Interior admite la saturación de las cárceles, aunque pide que «no se exagere»
JULIA CUENCA Concentración, ayer, de funcionarios de Prisiones en Granada
Miércoles, 17-06-09
La secretaria general de Instituciones Penitenciarias admitió ayer que las cárceles andaluzas están saturadas de reclusos, al igual que el resto de centros penitenciarios españoles. Minimizó no obstante la magnitud del problema de inseguridad denunciado por los funcionarios de la prisión de Albolote (Granada), que se traduce en cinco trabajadores heridos por presos durante el último fin de semana.
«No es bueno dar una imagen exagerada de la situación», dijo. A su juicio, agrandar un pequeño conflicto constituye un riesgo por su potencial efecto llamada en la población reclusa. Lo dijo durante la inauguración del centro de inserción social Matilde Cantos, ante cuyas puertas se concentraron decenas de funcionarios de la prisión granadina para protestar por una situación que consideran insostenible a causa de la reclusión de casi 1.900 presos en una cárcel diseñada para albergar 1.008 internos.
Los trabajadores aguardaron la llegada de Gallizo separados por sexos. Ellos en una acera, ellas enfrente. Aunque los primeros se solidarizan con la problemática de mujeres, y viceversa, prefirieron escenificar la separación porque sus reivindicaciones son distintas. Los hombres denuncian la conflictividad derivada de la masificación mientras que las funcionarias protestan contra de la normativa de unificación de escalas que les obligará el año próximo a custodiar a presos varones, labor para la que no se sienten preparadas ni física ni psicológicamente y que, además, excede las funciones reflejadas en su contrato de trabajo.
Gallizo, que señaló la importancia de dimensionar las plantillas, elogió el esfuerzo desarrollado por los funcionarios y pidió un mayor reconocimiento para ellos. Puntualizó que la situación es la que es porque por una parte crece el número de reclusos un 10% y por otra la crisis tiene un efecto disuasorio sobre los planes de empleo del Gobierno. «No es buen momento para que el sector público aumente su número de funcionarios», explicó, si bien resaltó que la administración central, consciente de la necesidad de incrementar las plantillas de los centros penitenciarios, ha otorgado prioridad a este departamento para paliar el desequilibrio por el crecimiento de presos.

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