La explosión de una pirotecnia en Umbrete, trágico precedente en 1989
En una caseta de la empresa Ferovi, de Lebrija, también se registró el año pasado una explosión. ABC
Medio centenar de muertos en accidentes pirotécnicos en los últimos diez años en toda España
Al menos 51 personas, sin contar los fallecidos en la explosión de Benacazón, han muerto en los últimos diez años en accidentes relacionados con el material pirotécnico, muchos de ellos en siniestros provocados por petardos o cohetes en fiestas. El accidente más grave de la última década se produjo el 15 de mayo de 2000, con siete muertos y nueve heridos, tras la explosión registrada en la empresa pirotécnica Hermanos Borredá, de la localidad valenciana de Rafelcofer. El siniestro de Benacazón es el segundo más grave de los últimos diez años. En el último lustro, el 22 de junio de 2005, hubo que lamentar un muerto y un herido tras una explosión en la caseta de pirotecnia «Sánchez Guirado» de Porcuna (Jaén). El 20 de julio de ese mismo año falleció el dueño de una empresa pirotécnica de A Cañiza (Pontevedra). El 8 de septiembre de 2006, dos hermanos, de 62 y 58 años, murieron en Pereiro de Aguilar (Ourense), al explotar la caseta de mezclas de la »Pirotecnia Melias», de su propiedad. El 25 de abril de 2007, dos trabajadores murieron tras una explosión en la pirotecnia Zamorano aballer, en Alzira (Valencia). El 13 de agosto de 2007, una trabajadora resultó muerta en una explosión en una caseta de una industria pirotécnica de Canyelles (Barcelona). El 31 de agosto de 2008, falleció una joven de 20 años, y siete personas resultaron heridas, en la explosión de un tractor cargado con voladores en Gijón (Asturias). El 19 de agosto del año pasado, el dueño de una fábrica pirotécnica y su hijo en Teror (Gran Canaria), murieron tras una explosión ocurrida en el local.
Publicado Viernes , 04-06-10 a las 07 : 03
La explosión acaecida ayer en la pirotecnia «Virgen de las Nieves» de Benacazón no ha sido la primera que se registra en los últimos 20 años en la provincia de Sevilla. Habría que remontarse hasta el 27 de abril de 1989 para hallar un trágico precedente en el siniestro que tuvo lugar en el taller de la empresa «Pirotecnia Andaluza S. A.», en Umbrete, que acabó con las vidas del propietario, Blas Trigo Barragán, de 36 años, y de sus hijos Manuel, de doce años de edad, y Francisco, de 16, así como del trabajador Juan Manuel Rodríguez, de 26 años, afectados por quemaduras de tercer grado que les alcanzaban la totalidad del cuerpo. De hecho, la fábrica resultó completamente destruida por la explosión, que originó una densa humareda que pudo verse por todo el Aljarafe. La onda expansiva no afectó a un almacén próximo donde se guardaban los productos elaborados, pero sí arrasó todo lo que se hallaba en un radio de varias decenas de metros.
El suceso causó una honda conmoción en la localidad y en toda la provincia, dándose además la circunstancia de que desde el taller de aquella empresa salieron los fuegos artificiales que pusieron final a la Feria de Abril de Sevilla de ese año. De hecho, y a propuesta del entonces alcalde de Sevilla, Manuel del Valle, se aprobó en comisión de gobierno hacer constar en acta la condolencia de la Corporación hispalense a los familiares de los finados y al propio Ayuntamiento de Umbrete.
Un suceso similar, pero sin tan dramático desenlace, se registró también el 20 de mayo del año pasado en la localidad de Lebrija. En aquella ocasión, una explosión en una de las casetas de mezcla de material pirotécnico de la empresa Ferovi provocó que un joven, de 24 años de edad y nacionalidad salvadoreña, resultase herido con quemaduras en manos y espalda.
La caseta en la que trabajaba en el momento de la explosión quedó totalmente derruida, si bien dejó intactas el resto de infraestructuras de su alrededor.
En Bollullos del Condado
Fuera de la provincia de Sevilla, en la localidad onubense de Bollullos Par del Condado, cabe reseñar otra importante explosión en una empresa de pirotecnia que, el 19 de noviembre de 1992, se saldaba con la muerte de cinco personas. Todas ellas trabajaban en la nave de carga de la empresa Pirotécnica del Condado S. L., de Bollullos, a unos 40 kilómetros de Huelva.
Los cadáveres fueron rescatados por los bomberos y, a pesar de estar prácticamente irreconocibles, se aseguraba que correspondían a familiares del dueño y operarios de la factoría.

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