Sevilla en femenino plural

Entre 50.000 y 120.000 personas, en los momentos de mayor afluencia, se manifiestan por las calles del centro en una jornada histórica para las mujeres

SEVILLAActualizado:

Sevilla vivió este jueves una jornada que se puede calificar de histórica. A la misma altura en cuanto a participantes pero con un contexto muy diferente, a lo acaecido en junio de 2009 cuando el beticismo se echó a las calles para pedir que se fuera Lopera del club, en esta jornada del 8 de marzo, hasta 120.000 personas en los momentos de mayor afluencia, según los organizadores, colapsaron de nuevo el centro de la ciudad, convirtiéndose así en la primera manifestación más concurrida de lo que llevamos de siglo XXI.

Esta jornada reivindicativa tenía como protagonista a las mujeres, pero no estuvieron solas en las calles de la capital andaluza. Niñas pequeñas junto a sus madres, jóvenes, hombres, personas de la tercera edad… y hasta algunos turistas que paseaban por el centro. Todos se unieron con motivo del Día de la Mujer. A las 19.30 la Plaza Nueva estaba casi colapsada. Ya se percibía en el ambiente que algo histórico iba a ocurrir en Sevilla.

Conforme iba avanzando la cabecera de la manifestación hacia el punto de llegada, el centro cívico de Las Sirenas en la Alameda de Hércules, más personas se iban sumando a la misma. La cola avanzaba lentamente por las calles Tetuán y Sierpes hasta desembocar en La Campana. De ahí hasta la Alameda pasando por la Plaza del Duque y las calles Adriano y Trajano para confluir en la Alameda. Fue sobre las 20.55 cuando a gritos de «No son muertes, son asesinatos», la cabecera llega al punto desde el cual se iba a leer un manifiesta a cargo de la periodista Mariló Rico.

Las calles adyacentes sirvieron a este redactor para cortar camino e intentar llegar antes de la cabecera a la Alameda. Cientos de personas pensaron igual. Sobre las 21 horas anunciaban megáfono en mano que aún había gente en la Plaza Nueva: «Nos comunican que más de cincuenta mil personas estamos aquí», gritó una de las organizadoras, del Movimiento Feminista de Sevilla. «No te queda ná», comentó un policía a su compañero en relación a un conductor que en la calle Santa Ana tuvo que apagar el motor del vehículo y armarse de valor.

Mientras, los gritos no paraban: «El chulo y el proxeneta, se van a hacer puñetas». «A mí me parió una mujer empoderada», rezaba un cartel que sostenía un niño pequeño en su carrito mientras su madre avanzaba en la manifestación. «Únete, no nos grites», «Todas somos Marta del Castillo», «No aparecemos muertas, aparecemos asesinadas»... y hasta llegar a la Alameda, donde se leyó un manifiesto muy aplaudido por todos. «Exigimos la igualdad real, demandamos igual salario a igual trabajo, exigimos vivir nuestra diversidad e identidad sexual con total libertad, reclamamos la igualdad real y efectiva para las mujeres en situación de vulnerabilidad, como son las migrantes y de otras etnias y culturas», fueron las principales reivindicaciones que fueron leídas.

Feminismo, eje para cambiar el mundo

Mientras se leía el manifiesto, seguían llegando hasta la Alameda los participantes de esta manifestación. «Las mujeres nos estamos manifestando porque no queremos el mundo que intentan imponernos. No queremos roles ni estereotipos por razón de género. Por todo ello gritamos fuera la violencia de nuestras vidas. Para conseguir una sociedad igualitaria es imprescindible el feminismo como herramienta de transformación, como práctica política, como forma de vida, como eje para cambiar el mundo», concluyó.

Pero la de Sevilla no fue la única manifestación. En Andalucía se vio reflejado el movimiento histórico que este 8-M ha supuesto en todo el mundo con las miles las personas que se quisieron unir a las reivindicaciones. A ello había que sumarle la inusual huelga convocada por asociaciones y sindicatos, algunos de ellos apoyando un paro total de 24 horas, mientras que otros como los principales sindicatos, UGT y CC.OO., la respaldaron parcialmente con un paro laboral de dos horas.

En Málaga, la marea femenina llenó la céntrica calle Larios, donde la Policía Local se vio obligada a desalojar a un grupo de unas 300 personas que ocuparon una de las tribunas a medio montar para Semana Santa.