Catacumbas de San Gennaro, centros subterráneos de enterramientos paleocristianoramientos en Nápoles
Catacumbas de San Gennaro, centros subterráneos de enterramientos paleocristianoramientos en Nápoles - Catacombe di Napoli

«Ver Nápoles, después morir»: 8 razones para viajar al sur de Italia

Cerca de Pompeya y de la Costa Amalfitana, Nápoles (Italia) es un destino cada vez más apreciado por los turistas españoles

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  1. Palacio Real de Caserta y obras borbónicas

    Vista del Palacio Real de Caserta (Reggia di Caserta)
    Vista del Palacio Real de Caserta (Reggia di Caserta) - EFE/Cesare Abbate

    Nápoles es una de las capitales más sugestivas de Italia: Ciudad de cultura, de teatro y buena gastronomía, con fama de leyendas, tradiciones y folklore. Un dicho popular afirma: «Ver Nápoles, después morir» («Vedi Napoli, poi muori»), es decir, a esta ciudad, la tercera más grande de Italia, tras Roma y Milán, hay que visitarla antes de morir, para disfrutar de su belleza, de su rico patrimonio y de su historia, muy ligada a España.

    Palacio Real de Caserta y obras borbónicas

    Capilla del Palacio Real de Caserta
    Capilla del Palacio Real de Caserta

    En Nápoles, la presencia española comenzó en el siglo XV con la corona de Aragón. En 1734 llegaron los Borbones y su dinastía reinó hasta 1861, dejando obras monumentales, entre las que destaca el Palacio Real de Caserta (en italiano Reggia di Caserta), la residencia más grande del mundo, con 1.200 salas, un parque con más de 3 kilómetros de longitud y un soberbio acueducto de 40 kilómetros. Situado a 33 kilómetros de Nápoles, es sin duda uno de los monumentos más importantes del patrimonio artístico de Italia, construido por deseo de Carlos III y declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997. Además de la obra faraónica del Palacio Real de Caserta, hay otros monumentos o proyectos que nacieron con un objetivo industrial o agrícola, dando relieve al Reino Borbónico de la Italia meridional que asumió, desde el 1816, el nombre del Reino de las Dos Sicilias. Asombroso es el acueducto de 40 kilómetros, una maravilla de la ingeniería que aún hoy sirve agua a los agricultores quienes además la pagan puntualmente. Está además San Leucio, que nace como importante fábrica de seda; Capodimonte, destacado polo para la cerámica; Carditello, para la cría de caballos; el astillero de Castellamare di Stabia, donde se construyó el primer barco de vapor en Europa; el museo de Pietrarsa, en la periferia de Nápoles donde se fabricaron los primeros trenes. Y todo ello conectado con una red de carreteras que era un modelo para la época.

  2. Museo Arqueológico de Nápoles

    Museo Arqueológico de Nápoles
    Museo Arqueológico de Nápoles - Museo Archeologico di Napoli

    Es una visita obligada. Fue inaugurado en el 1816 y es uno de los más importantes del mundo, tanto por la calidad como por la cantidad de sus obras. Se explica tal riqueza teniendo en cuenta la proximidad de las excavaciones de Pompeya. Muchas de las obras descubiertas en la antigua ciudad romana, destruida por la erupción del Vesubio en el año 79 después de Cristo, se conservan en este Museo Arqueológico. Acoge igualmente restos de la edad greco-romana y de la antigüedad egipcia y etrusca.

    Entre las obras célebres de esta museo está la Venus en bikini, encontrada en las excavaciones de Pompeya. Estatua de mármol de notable factura helenística, antigua protectora de Pompeya y divinidad consagrada al amor, es uno de los símbolos del patrimonio cultural italiano. Está ubicada en el «Gabinete Secreto», con pinturas eróticas recuperadas de Pompeya y Herculano.

