Tres zonas de Sevilla concentran el mayor número de los sin techo

Las asociaciones denuncian la falta de recursos sociales ubicados principalmente en la Macarena, Centro y Triana

SEVILLAActualizado:

En unos días se cumple el primer año del único recuento oficial que realizó el Ayuntamiento de Sevilla sobre las personas sin techo. En las calles sevillanas había entonces un total de 444 personas sin hogar que necesitan ayuda. No están en la calle porque quieren. Acumulan vivencias traumáticas encadenadas que les hacen perder su estabilidad emocional, sus recursos económicos y su red de apoyo. El sistema de protección social es insuficiente para la caída provocada por estas circunstancias, es por ello que diferentes asociaciones y ONG se encargan de suplir las carencias de las administraciones. Precisamente en noviembre tiene lugar la campaña de sensibilización y denuncia que Cáritas pone en marcha cada año con motivo del Día de las Personas Sin Hogar, el 22 de noviembre. De esta forma, se pone de manifiesto la necesidad de seguir trabajando para cubrir esta escasez de los recursos.

Según recogen los documentos del Consistorio o de las organizaciones sociales, existen al menos cuatro albergues donde poder dormir, cinco comedores y seis centros de día, algunos municipales. La atención social se realiza desde el Ayuntamiento y se canaliza a través de los servicios sociales con el Centro de Orientación e Información Social (Cois) y la Unidad Municipal de Emergencias Sociales y Exclusión Social (Umies).

Insuficiente

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) denuncia, a igual que otras organizaciones, que «la respuesta municipal ante la situación de las personas sin hogar en Sevilla se mantiene estancada» y que «las plazas ofertadas son insuficientes para abordar esta realidad que tiene Sevilla».

Los datos están ahí. Borja Romero, responsable del área de marginación de la asociación Apdha, pone como ejemplo los albergues. En la capital hay casi 300 plazas aproximadamente, por lo que las más de 150 restantes se ven obligadas a dormir en las aceras, bancos y portales». Las personas sin hogar se mueven donde suelen estar los recursos sociales, en la Macarena, Centro y Triana. «Los escasos centros que existen en la ciudad habría que distribuirlos equitativamente por todos los barrios», critica Romero.

El Ayuntamiento ya anunció la apertura de un nuevo albergue municipal en unos meses por la zona de Barqueta, pero «el problema es que sólo habrá 20 plazas y seguirá sin cubrir la demanda», según Romero. También se está intentando innovar con viviendas destinas a personas sin hogar a través de sorteos. El perfil es para los que llevan más tiempo en la calle y con menos posibilidades de inserción. Ahora mismo hay diez viviendas de este tipo, según la organización, pero «sigue siendo insuficiente, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo».

Para el portavoz de Apdha no sólo hay un déficit de plazas sino que los recursos deben «ser especializados con personal profesional». Según él, además, hay una especie de «discriminación» en las urgencias de los hospitales, ya que existe un protocolo de actuación del SAS y no se cumple. «Son atendidos y después les dan el alta sin pasar por la unidad de trabajo social del hospital», pone de relieve.

La labor de Cruz Roja

Son muchas las asociaciones y entidades que se encargan de ayudar a estas personas a través de diferentes proyectos, como es el caso de Cruz Roja. Por un lado, cuenta con la «Unidad de Emergencia Social» desde 2011 que consiste en hacer rutas nocturnas. «Un equipo de voluntarios suele salir tres noches a la semana para acompañarlos, motivarlos y darles comidas y mantas», cuenta Mari Carmen Tomás, portavoz del proyecto de atención integral a personas sin hogar de la Cruz Roja de Sevilla. Y, por otro lado, realizan trabajos de oficina, con los que en el último año atendieron a más de 400 indigentes.

Cáritas también lleva años realizando rutas nocturnas y diurnas de acompañamiento y comida, a través de proyectos parroquiales. «Se les hace un seguimiento para poder integrarlos poco a poco en la sociedad y construir una mayor dignidad de la persona», dice Lola Valenzuela, responsable en Sevilla. También cuentan con dos pisos donde vive gente con semiautonomía. «Construir una motivación es difícil y lenta, pero poco a poco se va consiguiendo».