Domingo, 25-10-09
PAISAJES Y PERSONAJES CORDOBESES
UNO de los rincones más hermosos, conocidos y representativos de Córdoba es la Calleja de las Flores. Sin embargo, y a pesar de su apariencia, su aspecto actual es relativamente reciente y está unido al deseo de embellecer la ciudad del alcalde Alfonso Cruz Conde.
Los Cruz Conde han dado ocho alcaldes a Córdoba. Quizás los más famosos fueron José Cruz Conde (1924 a 1926) y Antonio Cruz Conde (1951 a 1962) pero la importancia histórica de Alfonso Cruz Conde, a pesar de su breve período de mandato, animan a recordarlo. Nieto de alcalde (Tomás Conde y Luque), hijo de alcalde (Rafael Cruz Conde), hermano de alcalde (José Cruz Conde) y hermano del alcalde que le sucedió, Antonio, tomó posesión de la Alcaldía en julio de 1949.
Licenciado en Derecho y de trato muy afable, permanecerá en el Ayuntamiento sólo hasta noviembre de 1951. En ese breve plazo comprenderá las necesidades de saneamiento, limpieza y restauración de monumentos que necesitaba la ciudad y pondrá en marcha una serie de actuaciones que su hermano continuará y ampliará. A él le debe Córdoba la recuperación de las callejas de las Flores y Cabezas, la Torre de la Malmuerta y el monumento a Manolete frente a la iglesia de Santa Marina.
Una gran colección de fotos avala estas obras, pues con él se inició la práctica de plasmar en imágenes cuantas intervenciones municipales se realizaban. Los fotógrafos Ricardo, Ladis, Linares, Framar y Juan Tejada, dieron un alto nivel al reportaje gráfico en Córdoba.
Alfonso Cruz Conde logró despertar el interés de los cordobeses por las cosas de su tierra y consiguió la colaboración de todos, como señalaba su hermano Antonio, que siempre lo tuvo como referente, al sucederle: «Desde sus compañeros de Concejo y funcionarios de la Casa, hasta los propietarios, aceptando de buen grado las contribuciones para conseguir una urbanización imposible sin ellas, y los vecinos todos, en fin, que hoy cuidan sus plazas y rincones, ya sea en La Lagunilla, ya en la Calleja de las Flores, como si fueran los patios de sus casas, como una prolongación del propio hogar».
Con el ansia de embellecer Córdoba, encargó al arquitecto municipal, Víctor Escribano Ucelay, recuperar una calleja que desde la calle Velázquez Bosco conducía a una casa de vecinos. Escribano sustituyó el pavimento existente por un empedrado típico cordobés y colocó placas de granito junto a los muros, como aceras. Puso dos arquillos de medio punto para mejorar la perspectiva y encaló los muros de las casas para contrastar con el verde de las macetas que los adornaban.
En el final de la Calleja de las Flores, el antiguo patio de la casa de vecinos también fue reformado en igual sentido que la calleja y para el visitante alberga la sorpresa de, al darse la vuelta, descubrir la más bella vista de la torre de la Catedral. En 1960, a la plaza se le añadió una fuente con restos arqueológicos. El rumor del agua y su pretil invitan a sentarse y disfrutar de ese rincón genuinamente cordobés.
Cruz Conde dejó la Alcaldía para ser gobernador civil de Cádiz, provincia donde también dejó grato recuerdo. Pronto, en cualquier caso, abandonaría la política para dedicarse a los negocios bodegueros familiares y retornar a Córdoba. Aquí, en la temporada 1955/56, ocupó la presidencia del Córdoba CF comandando un grupo de industriales, profesionales, empresarios y aficionados que decidieron sacar al equipo de la Tercera División. Se lanzó la «Operación 10.000 socios» y la afición respondió. Con un joven entrenador, Juncosa, y unos fichajes acertados, el Córdoba realizó una excelente campaña que culminó con su ascenso a Segunda División.
Alfonso Cruz Conde murió en Córdoba en 1999 a los 90 años de edad. Estaba casado desde 1941 con la gaditana María Dolores Delgado, con quien tuvo seis hijos: Ángela, Lola, Tomás, Rafael, Miriam y Marta, fallecida ésta con 12 años.

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