con la trama investigada y criticando el despliegue de esta «mafia» en el Alcázar. Concretamente, los responsables de cada asociación, Paz Vadillo, Isabel Puerto, Concepción Zalve y Manuel Serrano, aseguran en su escrito que «ante las noticias publicadas sobre la venta irregular de tiques para el acceso al Real Alcázar, manifestamos nuestro más enérgico rechazo ante dichas prácticas y nos desmarcamos de este tipo de comportamientos que en nada benefician ni a nuestra ciudad ni a nuestro colectivo».

Estas asociaciones también defienden que «en nuestra larga trayectoria nos hemos distinguido por trabajar para la profesionalización del sector y la defensa de las buenas prácticas en el desarrollo de nuestra actividad», por lo que «somos los primeros interesados en que se esclarezcan los hechos y se identifique a los responsables».

Por último, el comunicado subraya que «no consentiremos que unos pocos dañen la imagen de una profesión por la que tanto luchamos y, por ello, mantendremos nuestra actitud de colaboración con las autoridades competentes». Se ha abierto, por tanto, una guerra que no sólo afecta a las ilegalidades detectadas en el Alcázar, sino al propio modelo de prestación de servicios turísticos.

Muchos de los guías habilitados denuncian que para dirigir visitas de grupos por Sevilla hay que tener un permiso que emite la Consejería de Turismo y que, sin embargo, no tienen los guías «free tours». Pero Turismo no realiza controles, por lo que estos «intrusos» operan de forma impune. Además, las empresas en regla aseguran que el número máximo de personas por cada guía es de 30 según la ley actual, pero que los guías «voluntarios» superan esta cifra habitualmente y llevan reuniones de hasta 50 personas. «Los atraen diciéndoles que ellos sólo cobran la voluntad por guiar la visita, pero una vez que tienen a la gente embarcada les ofrecen entradas sin cola por 25 euros, por lo que se lucran haciendo una competencia que no cumple ninguna norma», explicó ayer un veterano guía a este periódico.

De momento, el Ayuntamiento cambiará las taquillas de sitio para frenar las irregularidades, pero parece que el conflicto no ha hecho más que empezar.