  3. Museo Capodimonte

    Museo Capodimonte
    Museo Capodimonte - Giuseppe Salviati/Museo Nazionale di Capodimonte

    El palacio de grandes dimensiones fue construido a partir de 1738 por orden de Carlos VII, rey de Nápoles y Sicilia, que luego se convertiría en Carlos III, rey de España. Inicialmente fue utilizado como residencia de verano de los Borbones. La construcción estuvo también ligada al deseo del rey Carlos de conservar en este palacio la extraordinaria colección de arte de los Farnesio, que había heredado de su madre, Isabel de Farnesio, última descendiente de la casa ducal soberana de Parma. El palacio de Capodimonte exhibe la mayor colección artística de Nápoles y una de las más importantes de Italia, con obras maestras de Tiziano y Caravaggio, entre otros, además de una colección única de porcelana y mayólica de diferentes residencias reales.

    Los Farnesio fueron una de las familias más poderosas en la Italia del siglo XVI, con una historia singular relacionada con la monarquía española. El emperador Carlos I de España y V de Alemania, casado con Isabel de Portugal, tuvo diversas relaciones extraconyugales y varios hijos naturales, aunque solamente dos, Juan y Margarita, tuvieron especial relevancia en el reinado de su padre. Margarita de Austria, conocida como Margarita de Parma (1522-1586), nació en Oudernarde (Bélgica), fruto de la relación entre Carlos I y la dama flamenca Juana van der Gheist. Fue educada por su tía – abuela Margarita, gobernadora de los Países Bajos. En 1527, después del célebre saqueo o «sacco» de la Ciudad Eterna por el ejército imperial de Carlos I, éste y el papa Cemente VII firmaron la paz, estableciendo el matrimonio entre el hijo natural del pontífice, Alejandro de Médici y Margarita de Parma, enlace que se celebró el 29 de febrero de 1536 en Nápoles. Ocho meses más tarde Alejandro fue asesinado por un primo lejano, Lorenzo de Médici. Margarita se casó en 1539 con Octavio Farnesio, duque de Parma, y desde entonces es conocida como Margarita de Parma. De este matrimonio nació Alejandro Farnesio, quien participó en la batalla de Lepanto y tuvo una destacada actuación diplomática y militar al servicio de la corona española.

  4. Palacio Real, Teatro San Carlos y Plaza del Plebiscito

    La fachada del Palacio Real de Nápoles desde la Plaza del Plebiscito
    La fachada del Palacio Real de Nápoles desde la Plaza del Plebiscito - Radomil /CC

    El Palacio Real fue construido a partir del 1600 y alcanzó su aspecto definitivo en 1858. Es una de las cuatro residencias utilizadas por la familia real de los Borbones. Vale la pena visitar el apartamento real, la capilla real y el «Teatrino de corte». De gran importancia son también los jardines.

    El Teatro de San Carlos es una institución cultural de primer orden de Nápoles. Formaba parte del complejo del palacio Real. Fue inaugurado en el 1737.

    El Palacio Real está ubicado en un lugar símbolo de Nápoles, la Plaza del Plebiscito. Durante largo tiempo se convirtió en un aparcamiento de coches. Una vez liberada de vehículos, la plaza es un lugar de paseo de napolitanos y turistas que llegan para admirar su grandeza y otras dos joyas: el citado Palacio real y la columnata de la iglesia de San Francisco de Paola.

  5. Museo Capilla Sansevero y Cristo Velado

    El Cristo Velado, de la Capilla Sansevero
    El Cristo Velado, de la Capilla Sansevero - Museo Cappella Sansevero

    El Cristo Velado es una de las obras más fascinantes y misteriosas que se pueden ver en Nápoles. La escultura, cuyas dimensiones son 50 x 80 x 180 cm, fue realizada en 1753 por Giuseppe Sanmartino. Entre la infinidad de admiradores estuvo el escultor y pintor Antonio Canova, quien intentó en vano comprarla y se declaró dispuesto a dar diez años de su vida con tal de ser capaz de realizar una obra maestra semejante; sin duda, una de las granes obras de la escultura mundial. El acabado magistral del velo que cubre al Cristo, un sudario transparente tallado en el mismo bloque de mármol que la estatua, dio origen a una leyenda: Durante siglos se contó que el velo sobre el cuerpo de Cristo era en realidad de tejido, transformado en mármol gracias a un especial líquido inventado por el célebre científico, alquimista y príncipe Raimondo di Sangro, quien encargó originalmente la obra. Los análisis efectuados no dejan dudas de que el velo es de mármol.

