Julio Burell e Iznájar
Domingo , 06-06-10
PAISAJES Y PERSONAJES CORDOBESES
EL próximo miércoles 9 de junio, se cumplen cien años del nombramiento como ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes del periodista y político iznajeño Julio Burell y Cuellar (1859-1919). Primer hijo de Iznájar que llegaba a un puesto de tan alto nivel y cuyo recuerdo pervive en esa localidad, tanto por sus méritos políticos como intelectuales.
Nació el 1 de febrero de 1859 en una casa cuya placa conmemora el acontecimiento. En Iznájar permaneció Burell hasta los 15 años, cuando se traslada a Madrid. Iznájar se encuentra al sur de Córdoba, a unos 100 kilómetros de la capital, lindando su término con las provincias de Málaga y Granada. Su pantano, inaugurado en 1969, con 981 millones de metros cúbicos de capacidad, más de 100 kilómetros de orilla y 32 de longitud es el mayor de Andalucía y tercero de España.
Escribe Francisco Solano Márquez: «Desde la cuesta de los Barrancos se ve el pueblo alargado, con alma de narciso, mirándose desde sus alturas en el espejo verdeazul del agua remansada del Genil. Emerge del espejo una loma rocosa que se hace península cuando el agua estrecha su abrazo. La iglesia y su torre ocupan el corazón del cerro. El castillo, al lado, duerme sus soledades. Detrás, barreras de sierras azuladas por la lejanía, acunando blancos caseríos».
La primera actividad de Burell fue el periodismo. Ya en Iznájar colaboró en un periódico local y en Madrid publicó sus artículos en «El Progreso» y en «El Heraldo de Madrid», el gran diario del político Canalejas. El prestigio de sus artículos no dejó de aumentar, como fino analista político y social. El más célebre fue «Jesucristo en Fornos», publicado en 1894. Fornos era una cafetería de moda y ambiente en Madrid, de donde, en el artículo, Cristo era echado a patadas al no ser reconocido, salvo por una sencilla prostituta.
Fundó en 1904, el primer diario ilustrado con fotografías de España, «El Gráfico». Su actividad literaria culminará con su entrada en la Real Academia, pero, sobre todo, con la amistad con grandes autores de la época. En especial mantuvo con Pío Baroja y con Ramón del Valle Inclán. Éste afirmaba, con sorna, que con la entrada de Burell en política se había perdido un excelente intelectual. Valle Inclán lo incluye en «Luces de bohemia», inspirando al personaje del Gobernador Civil.
La actividad política de Julio Burell le llegó por vía familiar, pues su padre y sus tíos fueron diputados y gobernadores civiles. Republicano en su juventud, luego pasó al Partido Liberal, siendo en 1887 la primera de las muchas veces que fue elegido diputado en Cortes. El Gobierno de Canalejas le nombrará ministro de Instrucción Publica y Bellas Artes, cargo que ocupa desde el 9 de Junio de 1910 al 2 de enero de 1911. Entre 1915 y 1918 volvería a tener esa cartera y también la de Gobernación.
Al frente de Instrucción Publica, en 1915 abre la enseñanza universitaria a la mujer y creó una cátedra en la Universidad Central de Madrid para Emilia Pardo Bazán, que no había logrado ser académica de la Lengua por oposición, entre otros, de Juan Valera. También nombró profesor de estética en Bellas Artes a Valle Inclán. Burell dio nuevos aires a la docencia, que en el terreno científico había permanecido invariable durante más de cincuenta años. Por ello, en la sala de juntas de la Facultad de Química de la Universidad de Sevilla se colocó de forma permanente un retrato de él.
Muchos años después, en 2004, un nuevo iznajeño alcanzaba un Ministerio en el Gobierno de España: José Montilla era nombrado ministro de Turismo y Comercio en el Ejecutivo de Zapatero. Pero si Burell sí se preocupó de Iznájar cuando fue ministro, el pueblo apenas notó el paso de Montilla por el Gobierno. Es más, mientras Julio Burell trabajó en la política por una España mejor, José Montilla como presidente catalán ha procurado alejar a Cataluña de España.

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