La tuna de Medicina canta a los pies del monumento a la Inmaculada en Sevilla
La tuna de Medicina canta a los pies del monumento a la Inmaculada en Sevilla - M.J. LÓPEZ OLMEDO

La Tuna Universitaria de Sevilla cumple 60 años

La celebración tuvo lugar este viernes en el Paraninfo con la asistencia de algunos de los fundadores de la estudiantina en la ciudad

SEVILLAActualizado:

La Tuna Universitaria de Sevilla (TUS) ha vuelto a reunirse este viernes después de seis décadas gracias a un homenaje organizado por la Tuna de la Facultad de Medicina, heredera de aquella primitiva institución, que en los años 50 del pasado siglo recuperó la tradición de los antiguos sopistas que «corrían» rondando y viajando con sus hábitos estudiantiles. José Manuel Cuadrado Montes, que cumplirá 87 años el próximo mes de enero, es el tuno más longevo de Sevilla. Ataviado con la capa que le cedió el profesor universitario Alfredo José Martínez González, Jose Manuel Cuadrado -al que los compañeros llaman «El diabólico- volvió ayer a cantar el repertorio musical de la Tuna Universitaria de Sevilla, en el que no faltó el clásico «Clavelito».

La tuna en la capital hispalense se fundó en 1.951 con la Tuna Universitaria de Sevilla (TUS) y fue la única durante la mayor parte de los años 50. Estaba formada por diferentes carreras universitarias: Derecho, Arquitectura o Peritos Mercantiles. Pero por desavenencias con el Sindicato Español Universitario, la entonces única tuna sevillana fue acogida por la Facultad de Medicina en el año 1.957. Por este motivo, la tuna de Medicina ostenta actualmente en su bandera dos colores: el verde de la antigua universitaria y el amarillo sanitario.

En un Paraninfo nutrido de público y en presencia del Rector, Miguel Ángel Castro, de representantes del decanato de la Facultad de Medicina y la Real Academia de Medicina y de los jefes de otras tunas hispalenses -en Sevilla hay doce tunas oficialmente activas en la actualidad- se vivieron momentos de nostalgia, en los que volvieron a aflorar recuerdos entrañables de aquellos protagonistas.

José Manuel Cuadrado Montes
José Manuel Cuadrado Montes

El acto contó con una breve conferencia titulada «la Tuna Universitaria de Sevilla (1951-1957/8) y su transformación en tuna de Medicina: historia institucional e intrahistorias humanas» de la mano de Alfredo José Martínez, profesor de Historia del Derecho.

Fruto de años de investigación ha podido conocerse cómo fue fundada aquella primitiva tuna y «quiénes fueron sus protagonistas, sus serenatas, los actos benéficos en los que usualmente participaban, sus viajes durante las festividades navideñas tanto en la península como el protectorado de Marruecos y, sobre todo, los enormes problemas que les causaron el antiguo Sindicato Español Universitario que pretendió instrumentalizar la antigua tradición en su propio beneficio», explicó Martínez.

Como se expuso y documentó, ello propició a partir del 7 de marzo de 1957 el acogimiento de la TUS por la Facultad de Medicina gracias a las gestiones de Isidoro Sánchez-Mira, jefe de la agrupación que en aquellos momentos era estudiante médico. Las palabras de recuerdo pronunciadas in memoriam hacia el fundador, fallecido el pasado mes de febrero, fueron otros de los momentos más emocionantes del acto.

El historiador también destacó que aquella Tuna Universitaria de Sevilla fue la primera en vincular la tradición de las estudiantinas sevillanas con la Noche de la Inmaculada en la Plaza del Triunfo. «Se ha terminado consolidando como una de las fiestas más señaladas en el calendario de la ciudad y por fin se ha hecho justicia poniendo cara, nombre y apellidos a los auténticos protagonistas de aquellos inicios», comentó.

El homenaje para celebrar los sesenta años de la TUS terminó con una ronda en el patio principal de la antigua Fábrica de Tabacos junto a la estatua del fundador de la Universidad de Sevilla, Rodrigo Fernández de Santaella. Volvieron a sonar las tradicionales canciones e incluso, por parte de los más veteranos, hubo momentos de melancolía recordando aquellos maravillosos años. «Juventud ésta de la que volvieron a ser partícipes rodeados de capas, cintas e instrumentos musicales, pues como ellos mismos dicen el tuno lo es y será hasta el final de sus días».