Agentes de la Policía Nacional examinando el lugar donde fue hallada la joven fallecida.
Agentes de la Policía Nacional examinando el lugar donde fue hallada la joven fallecida. - ABC

La violación salvaje en el parque de María Luisa acabó en homicidio

La Policía acusa de este delito al detenido el martes, que abusó de una joven suicida

SEVILLAActualizado:

Pudo convertirse en un ciudadano ejemplar, en el héroe anónimo que acaba salvando la vida de quien ha decidido acortarla del modo más drástico. Sin embargo, habría optado por agredir sexualmente a una desvalida de una forma tan violenta que terminó acelerando su muerte. Es la conclusión de la Policía Nacional, que tras analizar los resultados de la autopsia acusa también de homicidio a F. M. S., el detenido desde la noche del pasado martes por la salvaje violación de la joven de 31 años cuyo cadáver fue localizado hace dos semanas frente al monumento a Bécquer del parque de María Luisa.

Sigue decretado el secreto de sumario, entre otras cosas a la espera de que el presunto criminal (un vecino de Sevilla de 46 años con antecedentes penales por malos tratos) pase a disposición judicial, probablemente este viernes. Pero la imputación policial viene a confirmar la brutalidad de la agresión sexual sufrida por la joven, una «auténtica carnicería» según confirman a ABC fuentes cercanas a la investigación abierta.

La gravedad de las heridas internas apunta a que el violador utilizó algún objeto

Los detalles del suceso son especialmente escabrosos. Se confirma que la agredida había ingerido en el parque todo un cóctel de medicamentos para suicidarse. Ello le originó un estado de abatimiento físico y mental absoluto, con el infortunio de que se cruzara en su camino F. M. S., quien en lugar de preocuparse por llamar inmediatamente a un ambulancia para llevarla al hospital más cercano y salvar su vida, habría aprovechado la indefensión total de la fallecida para satisfacer sus instintos sexuales más siniestros.

Según las fuentes consultadas por este diario, aparte de las evidencias biológicas de la consumación de la violación, la gravedad de las heridas internas que presentaba la víctima hacen sospechar que debieron ser ocasionadas mediante el uso sádico de algún objeto contundente.

Desde el mismo momento del hallazgo del cadáver, la investigación se aceleró para evitar que se desatara el pánico social. Especialistas de la Unidad de la Policía Científica se desplazaron desde Madrid para resolver el crimen a la mayor brevedad. La recogida de pruebas en el parque de María Luisa, con la participación estelar de los guías caninos, ha sido la clave para la identificación definitiva del supuesto violador, cuyos datos genéticos figuraban ya registrados en la base de datos de la Policía Nacional.

«Se podía haber salvado»

«Estamos hablando de un prenda lerenda», resumen gráficamente algunas fuentes consultadas por ABC para describir a F. M. S., quien con casi total seguridad será puesto a disposición judicial una vez se cumpla el plazo máximo legal de las 72 horas en los calabozos de la comisaría de Blas Infante, donde ya habría confesado la autoría de la violación.

Según especialistas jurídicos, el juez podría elevar el listón acusatorio atendiendo a las singularidades del caso e imputándole incluso un delito inicial de omisión del deber de socorro. «Es que estamos hablando de una chica cuya vida se podía haber salvado si se hubiera cruzado con cualquier otra persona decente, no con este indeseable», subrayan fuentes cercanas a la investigación.

De la víctima apenas se conocen detalles, ya que se ha querido preservar la intimidad familiar en todo momento. Este diario sí ha podido averiguar que la joven residía en la plaza Almajarra de Tomares y que estaba trabajando desde finales del pasado de verano en la tienda de Fnac en Reyes Católicos.

El delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, destacó este miércoles que la investigación se ha resuelto en un «tiempo récord», por lo que agradeció el «brillante» y «excepcional» trabajo desarrollado por los agentes policiales pese a la dificultad que entrañaba el hecho de que no existiría «vínculo alguno» previo entre el presunto agresor y la joven fallecida. Sin entrar en detalles, Sanz certificó que el informe forense ha podido determinado que el desencadenante final de la muerte sería una agresión sexual de «carácter muy violento».