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El día que Manzanares indultó a «Arrojado» y salió por la Puerta del Príncipe

José Mª Manzanares ha hecho hoy historia en la Plaza de la Maestranza con el tercer toro de la ganadería de Núñez del Cuvillo. «Arrojado», un negro mulato de 500 kilos, era indultado. Cuatro orejas para Manzanares

Día 30/04/2011 - 21.31h

Los seis toros de Núñez del Cuvillo, que volvía a la Maestranza tras dos años de ausencia, han hecho historia hoy en la Plaza de la Maestranza. El protagonista: «Arrojado», el tercero que ha llevado a Manzanares a la gloria en la tarde de hoy. Morante de la Puebla y Julio Aparicio, no corriendo la misma suerte, ambos, con mala suerte con la suerte natural del estoque.

Lo que dejó un tarde para la historia...

El primero de Núñez de Cuvillo, un toro colorao «Halcón» de 531 kilos, para Julio Aparicio, que hoy lucía de azul pavo y oro, recibió a su salida un aplauso del respetable por la buena fisonomía que presentaba. Dos lances y dos medias verónicas de gran belleza hacía prever que la faena podría acabar en gloria. El toro se desplaza, se va muy lejos detrás del capote, es un astado con mucho recorrido. Es un toro con buena clase, galopa y se humilla. Aparicio aprovechó esta situación para brindar una revolera. Morante toreo el segundo quite, en el segundo tercio, con gran solera dedicando verónicas, una tras otra, que hicieron sonar la música. Gran actuación de los banderilleros Paco Peña (Canela y azabache) y Ricardo Canela 'Kaito' (Fucsia y plata). El tercer tercio siguió dando que hablar entre los tendidos de la Maestranza. El toro es noble y se deja hacer. Aparicio muestra confianza, sobre todo con su derecha, ante la humillación del toro; los pases de muleta, uno a uno, despiertan los olés del graderío. Pero el toro se agotaba, y Aparicio no supo terminar la faena como se merecía. No tuvo buena suerte con la espada, que se quedó en el estoque a la mitad.

Morante, de verde esperanza y oro, que ya dejaba en su anterior actuación en el día hoy un quite extraordinario, daba los primeros lances para «Tortolito», el segundo de la tarde, un negro mulato de 520 kilos. Las primeras impresiones de este de Nuñez del Cuvillo no son tan halagüeñas como el primero de Aparicio. El toro busca la salida pero, poco a poco, y con el buen hacer de Morante, comienza a humillar. El toro flojea de manos, Morante resopla y se desespera. Era de esperar: el presidente, Julián Salguero Villadiego, decide saca el pañuelo verde y al coso el primer sobrero, de nombre «Farfolillo», otro negro mulato de 520 kilos. Este sobrero presenta las mismas características que el anterior, un par de pases hace ver que podría repetir la actuación del segundo de la tarde. También da señas de que flojea. Tras el picador, el toro está desubicado, rápidamente, cambio de tercio. En las banderillas: Alejandro Sobrino (Carmesí y azabache) y Francisco Javier Sánchez Araújo (Azul y azabache). Morante, en paralelo a las tablas, ayuda al toro. En seis o siete muletazos el toro revive. Increíble Morante con la derecha. El astaso coge velocidad y se acopla a la faena. Suena la música de la banda del maestro Tejera para acompañar a Morante. El toro demuestra su bravura en cada uno de los engaños del de la Puebla, que le exige los embistes. El maestro toma aire para seguir con naturales con la izquierda. Media estocada trasera que no hace al toro caer. El descabello termina la faena.

«Arrojado», un toro negro mulato de 500 kilos, es el tercer toro para Manzanares, que aparece de turquesa y oro. Varios lances con el capote quitan el mal sabor de boca del anterior toro. El toro presenta buenas condiciones, que hace que el picador, Juan José Trujillo (Azul marino y plata), se luzca. Curro Javier (Purísima y plata) y Luis Blázquez (Pizarra y plata), en las banderillas. Curro Javier las cuadró perfectamente ganándose la ovación del público. Manzanares sitúa al toro en el centro del ruedo. Cinco derechazos bastaron para que el maestro Tejera hiciera sonar la música en la Maestranza. El toro continúa los engaños y humilla, el público se pone en pie. ¡Perfecto! Suena por el graderío. Manzanares improvisa, acompaña con el pecho, los giros, con seguridad y templanza lleva a buen puerto la faena. El de turquesa y oro va despacio, mima a «Arrojado», lo está bordando. La Maestranza saca los pañuelos, parte del público pide el indulto del astado. No se recordaba una actuación así en el coso del Baratillo. Veredicto del presidente: Indulto para «Arrojado» y dos orejas simbólicas para el maestro de la gran faena de la Maestranza. Esto es historia.

Sale el cuarto, aún con el shock del indulto de «Arrojado». «Manzanillo», también negro mulato de 504 kilos para Julio Aparicio, que no se le ve tan confiado como con el primer toro. El picador, David Prado (grana y oro), no acierta con la primera puya y la segunda no gusta al público. Muleta en mano, Aparicio intenta que su faena continúe con la buena racha de la tarde. El público se impacienta, lógico tras el trabajo de Manzanares. El toro tiene cierto recorrido, tiene nobleza, está pendiente de la muleta, pero el toro se cansa. La segunda puya no la ha aguantado, el toro se echa con los pitos del público. Aparicio ya lo único que puede hacer es entrar a matar. Dos suertes naturales al hueso. Los asistentes a la Maestranza piden ya el quinto toro, y que Morante vuelva a hacer vibrar. A la tercera, estocada entera.

El quinto para Morante de la Puebla «Ropalimpia», un toro colorado de 516 kilos, se ensaña, nada más salir, con las tablas de la Maestranza y se lastima. Tiene buenas cualidades en la embestida, pero algo flojo en las manos. El toro es bravo. Tras las puyas, el celo que mostró al inicio decae y el público lo nota. Ponen las banderillas Antonio Jiménez 'Lili' y Alejandro Sobrino. En una de las banderillas, Ropalimpia clava los pitones en el suelo y cae, el toro se defiende. Se intuye que el astado no aguantará. Pocos muletazos, un estoque a hueso y cuatro descabellos. Pitos desde el graderío. Morante sabe que la tarde es de Manzanares.

Sale Manzanares de nuevo ante una ovación de Sevilla. Desde el tendido le piden otras dos orejas. «Campanito» es el sexto de Manzanares, un negro mulato de 522 kilos. El toro sale con ganas pero se frena. El maestro lo lleva bien, despacio, está con el astado. Quiere repetir gloria. A causa del embiste, la punta del cuerno cae al suelo tras retirarse de la segunda puya del picador. El valor de los banderilleros se ve en estos de la cuadrilla de Manzanares. Engranajes perfectos de Trujillo que arrancan los aplausos. Manzanares brida al público en el centro del coso el sexto de la tarde. A pies juntos, sólo estirando la muñeca, Manzanares vuelve a torear con música. Muleta en la derecha vuelve a torear despacio. Muletazo a muletazo, un toreo de salón y la Maestranza puesta en pie. Va muy despacio. Con una figura muy vertical, Manzanares se llena de gloria con su sexto toro. Estocada en todo lo alto. El toro se cae. La Maestranza grita ¡Torero, torero! Dos orejas y se abre la Puerta del Príncipe. 30 de abril de 2011, una tarde para la historia.

La crónica por Andrés Amorós

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