Martes, 09-09-08
A.P.G.
SEVILLA. Un nuevo horizonte, de listón más bajo y puente sobre las turbulentas aguas del fracaso escolar, se abre ante los cerca de 90.000 alumnos andaluces que estudiarán Formación Profesional el curso que entra, así como para otras muchas personas que no han recibido esas enseñanzas. Porque en una extraña maniobra parecida a la de «Regreso al futuro», también los que no hayan logrado obtener el título de Educación Secundaria Obligatoria podrán beneficiarse de esta nueva fórmula de titulación en FP.
En una llamativa coincidencia cronológica, la misma semana ha ofrecido dos medidas políticas, una autonómica y otra nacional, que confluyen en la misma filosofía porque responden a la ideología del mismo partido. En Andalucía, la Junta aprobó, nada más empezar septiembre, una reforma por decreto que recoge la posibilidad de realizar pruebas dirigidas al alumnado que no tiene el título exigido para cursar FP (Graduado en Educación Secundaria en Grado Medio y Bachillerato en Grado Superior). Para la preparación de estas pruebas, el decreto regula la organización de cursos que serán programados y ofertados por los centros docentes, constituidos en un distrito único similar al universitario, según informaba la agencia Efe. Hay que decir que hasta el momento existía algo parecido, pero con más sentido, que eran los ciclos formativos con módulos para exámenes libres. Su objetivo era, según la documentación de la Junta de Andalucía, «reconocer la cualificación profesional de quienes no han podido culminar los estudios de FP pero tienen las competencias requeridas para desempeñar los puestos de trabajo correspondientes». La diferencia es algo más que un matiz, porque una cosa es «quienes no han podido culminar los estudios de FP» y otra quienes no tengan la titulación exigida para iniciar la FP (ESO o Bachillerato).
Días más tarde, medios afines al Gobierno filtraban una noticia según la cual «los ciudadanos que, por unos motivos u otros, no completaron la Formación Profesional o la Educación Secundaria Obligatoria podrán obtener el título en un módulo de FP si acreditan tres años de experiencia laboral y superan una prueba práctica, según el proyecto de reforma de la Formación Profesional que prepara el Gobierno». Por si hubiera dudas, se aclaraba que el cambio podría beneficiar a doce millones de españoles de entre 21 y 55 años. Y aún se subrayaba que se trataba de fontaneros, cocineros o electricistas que no disponían de un título que les acreditase profesionalmente.
Un grupo de expertos pondrá a prueba a estos trabajadores para evaluar su pericia técnica y valorará su trayectoria laboral. Si demuestran suficientes competencias y habilidades, aunque no se hayan examinado de conocimientos, serán diplomados en Formación Profesional, con homologación en la Unión Europea.
Curiosamente, ambas regulaciones abordan también la enseñanza de la FP de modo «semipresencial y a distancia», aprovechando las nuevas tecnologías. Muchos de los nuevos titulados en FP tampoco tendrán que ir a clase. Bastará con que dispongan de una línea ADSL. El Real Decreto de Reforma de la FP estará publicado antes de fin de año. A partir de ese momento, las comunidades autónomas tendrán un año para constituir las comisiones de evaluación. Este nuevo sistema afectará a más de 140 titulaciones de 26 familias profesionales.
La gran pregunta que deberíamos hacernos es ¿Cuántos españoles mayores de 21 podrán acogerse a esta vía sin tener la titulación de ESO? Y en el futuro, ¿cuántos serán? Porque es de esperar que la noticia cunda rápidamente en los institutos, donde ésta y otras medidas como la de pagar 600 euros a los estudiantes que se reenganchen tras la ESO, tienen una proyección en las expectativas del alumno muy sencilla: ¿Para qué estudiar y perder el tiempo cuando desde los 16 años se puede trabajar y ganar dinero, logrando además el título sin tener ni siquiera el de la ESO?
La generación de la Logse
Si hacemos un ligero cálculo, vemos, además, cómo son las generaciones de la Logse las que más van a gozar de esta gran oportunidad de titularse sin estudiar. Cuando esta controvertida Ley se aprobó, hace 18 años, quienes empezaban su vida escolar tenía seis. Ahora, pues, y si no han repetido curso, tienen 24 años, la edad perfecta para acogerse a la nueva normativa (tres años de ejercicio de un oficio más los 21 que establecerá el real decreto).
Todo esto no tendría mayor trascendencia si el fracaso escolar (o lo que es lo mismo, la incidencia de jóvenes que no logran el título de la ESO a los 16 años) no fuera en nuestro país del 30,8%, y no alcanzara en Andalucía casi tres puntos más que la media nacional (34%).

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