Los doctores Laura Padilla, Tomas Toledo, Almudena Fernández Orlam y David Moreno, de izquierda a derecha
Los doctores Laura Padilla, Tomas Toledo, Almudena Fernández Orlam y David Moreno, de izquierda a derecha - ABC
HOSPITAL VIRGEN MACARENA

Tratar un melanoma metastásico puede costar 90.000 euros al año

Expertos insisten en más campañas divulgativas para prevenir los efectos nocivos del sol

SEVILLAActualizado:

A pesar de las posibilidades que tiene el ciudadano para acceder a la información necesaria para su salud, aún queda mucho por hacer para contrarrestar los efectos nocivos del sol.

Solo el coste sanitario que supone el cáncer de piel es suficiente para reflexionar sobre la importancia de más campañas de prevención.

Según el director de la unidad de gestión clínica de Dermatología del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, David Moreno, «actualmente, un tratamiento para el melanoma metastásico puede costar para cada paciente entre 50.000 y 90.000 euros cada año» por lo que «no debemos dejar de invertir en estrategias de educación para la salud», apostilla.

Afirma que el problema principal que se asocia a la exposición solar excesiva y continuada es el cáncer de piel, tanto el melanoma como el carcinoma basocelular o el carcinoma de células escamosas. Además, la exposición solar excesiva es un factor fundamental del fotoenvejecimiento por no citar otras enfermedades, llamadas fotosensibles o fotoinducidas, como el lupus eritematoso, que pueden empeorar después de la exposición solar.

«En cualquier caso, y a pesar de este tipo de enfermedades relacionadas con la exposición solar excesiva, el sol es un elemento fundamental para nuestra salud por lo que, más que evitar el sol, debemos promover hábitos de exposición solar saludable», añade este experto. Explica que el carcinoma basocelular no solo es el tipo de cáncer de piel más frecuente sino que es el tipo de cáncer más frecuente en el hombre y la mujer, más que el de mama, de próstata o de pulmón, «aunque tiene la ventaja de que es un tipo de cáncer que cuando se diagnostica precozmente se puede tratar, y curar, mediante cirugía».

En España, y en la provincia de Sevilla, según los datos que aporta el doctor Moreno, la frecuencia del carcinoma basocelular es de 115 casos por cada 100.000 habitantes y en el área del Virgen Macarena se trata una media de 700 pacientes todos los años.

Con respecto al melanoma, dice que es un tumor menos frecuente aunque más agresivo. En este tipo, el diagnóstico y la cirugía precoz son las mejores opciones para conseguir la mejor supervivencia para el paciente.

Estudios epidemiológicos desarrollados en la unidad de Dermatología del citado hospital sevillano y publicados en diferentes revistas científicas internacionales, han demostrado que durante los últimos 10 años se ha observado un incremento paulatino de la frecuencia tanto del melanoma como del carcinoma basocelular, pero en ambos casos estos incrementos se han acompañado de hallazgos muy interesantes.

«En el caso del melanoma —sigue moreno— este incremento de la incidencia se ha debido a una mayor frecuencia de melanomas que llamamos “finos” o de buen pronóstico, que en la mayoría de casos no generarán problemas al paciente. En el caso del cáncer no melanoma el incremento de la incidencia se ha acompañado de un aumento mucho más importante de la frecuencia de lesiones que llamamos “precancerosas” (queratosis actínica, queilitis actínica). Es decir, que estamos diagnosticando más pacientes con cáncer de piel pero de manera más precoz, e incluso antes de que se desarrolle el tumor, y por ello con más posibilidades de curación mediante tratamiento quirúrgico».

En cuanto a la investigación terapéutica en el cáncer de piel, destaca que se ha orientado en los últimos años al desarrollo de medicamentos que actúan sobre dianas específicas o bien activan el sistema inmune del paciente para que luche contra el tumor.

En el caso del melanoma hay medicamentos que, en pacientes con enfermedad ya extendida (metástasis) y en la que no es posible la cirugía, «mejoran la supervivencia». En el paciente con carcinoma basocelular hay «tratamientos médicos orales para enfermos en los que ya no es posible el tratamiento quirúrgico o la radioterapia».

«Hay que evitar —insiste—las consecuencias del sol y para ello hay que promover que la población adquiera hábitos saludables de exposición solar. No se trata de evitar el sol, algo que en nuestro medio es imposible e, incluso, tendría consecuencias negativas para nuestra salud, sino de acostumbrarnos a tomar ciertas precauciones que deben aplicar todas las personas, tengan o no cáncer de piel».

Entre esas medidas destaca el uso de cremas fotoprotectoras, adecuadamente aplicadas y con un factor protector solar superior a 30, repitiendo la aplicación si prolongamos la exposición; el uso de sombrillas en la playa, de prendas de vestir con mangas, y gorra o sombrero que protejan de la exposición.

También es importante, especialmente durante los meses de verano, evitar la exposición solar directa y prolongada durante las horas centrales del día.

El año pasado desde la unidad de Dermatología del Virgen Macarena se difundió un vídeo realizado por los profesionales que trabajan allí en el que ofrecían a la población 10 consejos básicos para una exposición solar saludable.

«El hecho de tratarse de un tipo de cáncer con una frecuencia muy elevada, de su relación directa con la exposición solar, y de la radiación solar a la que está expuesta la población española gracias a nuestra privilegiada ubicación geográfica, debería llevar a las administraciones a incorporar en sus agendas sanitarias la promoción de hábitos saludables de exposición solar y la prevención del cáncer de piel», reflexiona David Moreno.

Asegura que en los ayuntamientos existen ya iniciativas y que en 2015 la Academia Española de Dermatología y Venereología otorgó a Sevilla el distintivo «Ciudad Dermosaludable».

No obstante, el doctor Moreno recalca que se debe continuar en esta línea y seguir teniendo siempre en cuenta medidas que faciliten esta exposición solar saludable como arboledas, sombras o toldos, a la hora de proyectar espacios urbanos o colegios.

Dice este experto que el gasto sanitario asociado al tratamiento del cáncer representa una partida creciente y de una magnitud muy importante. No le cabe duda de que en tumores que, como el cáncer de piel, se relacionan con factores ambientales perfectamente conocidos (exposición al sol) invertir en prevención resulta más beneficioso tanto desde el punto de vista económico como de la salud de la población.

Pero no todo es malo. El sol es absolutamente necesario para nuestra salud, tanto para los adultos como para los niños. Además de algunos efectos físicos directos sobre el metabolismo de algunas vitaminas, también tiene efectos terapéuticos sobre enfermedades concretas de la piel, como la psoriasis. Es fundamental para nuestro estado de ánimo y para el normal desarrollo de nuestra vida diaria.

Y en la casa también tiene que entrar. La radiación ultravioleta tiene reconocidos efectos positivos sobre algunos gérmenes de nuestro ambiente.

«Por eso —termina— debemos mantener el hábito de airear y dejar entrar la luz del día en nuestras casas a diario».