Jueves, 08-01-09
Cuando en Sevilla se habla de la puesta en servicio de la línea C-5 de Cercanías pocas voces se alza en contra y sólo destaca el silencio de la Junta ante una infraestructura que es vital para aliviar el colapso de tráfico en el área metropolitana y por ende para permitir el mandato estatutario de asumir la gestión de estos servicios ferroviarios. El PSOE ha intentado frenar la sorpresa por la falta de respaldo al proyecto desde el Gobierno con iniciativas, reclamando más dinero que caen en el pozo de los deseos y el PP se ha apuntado ahora a un proyecto que reclaman vecinos de toda condición. Y en los ayuntamientos, reacios siempre a ceder parcelas de poder, parece que también se les han abierto los ojos.
Los datos son claros: la nueva línea haría que, por ejemplo, los vecinos de Benacazón, estación final de la C-5, llegaran a la estación de Santa Justa en media hora cuando ahora pueden llegar a tardar el doble con los atascos de la A-49. Eso, sí para conseguir que muchos de sus 100.000 usuarios potenciales lo usasen, la clave está en garantizar una frecuencia de paso de trenes que en horas puntas estuviese en torno a los 20 minutos para la Plataforma y los 15 para el PP.

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