Córdoba


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Afirmar que en el mundo conviven ya 33,4 millones de personas con el virus del sida -casi medio millón más que el año anterior- y añadir a continuación que se trata de un dato positivo parece un puro contrasentido. No lo es, ese aumento es la prueba de que los medicamentos para mantener a raya el virus del sida funcionan y llegan cada vez a un mayor número de afectados.
Onusida, la agencia de Naciones Unidas, se felicitaba ayer de estos resultados al dar a conocer el último informe sobre la situación de la pandemia. Aunque persisten las desigualdades entre países, se asoman buenas noticias al informe. Una de ellas es que sobreviven más personas con VIH y sida. Las nuevas infecciones por VIH han descendido un 17% en los últimos ocho años. La epidemia está dando marcha atrás y lo hace sin contar aún con una vacuna que evite el contagio. Para Michael Sidibe, director ejecutivo de Onusida, no hay duda de que la prevención está funcionando. Lo afirmaba ayer en la presentación del informe anual en Shangai.
Pese a los buenos datos, las cifras de afectados y muertes son abrumadoras: en 2008 (últimos datos recogidos), 2,7 millones se infectaron y el virus acabó con la vida de dos millones de personas.
El sida retrocede en el mundo y lo hace también en el África subsahariana, una de las regiones más golpeadas por el VIH. El descenso en estos últimos ocho años ha alcanzado el 15% y sólo en 2008 ha logrado reducir en 400.000 las nuevas infecciones en la región.
Los nuevos diagnósticos también bajan en el este y sur de Asia. En Europa del Este se mantiene la moderación de años atrás, aunque en algunos países empieza a notarse que la epidemia repunta.
Diagnósticos tardíos
En Norteamérica y Europa central, los casos se concentran en los grupos considerados de mayor riesgo: hombres que mantienen relaciones con otros hombres, inmigrantes y toxicómanos. Aunque los nuevos casos aumentan sobre todo entre la población gay, por mantener contactos sexuales sin protección, y cae sensiblemente entre los toxicómanos, por los programas de reparto de jeringuillas que se realiza en los países desarrollados. Un dato para la reflexión es que el 30% de los nuevos casos en América del Norte y Europa se producen entre población heterosexual.
El desafío de los países más ricos es detectar a tiempo la infección para evitar nuevos contagios. En EE.UU., el 21% de los seropositivos lo desconoce. La cifra alcanza el 27% en Canadá, y en Europa oscila entre el 15% y 38%. El diagnóstico tardío afecta sobre todo a la población heterosexual en Francia y EE.UU.
El perfil de la epidemia está en pleno cambio en todo el mundo. Los toxicómanos han dejado de ser las principales víctimas en Europa y Asia. El virus se extiende entre las parejas heterosexuales. En cambio, en Asia, el VIH ha saltado del núcleo de la prostitución a las parejas homosexuales. Los programas de prevención necesitarán adaptarse a una nueva realidad en la que los grupos de riesgo se diluyen. En el objetivo de Naciones Unidas están los mayores de 25 años, parejas heterosexuales y las viudas o separadas con gran actividad sexual.
5 millones sin tratamiento
El informe arroja datos positivos, pero también deja visible que las grandes desigualdades persisten, sobre todo en el acceso a tratamientos. Más de cuatro millones de personas tienen acceso a medicamentos antirretrovirales, dos millones más que en 2007. Onusida reconoce que todavía hay 5 millones de personas que necesitarían fármacos para sobrevivir y no lo están recibiendo.
En Europa casi se ha erradicado la transmisión del virus del sida de madres a hijos, gracias a los programas de prevención para embarazadas. En EE.UU. y Canadá también han descendido los casos. Sin embargo, la situación en África es bien distinta. «No podemos continuar con 400.000 nuevos nacimientos con VIH en África. El mundo no lo puede permitir», dijo Michael Sidibe. Naciones Unidas confía en eliminar la transmisión madre-hijo en 2015.
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