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PRECOCES MO DELOS

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Ante la sexualización de los niños en el mundo de la moda, múltiples voces piden que se tomen medidas. Mientras, las hijas pequeñas de algunos famosos ya han debutado como modelos. ¿Dónde está el límite?

Día 10/03/2012

Esta semana ha vuelto a surgir en Francia la polémica de la sexualización de los menores. La senadora Chantal Jouanno ha presentado un informe contra lo que llama la «hiper-sexualización de los niños». Propone la prohibición de ropa de adultos con tallas de niños, sujetadores con relleno para niñas y zapatos infantiles de tacón (Suri Cruise va a tener que encontrar alguien que se los haga a medida, si es que quiere adquirirlos en París), además de vetar los concursos de belleza a las menores de 16 años. Esta propuesta llega más de un año después de que se publicara un editorial de moda en la revista «Vogue Paris» con menores vestidas y maquilladas como adultas. Algunos apuntan a que la salida de la por aquel entonces directora, Carine Roitfeld, tuvo algo que ver con las desafortunadas fotos.

Sin embargo, nada se ha hablado sobre prohibir el uso de niños como modelos, pues nada malo hay en hacerles fotos actuando y vistiendo como tal para firmas de ropa infantil.

Noel Gallagher, el líder del grupo británico Oasis, ha consentido que su hija Anais, de 11 años, se ponga delante de una cámara. Para ser justos, la única campaña que ha hecho hasta ahora ha sido la de la línea para niños de Paul Smith, muy correcta. La cantante Lauren Hill también apoya a su hija, Selah Marley (nieta de Bob), de 12 años, quien ya ha posado para la revista americana «Teen Vogue». Dicho esto, la modelo Cindy Crawford, que empezó con tan sólo 16 años, tiene una visión diferente. No quiere que su hija, Kaia Gerber, de 10 años, ejerza esta profesión al menos hasta que cumpla los 17. Si lo dice una ex-modelo, por algo será. Kaia protagonizó la campaña de ropa de Versace niños y se ha retirado, al menos hasta que sea mayor.

Lo que debería regularse es la edad en la cual pueden empezar a trabajar las modelos adolescentes y las tarifas que deben cobrar por ello, ya que cada día hay más jóvenes trabajando en moda y menos controles en la regulación laboral. Twitter se incendió esta semana después de un inocente tweetde la modelo Hailey Hasbrook, de 17 años. Decía que no había cobrado nada por hacer de modelo de pruebas, durante nueve horas, y desfilar para Marc Jacobs, sino que le habían pagado en especies (con ropa y bolsos). El equipo de Marc Jacobs contestó que quienes no quieran trabajar en estas condiciones, que no lo hagan pues nadie les obliga a ello. Quizás las chicas deberían seguir sus estudios y aprender algo de economía antes de lanzarse a la aventura de ser modelo por trueque.

Aunque a algunas les ha salido muy rentable. Kate Moss empezó a trabajar con 14 años y hoy es de las más ricas. El diseñador de Alvarno, Arnaud Maillard, la recuerda bien cómo empezó: «Yo trabajaba en Lagerfeld Gallery y cuando entró por la puerta era una niña, vestida de niña. No sabía andar bien con tacones, pero decidimos probarla para pasarela, porque tenía algo especial, tenía fuerza. El día del desfile, en el backstage, estaba muy tranquila, nada nerviosa». ¿Lo más preocupante? «Era la más divertida. A las diez de la mañana, ya tenía un cigarrillo en la boca y una copa de champán en la mano».

Ahora parece que Lottie, la hermana pequeña de Kate, va a seguir sus pasos, al menos en lo que a ser modelo se refiere. La pequeña, de 13 años, ya ha hecho una sesión de fotos de prueba con la agencia Storm. Pero ¿qué opina Maillard de estas modelos tan precoces? «Todo depende. Para los desfiles de Alvarno en Madrid, trabajamos con una chica de 15 años. Era su primer desfile. Seis meses después, ya estaba desfilando para Prada en Milán y McQueen en París. Aquí, si vales, subes muy rápido. Pero nuestra modelo sigue en la escuela, estudiando, y su madre va con ella a todas partes. Las modelos más jovencitas vienen siempre acompañadas de sus padres».

Padres como sabuesos

Aunque a veces no se sabe qué es peor, que beban champán como Kate, sin control paternal, o que se presenten con padres «representantes». Y es que en ocasiones son los mismos padres los que las empujan a trabajar, esperando lucrarse de ellas en un futuro (véase el triste caso de Lindsay Lohan). Maillard añade: «Si la chica tiene personalidad y seguridad, y sus padres la han educado bien y ellos están ahí para apoyarla y no para empujarla, todo debería ir bien».

Sorprende que, en medio de esta polémica, la actriz Kate Beckinsale fuera tan inoportuna de vestir a su hija pequeña como una adulta en un acto público o que Karl Lagerfeld, tan oportuno como siempre, haya sacado en el último desfile de Chanel a un niño de 3 años, ataviado como el «mini-yo» de la top Heidi Mount. El niño en cuestión es Hudson Kroenig, hijo del modelo Brad Kroenig, que miraba atento desde la primera fila. El pequeño Hudson pidió un hot-dog en el backstage. No empieza mal.

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