    Vale la pena visitar la Capilla Sansevero no solo por el Cristo, sino también por otras obras presentes en este Museo Capilla, una joya del patrimonio artístico internacional, situado en el corazón del centro histórico de Nápoles.

  6. La catedral y el tesoro de San Jenaro

    Busto de San Gennaro, en el Museo del Tesoro
    Busto de San Gennaro, en el Museo del Tesoro

    El Duomo es el principal templo de culto de Nápoles, dedicado a San Jenaro, patrón de la ciudad. En el curso de los siglos los napolitanos depositaron una fe y confianza visceral en este santo obispo y mártir del siglo III. Goza de fama especial porque todos los años, el 19 de septiembre, aniversario de su muerte, se produce la licuefacción de la sangre del santo, desde hace 400 años.

    El Museo del Tesoro de San Jenaro, abierto al público en el 2003, está situado al lado de la catedral y a la Capilla del Tesoro. Es uno de los tesoros más ricos del mundo. Sus colecciones de arte comprenden estatuas, joyas, tejidos y pinturas de gran valor.

  7. Castel Nuovo (Maschio Angioino)

    Castel Nuovo
    Castel Nuovo - Phil Tizzani - Flickr:

    El Castel Nuovo, conocido popularmente como Maschio Angioino, es un castillo medieval, uno de los monumentos símbolo de la ciudad. Este imponente edificio, a lado de los jardines del Palacio Real y a pocos pasos del puerto de Nápoles, fue centro cultural frecuentado por numerosos artistas, entre ellos Giotto y Petrarca. Después se convirtió en fortaleza. Hoy es la sede del Museo Civico de Nápoles, inaugurado en 1990. En la Capilla Palatina se encuentran los frescos que Giotto pintó en 1330 y que representan las «Historias del viejo y del Nuevo Testamento».

    Castel Nuovo domina la escenográfica Piazza del Municipio, una de las más grandes de Europa y entre las más importantes de la ciudad por su posición: Próxima al puerto turístico, al Maschio Angioino, al palacio San Giacomo, sede del Ayuntamiento, y a Via Toledo. Se encuentra también la importante fuente de Nettuno.

  8. Catacumbas de San Jenaro

    Catacumbas de San Gennaro, centros subterráneos de enterramientos paleocristianoramientos en Nápoles
    Catacumbas de San Gennaro, centros subterráneos de enterramientos paleocristianoramientos en Nápoles - Catacombe di Napoli

    Las espectaculares catacumbas de San Jenaro son centros subterráneos de enterramientos paleocristianos. Tienen su origen en el siglo II después de Cristo. Se encuentran en la parte norte de Nápoles. Ocupan casi 5.600 metros cuadrados excavados en la colina de Capodimonte y acogen casi 2.000 lóculos y 500 arcosolios.

    Las catacumbas son un capítulo importante de la historia de Nápoles. Fueron consagradas a San Jenaro en el siglo V, tras ser sepultados allí sus restos mortales, que luego serían trasladados a la catedral de Nápoles.

    Las catacumbas de San Jenaro se diferencian de las catacumbas romanas en que cuentan con El más antiguo es el inferior,pasillos más amplios a lo largo de dos niveles. remontándose a los siglos II, III y IV, y podrían haber sido el lugar de un cementerio pre-cristiano más antiguo. El segundo nivel se realizó para conectarse con las catacumbas de San Gaudioso y San Severo. Hasta el siglo XI, las catacumbas fueron el lugar de entierro de los obispos de Nápoles. Luego, entre los siglos XIII y XVIII fueron objeto de graves saqueos.

    En la catacumba superior destacan los frescos del siglo II y la pequeña Cripta de los obispos. Resalta también la majestuosa Basílica Mayor, construida en el siglo V, en coincidencia con el traslado de San Jenaro.