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«Casi lloro al ver la comida»

Usuarios se quejan de la deficiente condimentación de los menús, con verduras sin cocer que son «incomibles»

Día 17/02/2011 - 08.59h

«Mi hermano ya me venía diciendo desde Navidad que la comida que le llegaba estaba muy mala y escasa, pero ese día lo comprobé. Vi como metían la comida por la ventana del piso que era un bajo y pensé qué finos los envases para caber por ahí. Cuando abrí la bolsa en la cocina me entraron ganas de llorar. Apenas un caldo con un poco de arroz y pargo (pescado) cocido sin ningún condimento, para un hombre de buen comer. Me entró una pena por dentro, aguanté como pude y cuando me subí al autobús empecé a llorar. Eso no era comida para mi hermano».

Éste es el testimonio de Dolores, familiar de un usuario del servicio de comidas a domicilio del Ayuntamiento de Córdoba. Los relatos de usuarios y familiares consultados por ABC apuntan en la misma dirección. Muchos coinciden en que con el cambio de empresa el pasado mes de noviembre, la comida ya no es la misma. El listado del menú que le dan a los usuarios de un día para otro incluye a menudo «puré de espárragos y calabacín», de primero, y hamburguesa, de segundo; habichuelas pintas y brócolis negros —que no se podían comer, a juicio de Elvira Olano, otra de las usuarias—.

Hace unos días, el menú consistió en arroz hortelano con pimentón, «porque no usan azafrán» —especifica esta beneficiaria—, sino «unos condimentos muy fuertes que ponen el caldo muy colorado». Lo que se repite varios días a la semana es el pollo, bien sea pechuga o contramuslo, pero en cualquier caso, Elvira asegura que se ve obligada a condimentarlo porque es imposible comerlo tal y como viene envasado.

Otro de los peros que le ponen a los menús sociales, que para la mayoría de usuarios son gratuitos, son los trozos grandes. Pese a que los 350 beneficiarios de comidas a domicilio son personas de avanzada edad con discapacidad y escasos recursos económicos, es habitual que entre los alimentos esté un estofado de patas con carne, con trozos tan grandes de patata que deben ser cortados varias veces antes de ser ingeridos, dice Elvira.

Algo parecido ocurrió con unos trozos de atún con tacos de patatas que además de grandes no se podían partir de duros que eran, denuncia esta usuaria. Lo único que «se puede comer» es el yogur diario que le dan —un día a la semana se cambia por una natilla o un flan— y la fruta «siempre y cuando no venga pasada», relata Elvira.

Poca variedad

Otra de las usuarias, Socorro reitera la falta de variedad en el menú. Día sí y día no, «traen las sopas que saben a agua, cuando no el cocido con apenas garbanzos, todo mal condimentado», dijo. Las hamburgesas son «rara avis» y el menú muy poco variado.

A raíz de las denuncias lanzadas por la Plataforma de Usuarios y Afectados por el servicio de comida a domicilio del Ayuntamiento de Córdoba, aseguran que las lentejas son ahora un poco más consistentes e incluso les han puesto un trozo de tortilla española, algo inusual, repiten.

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