Cataluña

España

Cataluña / AJUSTE DE IDEAS

Montilla, la viva imagen del PSC

Compartir

El Montilla senador que vuelve a sentirse cómodo en el marco constitucional es la metáfora de un partido en descomposición, carcomido por las contradicciones

Día 07/12/2011 - 09.41h

ES probable que en el acalorado debate abierto en torno a las ocupaciones y la dignidad del ex presidente de la Generalitat José Montilla nos esté costando atinar. Cierto que eso de hacerse designar senador arroja una sombra de sospecha sobre la altura política de Montilla, pero me temo que los reproches dirigidos en los últimos días al todavía primer secretario del PSC tienen tanto de ajuste de cuentas, de ahora te vas a enterar de lo que vale un peine, que apenas han dado en el blanco. No es insultante para la Generalitat como institución que Montilla pretenda seguir sirviendo a su país más allá de las cuatro (carísimas) paredes de su oficina de ex president, y tampoco hay nada indigno en que un hombre de 56 años con hijos pequeños oponga cierta resistencia a una jubilación prematura por más que, habiéndole cabido el honor de presidir Cataluña, no tenga posibilidades de encontrar un trabajo a la altura de su currículum. Dicen los puristas, los guardianes de las esencias, que no hay precedentes. Un argumento de lo más elaborado. Si la Humanidad se hubiera empeñado en respetar a toda costa los precedentes habría boicoteado, por revolucionarias, las transformaciones del Neolítico.

Después de toda una vida de trabajo, Montilla se niega a retirarse, quiere seguir en activo. ¿Por qué entonces el dirigente socialista no se ha erigido en referente moral para estos tiempos que corren? ¿Por qué no se aplaude la ausencia de vanidad y la capacidad de sacrificio demostrada al aceptar un trabajo por debajo de su cualificación? ¿Por qué, en definitiva, la opinión pública ha acogido con tal disgusto su decisión de convertirse en senador? La respuesta, creo, no tiene nada que ver con la institución de la Generalitat, la dignidad del cargo de ex president o los dichosos precedentes.

El Montilla senador que vuelve a sentirse cómodo en el marco constitucional es la metáfora de un partido en descomposición, carcomido por las contradicciones. Es la viva imagen de la decadencia del aparato del PSC, que ni come, ni deja comer. Es el uso y el abuso de los cargos públicos. Es la apropiación y el reparto de las instituciones. Es el relevo tutelado y el despacho en la sombra. Es la vigilancia permanente y el secuestro de la militancia. Es la ausencia de autocrítica. Es la visión distorsionada del entorno. Es, sobre todo, la incapacidad total para comprender que su tiempo ha pasado... y con más pena que gloria. El Montilla senador es un aviso para los reformistas como Àngel Ros.

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:

Sigue abcdesevilla en...

Lo ?ltimo...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.