Publicado Actualizado domingo , 27-12-2009 a las 03:34:52
PAISAJES Y PERSONAJES CORDOBESES
MONTILLA, alzada sobre un mar de viñas, puede presumir de notables personajes: El Gran Capitán, el Inca Gracilaso de la Vega, San Juan de Ávila, el escritor y bodeguero José Cobos, el bibliófilo Manuel Ruiz Luque... Pero si hubiese que destacar uno, los propios montillanos nos lo dirían: San Francisco Solano, del que se está celebrando el Año Jubilar con motivo del cuatrocientos aniversario de su muerte.
Nació en Montilla en 1549. Estudió con los jesuitas, pero ingresó de novicio en el convento franciscano de San Lorenzo de su localidad. Ordenado fraile, desde sus primeros años dedica su vocación al apostolado, predicando por numerosas localidades cordobesas y andaluzas, merced a lo cual adquiere celebridad y admiración. Su inquietud le anima a llevar el mensaje evangélico a América, donde arriba en 1590.
Durante veinte años recorrió Paraguay, Uruguay, Argentina y Perú, siempre a pie, convirtiendo innumerables indígenas, de los que ejerció como defensor, y también muchísimos colonos españoles. Su paso por cada ciudad o campo era un renacer del fervor religioso. Alcanzó popularidad asombrosa merced a sus multitudinarias conversiones y a sus métodos pedagógicos y apostólicos de alegría y promoción de la cultura, utilizando la música (tenía una hermosa voz y tocaba muy bien el violín y la guitarra) como recurso. Falleció el 14 de julio 1610 en Lima.
No se le realizaron retratos en vida, los primeros fueron en el momento inmediato a su muerte. Pero quien mejor lo ha representado es un paisano muy posterior, José Garnelo y Alda (1866-1944). Garnelo está considerado como uno de los más prestigiosos artistas españoles que desarrollaron su producción pictórica durante el tránsito del siglo XIX al XX. En su Montilla natal, el Museo Garnelo da fe de ello y la Asociación de Amigos del Museo Garnelo realiza una encomiable labor de difusión de su obra.
Sólo tres cuadros
Elena Bellido, especialista en José Garnelo y el franciscanismo montillano, identifica tres cuadros pintados por aquél sobre Solano: «El Milagro en el Barrio de Tenerías» expuesto en la iglesia de Santiago; el «San Francisco Solano», del Museo Garnelo; y la tabla de ático del retablo de la iglesia del colegio de los salesianos. El más impresionante es el primero, de gran tamaño, colocado y bendecido en julio de 1910, en el trescientos aniversario de la muerte del santo.
La escena se localiza en la calle Córdoba, en el popular barrio de las Tenerías. Se cuenta que por esta empinada calle era por donde, en su niñez, Solano transitaba a diario para dirigirse a la Huerta de Las Minas a llevarle el fardel a su padre, repartiendo las viandas entre los pobres que encontraba a su paso. Por ello es el escenario escogido por Garnelo para representar dos milagros que Solano realizó hacia 1580, cuando, ya ordenado sacerdote, fue a Montilla para visitar a su madre e iba un día iba pidiendo limosna por las calles.
Una mujer le pidió que leyera el Evangelio a un niño de seis meses que llevaba en brazos; Solano vio que el niño tenía numerosas llagas e hinchado el rostro y cuentan que lamió rostro y llagas con su boca y lengua y a la mañana siguiente el niño amaneció mejor y se curó. Ésta es la escena de la derecha. A la izquierda se representa la curación de un tullido que tenía llagas en las piernas y apenas podía andar ayudado por unas muletas. Dicen que Solano le besó las llagas y sanó de inmediato. Sólo quince días después del entierro de Francisco Solano, al que asistieron cinco mil personas, se abrió su proceso de canonización. Las gestiones comenzaron en Lima, donde hubo quinientos testigos, y después continuaron en otras ciudades de Perú, Argentina y España. Montilla lo instituyó en 1647 como su patrono, fue declarado beato en 1675 y, finalmente, canonizado por Benedicto XIII el 27 de diciembre, tal día como hoy, de 1726.

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