La suspensión de juicios es algo habitual
La suspensión de juicios es algo habitual - ABC
Tribunales

La suspensión de 25.000 juicios al año en Sevilla ralentiza aún más la Justicia

El orden Social, que trata despidos y otros delicados asuntos, es el más afectado; el pasado año se aplazaron más juicios de los que se celebraron

SEVILLAActualizado:

El hurto se produjo en el año 2014. El juicio se fijó en 2015, luego en 2016 y este mes de mayo de 2018 ha vuelto a aplazarse porque el procesado está en paradero desconocido. Es un ejemplo de los más de 25.000 juicios que se suspenden o se aplazan cada año en Sevilla. Una cifra que aparece en la memoria del TSJA referente al pasado año y que supone que los 25.434 que se aplazaron el año pasado en Sevilla fueron más del 32 por ciento de los señalados.

Los datos no dejan de ser llamativos porque Sevilla es la provincia andaluza donde más suspensiones tienen lugar y porque el número de aplazamientos crece cada año, según el recuento oficial del TSJA. Además, en el orden social, ya está ocurriendo algo que puede considerarse más grave: el año pasado se suspendieron 8.801 juicios, por encima de los 6.163 que se celebraron y que supone que se aplazó el 59 por ciento del total. Ocurre también en lo Contencioso Administrativo, donde hubo 3.673 aplazados, frente a 3.810 celebrados y que supone un 49 por ciento de aplazamientos. En lo Penal hubo un 25 por ciento de aplazamientos, con 6.726 vistas suspendidas mientras que en la jurisdicción civil sólo el 21 por ciento de estos se aplazaron.

Las cifras indican que, según admite el TSJA en su memoria, Sevilla tiene el mayor porcentaje de toda Andalucía y que en algunos órganos como en lo Social, se suman a otros problemas de la oficina judicial. Es un factor añadido que contribuye a la mayor ralentización de la lenta maquinaria judicial y que tampoco hace nada por mejorar la imagen de la Justicia ya que además en estos órganos los juicios se retrasan y algunos se están fijando para el año 2020.

De estas situaciones son testigos a diario los agentes judiciales, encargados de hacer las notificaciones y citaciones desde el juzgado. Uno de ellos, Juan Díaz, agente en un juzgado de Instrucción sevillano, achaca esas suspensiones a las dificultades para localizar a los procesados o a los testigos. En el caso de estos órganos, la dificultad se ve acrecentada porque se producen muchos juicios por delitos cometidos por extranjeros (hurtos, lesiones o amenazas). Y estos procesados suelen ser más difíciles de localizar porque cambian de domicilio. «La mayoría ya no vive al domicilio que tenemos y no lo podemos localizar», admite Díaz que reconoce que las suspensiones son el pan nuestro de cada día en los juzgados.

Nieves Rico, juez de lo Social de Sevilla, una de las jurisdicciones más afectadas por estas suspensiones, asegura que aunque hay muchas causas detrás del aplazamiento de un juicio, en el caso de los asuntos que ellos tramitan, ocurre que, en ocasiones, la empresa en cuestión (sobre la que está realizándose el pleito) ha cerrado o ha cambiado de nombre. Y, en esa tesitura, es más difícil su localización. Es una tarea que normalmente requiere tiempo y que suele provocar a veces aplazamientos. En otros casos suele ocurrir que es en el momento de la vista oral cuando las partes entran en contacto y, por tanto, el momento que deciden sentarse a negociar. Eso también puede implicar el aplazamiento.

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La juez Rico, que celebra unos 26 juicios a la semana como hacen aproximadamente cada uno de los once juzgados de lo Social que hay en Sevilla, asegura que hay semanas que los celebra todos y otras que se ve obligada a suspender muchos de ellos. En función de muchas circunstancias. A veces esas suspensiones también son achacables a los letrados, que no comparecen porque tienen otro asunto el mismo día, o sucede por enfermedad de testigos o abogados.

O también sucede porque a veces la oficina judicial comete errores.E incluso porque, en algunas ocasiones, se produce el acuerdo de conformidad para evitar el pleito y, de paso, lograr una pena más baja. Es uno de esas situaciones en las que se cumple aquello de que «siempre es mejor un mal acuerdo que un buen pleito».

En cualquier caso, aunque los juzgados de lo Social estén señalando sus juicios para 2021, Nieves Rico afirma que, cuando se suspende una vista intentan «entremeterla» cuanto antes para que no se delate mucho más en el tiempo. Es algo que contribuye también a la mala imagen de la Justicia. «No somos una profesión bien vista», dice la juez que insiste en que, lo que más ralentiza la administración de justicia «es la carencia de medios».

En el orden Contencioso-Administrativo, otro de los magistrados sevillanos mantiene que muchas de estas suspensiones se producen porque hay un «allanamiento» del demandado antes de llegar a la vista oral.Es decir cuando, la administración demandadareconoce que el demandante tiene razón y se dicta la sentencia antes de llegar al juicio. También muchas de esas suspensiones se producen porque el denunciante admite que no lleva razón y se echa atrás antes de llegar el momento de la vista oral. Son casos en los que se evita el juicio.

En la Audiencia de Sevilla, Francisco Gutiérrez, juez de la sección IV, también afirma que hay muchas causas de estas suspensiones. «Puede que sea por errores de la oficina judicial, por incomparecencias de los acusados o testigos, por enfermedad de los abogados o coincidencia de fechas con otros juicios», dice. En cualquier caso, este magistrado, como la mayoría de los juristas consultados tiene claro que la incomparecencia de algunos de los citados es la causa más común. Y también que en algunos órganos que ya van con retraso, las suspensiones incrementan aún más la lenta maquinaria de la Justicia. Si un pleito se alarga habitualmente, cuando hay una suspensión es peor aún.

En Primera Instancia también se producen situaciones similares, sobre todo en el que lleva los asuntos de las cláusulas de suelo. Un abogado experto en demandas de este tipo relata que tiene tres demandas presentadas en julio de 2017 en el juzgado de Primera Instancia 10 Bis. Y aún no le han contestado. Ni siquiera para decirle si las admiten o no.

Ignacio Vilaplana, juez de Instrucción, afirma que, en esta situación, los magistrados «son los primeros interesados»en no suspender ya que, al final, es más trabajo para el juzgado. Sin embargo, hay veces que esa suspensión es necesaria «porque la impone la Ley», como ocurre con los habituales casos de incomparecencias. Por eso cree que, quizás 25.000 suspensiones en la provincia, no son tantas si se compara con otros territorios con menor tasa de litigiosidad. Sea por las incomparecencias, los errores, la falta de medios, u otras cuestiones, lo cierto es que, si se hace la cuenta con los datos oficiales cada día se suspenden o aplazan en Sevilla cerca de 90 juicios. Y eso tampoco contribuye a agilizar la lenta maquinaria judicial.