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Banca Cívica se da medio año para buscar inversores para Isla Mágica

La empresa acumula deudas por más de 13 millones de euros y pierde cada año más de dos millones de euros

Día 06/06/2011 - 07.13h

El grupo Banca Cívica, en el que se integró este año Cajasol, no considera a Parque Isla Mágica (Pimsa) un activo estratégico, máxime cuando la empresa arrastra deudas que superan los 13 millones de euros —la mayoría con la propia entidad bancaria y Hacienda— y ha perdido en los últimos años una media de 3 millones de euros anuales. Por esa razón, el grupo —que tiene el 82% del Pimsa— se ha dado de plazo hasta finales de año para salir del accionariado o buscar inversores para desarrollar los 45.000 metros cuadrados de ocio y comercial que contempla el PGOU en terrenos del parque, según fuentes de Banca Cívica consultadas por ABC. En caso de no alcanzar una de esas dos soluciones y no mejorar los ingresos de explotación, Banca Cívica no descarta la posibilidad de cerrar el parque temático, que tiene a 400 trabajadores fijos discontinuos durante los meses que está abierto.

Desde que el parque fue inaugurado en 1997 ha venido arrojando pérdidas millonarias de forma sistemática y Cajasol ha ido siempre a su rescate, ya sea entrando como accionista, ampliando capital o concediéndole créditos en dinero o suelos. De hecho, en enero, cuando Cajasol aún no estaba dentro de Banca Cívica, le inyectó un nuevo balón de oxígeno. El Consejo de Administración de Pimsa aprobó una reducción del capital social de 27,3 millones a 14,4 millones para enjugar pérdidas y, a continuación, lo amplió en 9,8 millones para fijar su capital social en 22,8 millones de euros. Ni el Ayuntamiento, ni Diputación, ni Unicaja, ni Odgen International Europe, ni Aldesa, ni Banesto —accionistas de Parque Isla Mágica— fueron a la ampliación de capital social, de modo que Cajasol se quedó sola ante el peligro y puso sobre la mesa los 8,9 millones de euros, de modo que su participación pasó del 70% al 82%. Fuentes del parque aseguran que el Ayuntamiento y la Diputación, que sumaban en enero más de un 5%, no fueron a la ampliación de capital porque no tuvieron tiempo para la aprobación de esa inversión y que lo harán en los próximos meses, aunque en el caso del Ayuntamiento habrá que escuchar la opinión del que será el nuevo alcalde de Sevilla, el popular Juan Ignacio Zoido.

El trato que Cajasol ha dado hasta ahora a Pimsa puede variar sustancialmente con la entrada de Cajasol en el grupo Banca Cívica a principios de 2011. Con los test de estrés a los que el Banco de España somete a las entidades financieras, Bancaja pretende sanear sus activos no rentables e Isla Mágica está en el punto de mira. «Si el parque sigue manteniendo las pérdidas históricas, la situación se complicará. Nos damos de plazo de aquí a final de año y si la situación no mejora, cerrar el parque sería una de las opciones posibles», indicaron fuentes de Banca Cívica. Otras fuentes de Isla Mágica indicaron, sin embargo, que cerrar Isla Mágica no es tan fácil porque tiene 400 trabajadores fijos discontinuos en temporada y unos 40 fijos cuando está cerrado.

La viabilidad de Pimsa, a la que la Junta dio en concesión el parque Isla Mágica en 2008, depende ahora del desarrollo de los 45.000 metros cuadrados de usos comerciales (oficinas, ocio, restauración y otros complementarios) que el nuevo PGOU adjudicó al área de ocio temática. La constructora andaluza Martín Casillas e Inverco —promotora de Airesur en Sevilla y Plaza Mayor en Málaga— ya propusieron en su día al Ayuntamiento, Cajasol y la Junta de Andalucía (propietaria de los terrenos) invertir más de 200 millones de euros en Isla Mágica, para lo cual presentaron como garantía de financiación a un fondo de inversión inglés. La operación consistía en comprar las acciones de Pimsa y después negociar con la Junta la compra de los terrenos para ejecutar un centro comercial abierto que mezclara ocio y comercio.

Luis Navarrete, presidente de Pimsa, asegura desconocer los planes de Banca Cívica para el parque, aunque admitió conocer que «se trabaja para encontrar inversores que quieran afrontar los desarrollos inmobiliarios que contempla el PGOU». Asimismo, Navarrete aseguró que hay inversores interesados tanto en comprar las acciones de Pimsa como en llegar a acuerdos para hacer esos desarrollos inmobiliarios. «El problema está en los usos del suelo, en el que llevamos un año trabajando con el Ayuntamiento para clarificar el uso terciario de los terrenos con el fin de que se admitan grandes superficies de más de 1.750 metros cuadrados», señaló Navarrete, quien añadió que «el Ayuntamiento no ha dicho por ahora ni que sí, ni que no» a las pretensiones de Isla Mágica y grupo Barceló, que también tiene una parcela por construir en la zona.

El presidente de Isla Mágica se refirió así a la intención de Pimsa y grupo Barceló de poner a medias 10 millones de euros para construir un puente en el Guadalquivir a cambio de introducir en esa área de ocio y temática la posibilidad de construir grandes superficies. «No hemos conseguido firmar ese acuerdo con el Ayuntamiento antes de las elecciones», se lamentó Navarrete, quien indicó que se siguen manteniendo los contactos porque —dijo— el fondo de inversión que propuso Martín Casillas e Inverco continúa interesado en invertir para llevar a cabo su proyecto.

Los plazos aprietan

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