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ECONOMÍA

El sueldo de los sevillanos pasa otra vez de los 16.000 euros cinco años después

A pesar del incremento de ingresos, los asalariados no llegan ni a mileuristas

SEVILLAActualizado:

Hace apenas unos días que Gobierno central ha firmado con los agentes sociales el acuerdo que elevará el salario mínimo interprofesional (SMI) hasta los 850 euros al mes en 2020. La medida dará un importante impulso a las nóminas más modestas que son las más extendidas en Sevilla, a juzgar por los ingresos que declaran cada año los asalariados. El sueldo medio apenas supera los 920 euros —en 14 pagas y libre de retenciones—. Y hay que estar contento, pues el nivel económico mejora por segundo año consecutivo. Los trabajadores por cuenta ajena de la provincia declararon durante la pasada campaña de la renta unos ingresos medios de 16.100 euros brutos, cifra que no recordaban desde 2011.

La recuperación todavía es tímida en la nómina, como muestra el informe sobre el Mercado de Trabajo y Pensiones en las Fuentes Tributarias que elabora el Ministerio de Hacienda, y está todavía lejos del promedio nacional (18.835 euros). Sin embargo, marca una tendencia al alza que no hay que despreciar. La remuneración ha crecido en 180 euros anuales con respecto a 2015 y en 520 desde 2014, el año más duro de la crisis, como nos cuentan los datos. La situación sigue todavía muy lejos de aquel recordado 2009, antes de que todo saltara por los aires, cuando se rozaban los 16.700 euros brutos.

En todo este tiempo, también se ha mantenido esa brecha entre hombres y mujeres que el mercado laboral sevillano no ha logrado estrechar. Ellas cobran hoy 4.600 euros menos al año que sus compañeros, una diferencia perpetuada por la precariedad de los contratos y la falta de oportunidades para acceder a los puestos de responsabilidad.

Gráfico sobre la evolución salarial en Sevilla
Gráfico sobre la evolución salarial en Sevilla - ANTONIO MONTES

Privilegiadas y mileuristas

Apenas un tercio de las asalariadas que presentan declaración de la renta gana más de 1.000 euros al mes, como recoge el informe de la Agencia Tributaria. También destaca que la cifra desciende de manera considerable conforme crece el nivel salarial hasta el punto de que no llega ni a medio millar aquellas que ganan más de 100.000 euros brutos al año.

La edad es otro factor importante que determina la capacidad económica de los contribuyentes. La caída progresiva de los sueldos en estos años pesa más a los jóvenes, que apenas encuentran cabida en el mercado de trabajo. La renta media hasta los 25, una vez terminados los estudios y tras encadenar varios contratos temporales, se sitúa en 4.846 euros al año, que dan para poco y mucho menos para emanciparse. Esa es la escasa remuneración que dejan los trabajos a tiempo parcial o por campañas. Este colectivo compensa sus pírricos ingresos con los que consiguen a través de la economía sumergida.

La situación mejora a partir de los 30 años, cuando el trabajador va adquiriendo madurez en el mercado laboral, entonces el salario crece y roza los 12.000 euros brutos anuales de media. Los empleados más asentados tienen entre 35 y 45 años y superan los 17.000 euros, con una notable mejoría conforme crece la edad. Los que están al borde de la jubilación son los que más perciben: 22.895 euros, según los ingresos que han declarado.

¿Quién paga mejor?

Una vez vistos los tramos salariales es momento de analizar qué sector paga más a sus trabajadores. El estudio de Hacienda, que utiliza medias generales, señala a los empleados de banca y aseguradoras, con hasta 33.131 euros al año, como los mejor remunerados. Le siguen los operarios de la industria, que alcanzan los 20.075 al año. El sector tiene especial incidencia en la capital, con dos polos pujantes, el aeronáutico en Aerópolis y el metalmecánico, en el puerto.

Por el contrario, la agricultura, la ganadería, el comercio y la hostelería se sitúan a la cola en cuanto a remuneración. Los salarios oscilan entre los 4.655 a los 15.000 euros brutos anuales. Todos estos sectores tienen una menor base salarial y sufren la inevitable temporalidad. Sujetos de forma permanente a las campañas, impiden que su mano de obra tenga esa estabilidad económica que sí disfrutan los trabajadores de otros ámbitos.

Crecimiento insuficiente

Desde 2014 todos los sectores han experimentado un crecimiento en la remuneración. Sin embargo, esa subida queda muy lejos de compensar el coste de la vida, como apunta el catedrático de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, Manuel Alejandro Cardenete. Para ello pone como referencia el pírrimo 1,1% que subieron los salarios en 2016, no llegando siquiera al aumento del IPC. Además, apunta a la brecha que Andalucía mantiene con las regiones más pontentes.

Esas diferencias se han acentuado durante la crisis y lastran el crecimiento futuro. Cardenete aclara que «durante todo este tiempo hemos crecido bien en PIB porque se ha abaratado el trabajo, pero eso no puede ser más la solución». Destaca que, a la larga, eso puede tener consecuencias negativas que ya se están viendo, pues «el consumo se resiente de nuevo, porque no hay más capacidad de gasto». Igualmente pone el acento en ese anuncio de la subida del salario mínimo, que puede derivar en un crecimiento de la economía sumergida y poco o nada favorece esa vía a esa convergencia económica deseada..